Alpinismo y probables trastornos respiratorios

Por Pecci Saavedra, G.


 

Científicos italianos escriben en "The Lancet" que tres de cada cuatro alpinistas parecen desarrollar una forma leve de un problema pulmonar poco frecuente, que tiene lugar a grandes altitudes y que puede comprometer la vida de los afectados.

 

Se trata del edema pulmonar relacionado con la altura, que comporta encharcamiento de los pulmones debido a un aumento de la presión pulmonar en condiciones con bajos niveles de oxígeno. Su incidencia es baja entre la población general, pero una forma leve y casi siempre asintomática afecta a una alta proporción de alpinistas. Lancet 2002;359:303-309 . También, según estudios relacionados a tal respecto, La editorial, Medicina Clinica relata analiza factores de riesgo del mal de montaña agudo.

Ser joven, residir en la costa, tener hábitos sedentarios, pesar en exceso y haber enfermado alguna vez por la altura son las características idóneas para que si alguien con estas particularidades se decide a subir por encima de los 4.000 metros de altitud sufra el llamado "mal de montaña" agudo. Esta conclusión se desprende de un estudio realizado por investigadores de Ecuador, publicado en "Medicina Clínica".

Evaluaron las manifestaciones clínicas del mal de montaña agudo que presentaron 615 pacientes registrados en los Andes y escogidos entre grupos de turistas de fin de semana que ascendieron, en un mismo día, desde su lugar de residencia hasta los refugios del Cotopaxi (4.800 metros) y Chimborazo (5.000 metros).

 

El mal de montaña agudo es una enfermedad que puede observarse en viajeros que se exponen de forma súbita a alturas superiores a 1.600 metros. Sus manifestaciones son consecuencia de la repercusión que tiene sobre el cerebro y el sistema cardiopulmonar la baja concentración de oxígen del aire a esas alturas. Por lo general, evoluciona hacia la desaparición de los signos y síntomas a medida que el organismo se adapta a las condiciones de hipobarismo existentes. No obstante, puede desembocar en edema pulmonar de altura, edema cerebral de altura o ambos.

 

En el estudio ecuatoriano se analiza la frecuencia de los diferentes signos y síntomas del mal de montaña agudo, así como la influencia que pueden ejercer sobre ellos las horas de exposición a las diferentes alturas, el lugar habitual de residencia, la edad y los antecedentes de enfermedad por altura. El dolor de cabeza fue el síntoma más frecuente y lo presentaron más del 80% de los viajeros, mientras que el aumento de la frecuencia cardíaca por encima de 100 latidos por minuto sólo se detectó en el 25%.

 

Los pacientes de 8 a 22 años y los residentes en la costa presentaron mayor riesgo de desarrollar el mal de montaña. También se identificaron como factores de riesgo el sobrepeso, el sedentarismo y el antecedente de enfermedad de altura.

Medicina Clínica 2000;115:441-445