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Vivencias en Las Pampas de Achala Cicloturismo Por Carlos Colasanti (ALBORDE)
Pensando evitar el tránsito de la autopista a Carlos Paz, intento desviarme de ésta a la altura de Malagueño. No puedo conseguir datos del camino de tierra entre ésta y Falda del Carmen, entonces decido seguir por la ruta 20 vieja, hoy colectora de la autopista, hasta pasar Yocsina y tomar la ruta asfaltada, que va a Alta Gracia. Error!!, pues no tiene banquina, bastante tránsito (debí haberlo previsto, pues es el camino más corto entre el Valle de Punilla y el de Calamuchita), y alargo camino de mi destino final del día. A mi regreso descubriría que esta colectora llega hasta Carlos Paz. Desde allí subida al Observatorio de Bosque Alegre, parte de ripio y parte asfaltada. Los primeros esfuerzos me producen un malestar y desaliento por los km y tiempo perdidos. A mediodía descanso, como poco, dos aspirinas y trato de dormir una siesta debajo de un aromo al costado del camino. El viento me hace caer la bici, y los anteojos, que estaban dentro del casco colgado del manubrio, caen entre las piedras y se rayan!!. Bronca por haberla acomodado mal. A la tarde, entablo conversación con un trabajador del camino (lo están asfaltando, para que sea la vía de acceso al camino de las Altas Cumbres). Sr. Valle, es nativo de la zona de la Ventana, Colegio Padre Liqueño. Casualidad? Este es uno de mis objetivos. Me alienta diciéndome que la cima (Observatorio, 1.290 msnm) ya está cerca. Prometo darle sus saludos al sacerdote encargado del colegio. La bajada del Observatorio, lo mejor de la tarde (no sólo por lo descansado; el camino entre arboledas y flanqueado por una acequia es refrescante). Paso por la estación terrena de Telintar y algunos km más llego a la ruta asfaltada que viene de Carlos Paz (camino de las Altas Cumbres). Los carteles indicadores versus mi ciclocomputador indican que hice 15 duros km de más. Me duelen. Este camino no es muy transitado (para el caudal de vehículos al que estamos acostumbrados los que vivimos en ciudades grandes), está en buenas condiciones, pero no tiene ni banquina, ni mucha señalización. Todo en subida hasta El Cóndor. Me cruzo con un grupo de bikers que vienen bajando, sin equipaje; saludos sin detenerse. Mis cálculos me dicen que falta poco para el desvío a Copina. Mis piernas ruegan que así sea. Unos carteles pintados en unos tanques negros al costado del camino, promocionan los puentes colgantes. Al fin. Tres km de desvío por ripio y se divisa Copina (1.480 m.s.n.m.) y el final de mi primer etapa. Está empezando a hacer más frío y ansío encontrar el hotel que indica mi viejo mapa. Son las 17 horas. Pero sólo hay dos casa habitadas y ningún hotel, en su lugar una Misión, para ayuda de ancianos y personas sin recursos económicos. No hay luz eléctrica, poco combustible para cocinar y nada para calefaccionar, con excepción de leña del lugar, pero una gran calidez humana y gran espíritu de sacrificio. El encargado me ofrece lo poco que tiene. Me preparan una cama en su habitación. Tomamos té con leche y pan recién hecho, previo agradecimiento a Dios, como es su costumbre. Con un balde de agua caliente me baño. Muy bueno, pero al terminar el frío de la sala de baño es aterrador. A las 21 hs antes que se vaya la última luz del sol, se cena fideos con algo de salsa y pan. Conversamos hasta tarde en el jardín de la entrada, bajo algunas estrellas y la inmensidad de la noche de montaña. Me asombra la vida de servicio a los demás, de las tres personas que dirijen la misión. Los otros quieren contar sus historias; Trato de escucharlas a todas y recalcarles el valor de sus acciones. Durante largo rato pienso en estas personas, antes de dormirme. Recorrido del día: 86 km. 2do Día:Los Puentes