Peugeot Eco-Adventure

Por Jakie Lanusse



Adventure Bariloche En el durísimo Peugeot Eco-Adventure, que tuvo su 2º edición en Bariloche desde el 27 al 30 de marzo, los cinco primeros equipos en cruzar la meta fueron oriundos de la patagonia argentina, demostrando su superior rendimiento en la montaña comparados a participantes provenientes de otros lugares geográficos. En la más exigente carrera de aventura de Sudamérica participaron 105 competidores en equipos de tres integrantes, quienes debieron atravesar más de 200kms de montañas, glaciares, lagos, paredes rocosas y montes en las modalidades de trekking, canoa, bicicleta de montaña, rapel, tirolesa y jumar. 


Largada en canoas
La odisea comenzó el lluvioso medio día del 27 en el extremo noreste del lago Mascardi. El director de la competencia, Sebastián Tagle, ordenó a los competidores alinear sus canoas inflables en la orilla y pararse a un costado, y una vez que la cuenta regresiva llegara a cero, debían entrar al agua, abordarlas y encarar los 24kms de lago hasta el extremo opuesto. Se hizo difícil timonear las canoas, y los equipos tardaron un rato hasta encarrilarse en la dirección correcta debido al viento que pegaba de costado y el lago que estaba muy picado. Hubo quienes cayeron al agua y tuvieron que reincorporarse, como el Team Argentina, el Cava Frappé y el Cerro Bayo, entre otros. El primer equipo en realizar este etapa fue el Duke Team, de Avellaneda, en 3 horas, mientras que el equipo que más se demoró tardó casi 5hrs.
Una vez que llegaron al final de esta etapa en el hotel Tronador, se dirigieron a pie hacia Pampa Linda, a unos 16km, en donde harían campamento por la noche para encarar el cerro Tronador y sus glaciares por la mañana. Los equipos Furia Sureña y Heladería del Cielo, ambos de la localidad de General Roca llegaron primeros a este punto, seguidos por el Corredor Andino de Villa La Angostura.



Cerro Tronador – glaciares y trekking de montaña


La mañana del jueves amaneció gris, había llovido sin para por la noche, lo cual dificultaría aún más la trepada al cerro Tronador y el trekking en los glaciares. Sin embargo los competidores habian descansado y se encontraban de muy buen ánimo...todavía. Largaron a las 8:20 desde Pampa Linda (840msnm) y a las 10:06 llegó primero el Corredor Andino al refugio Otto Meiling (1950msnm), en donde debían encordarse para ascender por el glaciar Alerce y atravesarlo durante una hora. La imponencia y extensión de la Cordillera de los Andes se apreció desde este punto de la carrera y llenó de energía a los participantes. En segunda posición llegó el equipo General Roca, seguido por el Cerro Bayo, Radio Show, Esquel Team, Team Argentina, Furia Sureña, Nahuel Huapi y Columbia X. Ya se notaba a esta altura la superioridad de los competidores de la zona andina. El equipo de Avellaneda, fuerte en la canoa, había quedado más atrás ante la exigencia del desnivel en montaña, y declararon “no somos hombres de montaña...la subida fue muy dura...estamos muy cansados”.
Este día fue el más duro de la carrera, ya que una vez que descendieron del cerro Tronador los competidores debieron continuar ascendiendo filos de montañas durante muchas horas. Así pasaron por paisajes tan espectaculares como dificultosos. La competencia exigía que los participantes cubrieran el recorrido diseñado pasando por puestos de control (PC) en donde debían firmar su paso. Llegaron a la laguna Ilón, algunos de día y otros ya al anochecer, ascendieron hasta el filo del Cerro Capitán, pasaron por la laguna Azul empotrada en lo alto de las montañas, hasta que llegaron al camping Los Baqueanos, en la orilla del lago Gutierrez.
Ahí los esperaba una neutralización obligatoria en donde el experimentado Dr. Sergio Luscher y su equipo harían a todos los competidores un chequeo médico, como medida de seguridad impuesta por la organización, y aconsejaría a los mismos la manera de continuar la carrera. A esta altura la diferencia de tiempo entre el primer y último equipo superaba las veinticinco horas, y hubieron diez equipos que no lograron llegar a este PC.
Siguieron los cerros Pontoneros, Blanco y Chalhuaco para los equipos punteros: Corredor Andino, Cerro Bayo, Team Argentina, y Radio Show, los cuales se encontraban a segundos de distancia, excepto por el Corredor Andino que les llevaba al resto quince minutos. Descansaron en baqueanos tan solo un par de horas, sin querer dejar paso a quien decidiera no hacerlo. Los dos equipos de General Roca se quedaron más atrás, cediendo posiciones al resto.
Los Baqueanos fue un lugar clave en esta competencia y los competidores fueron llegando durante toda la jornada, contando la dureza de sus experiencias en la montaña, sorteando piedras, bosques achaparrados, arroyos y fuertes desniveles. Por la tarde hubo un alerta meteorológico en la zona de Pontoneros hasta Chalhuaco, lo cual obligó a la organización a acortar el circuito para los equipos que no hubieran ascendido antes de las 15:00 del viernes, por razones de seguridad. El último equipo en subir a este tramo fue el mixto Columbia X, compuesto por Alito Luchini, Esteban Ochoa y Mercedes Sahores, y el relato de Luchini lo dice todo: “A Baqueanos llegamos a las 9:30hs en 6º ubicación, Esteban con esguince de tobillo, yo la rodilla y la Tety muy descompensada. Pero no abandonamos sino que decidimos seguir y trepar el Pontoneros lo más rápido posible para ganarle luz al camino, hasta que en el faldeo del cerro Blanco nos agarró la fuerte tormenta que se anunciaba y que la organización con justa razón no dejara subir a partir del equipo que venía en 9ª posición. La tormenta fue terrible, un viento que te tiraba al piso y no estoy exagerando ya que los guias de montaña comentaron lo mismo. Un poco por el cansancio, otro por la tormenta que no nos dejaba ver bien ni sacar el mapa, perdimos el rumbo cometiendo el error de ir al norte y subir el cerro Ñireco pensando que subíamos el Chalhuaco. Ahí arriba nos desesperamos, no sabíamos que hacer, el viento soplaba cada vez más fuerte, nos teníamos que refugiar atras de grandes rocas, tratábamos de perder altura pero el viento se seguía sintiendo hasta que llegamos a un cañadón de bosque achaparrado donde nos detuvimos (ERROR que jamas olvidaré. Habia que seguir buscando el camino adecuado) “
Los equipos restantes fueron trasladados al Refugio Neumeyer, desde donde retomarían la etapa de trekking, aunque más corta, y luego comenzarían la bicicleta.

Bicicleta, canoa y cuerdas 


Por fin finalizaba el eterno y crudo trekking de montaña, etapa decisoria de esta competencia. En bicicleta de montaña los corredores recorrieron caminos de tierra y ripio en dirección a Villa Llanquín, en donde podrían tomar las canoas por la mañana del sábado 30. Así lo hicieron y navegaron por el río Limay durante dos horas hasta llegar a Valle Encantado.
En Valle Encantado se encontraba la etapa de cuerdas, montada en las paredes rocosas de sesenta metros de altura más impresionantes del área. Los corredores debían colocarse los arneses y juntar sus últimas fuerzas para ascender una pared con la técnica de jumar, luego escalar por unas plataformas en las rocas hasta llegar a la cima de las mismas, desde donde se deslizaron por una cuerda en tirolesa. Una vez que terminaban esta etapa podían vislumbrar desde lo alto la tan deseada llegada de la carrera y el asado que los esperaba abajo. La última parte fue un descenso en cuerdas con la técnica de rapel, y cien metros más adelante el arco de llegada.

Resultados y conclusiones
El Corredor Andino cruzó la meta en primera posición a las 13:41 del sábado 30 de marzo. El equipo mixto compuesto por M. de los Angeles Irizar, Martín Paredes e Igancio Di Lorenzo no aflojó en ningún momento de la carrera y se mereció ganar. El Team Argentina compuesto por Carlos Galosi, Gabriela Nappi, y Benjamín Ayala llegó a las 14:23 en 2º lugar, seguidos por el Cerro Bayo, de caballeros. El cuarto fue el Radio Show y el quinto el Orwiz Patagonia. Todos ellos experimentados en la montaña y en carreras de aventura.
Sin duda la etapa más complicada y la que filtró la competencia fue el trekking en montaña, el cual presentó incontables obstáculos, entre ellos la crudeza del clima frío, la lluvia, el terreno pedregozo y poco firme, los desniveles extremos, la noche, los bosques, los arroyos y los ríos que se cruzaron.
Pocos son los competidores de aventura preparados para superar todas las dificultades en el tiempo impuesto por la organización. Los punteros demostraron que se puede, aunque con una dedicación continua y una experiencia en el terreno clave a la hora de los resultados.
Tan solo cinco equipos realizaron el recorrido completo, otros ocho debieron saltear una etapa de trekking por decisión de la organización debido al alerta metereológico, nueve equipos que saltearon por decisión propia alguna etapa, y trece equipos que abandonaron la competencia.