Colgantes Me levanto a las 6,30 hs. No pude dormir bien. Veo el amanecer, un sol naranja espectacular, asoma entre la cimas de las sierras. Preparo mis cosas. Hay oración a las 8 hs y desayuno de té con leche y galletas. Saco fotos del grupo y me despido. En un descanso veo un cóndor planeando, dá círculos a mi alrededor; cuando me muevo se dá cuenta que no soy alimento y continúa en la dirección en que venía. Majestuoso y solitario. Me cruzan dos bikers jóvenes bajando. Charlamos un rato. Al divisar las antenas de las estaciones de comunicaciones de El Cóndor, renuevo energías. A las 12,15 hs diviso el camino asfaltado y el Parador de las Altas Cumbres (2.000 m.s.n.m.). Creo ver detrás unos bungalows. Sí!!. Decido quedarme y hacer base para visitar la zona desde allí, en vez de armar campamento con los pronósticos que me dan las nubes. Gran decisión. Agua caliente, calefacción, comodidad. Me doy una larga ducha caliente. Me siento bien. Preparo mis días por venir, escribo, descanso. Limpio la bici, lavo ropa. Hace mucho frío. Recorrido del día: 18 km. 3er Día:Reflexiones Tiempo de desensillar y esperar que aclare. Llovió toda la noche y amaneció con una espesa niebla. Tiempo de reflexión. La buena lectura ayuda. Anoche llegaron 2 bikers jóvenes, mojados y cansados. Salieron de Merlo hace varios días y ayer de Mina Clavero. Se quedaron, también a pasar la noche. Se van después de comer, rumbo a Carlos Paz. Los acompaño un tramo. Quisiera volverme con ellos. Me despido, tengo que volver a mi camino. Doy una vuelta por los alrededores. Saco fotos. Y a esperar. Leer. Afuera hace 5°C.
4to Día: Quebrada del Condorito Amanece con sol, pero muchas nubes alrededor. Cambió el viento, ahora sopla del noroeste. Espero hasta media mañana para tomar una decisión. Durante la noche mis fuerzas flaquearon y las ganas de volverme me inundaron. No tengo paciencia (leí en el diario que el tiempo estaría así hasta el fin de semana). Si es así no tiene sentido andar por las sierras solo. A las 9 hs parto rumbo a la Quebrada del Condorito (principal objetivo de mi viaje). A 6 km desde El Cóndor, hay una tranquera al costado derecho, yendo hacia Carlos Paz. Dice "Prohibido pasar". En unos 3 ó 4 km debo encontrar una casilla rodante, punto de acceso a la Reserva. Me cuesta ubicarla; no hay nadie, pero al rato aparece el encargado del campo, Don Lorenzo Cufré, tranquilo y a caballo. Charlamos, me explica cómo llegar, pago la entrada ($3), y a la aventura. Tengo que entrar por el 2do arroyo desde la casilla, pero tomo por el 3ro (hay uno demasiado pequeño que no considero). Pero llego igual a las piedras blancas de la cima, solo que paso a la derecha de éstas y tenía que ser por la izquierda. Recuerdo que Don Cufré me dijo, que me iba a ir a buscar si empezaba a "neblinar", pero el sol me acompaña. La emoción aumenta al acercarme, al darme cuenta que estoy llegando. Por momento hay muchas piedras y por otros son unas hermosas pampitas verdes y húmedas, que recorro con delicia. Unos 500 metros antes de llegar, ya se baja mucho y decido dejar la bici (no me gusta perder energía potencial!!). Cargo agua, campera, máquina de fotos y coloco la bici en un lugar dónde pueda distinguirla al volver. La última parte antes de la quebrada, se recorre por el costado derecho del arroyo Cóndor Huá. Tiene una orilla con pasto cortito, dónde se podría acampar. Dejo este pequeño verdor, pues el arroyo comienza a desvanecerse al bajar unos 150 m abruptamente por la pared norte de la quebrada. Sigo bajando y encuentro el bosque de tabaquillos que refiere mi vieja copia de la carta topográfica de la zona, realizada por Barraco Mármol. Más abajo, unas grandes piedras, dónde saco fotos y descanso. Estoy entrando en el silencio de este habitat de cóndores; sólo se escucha la cascada en la profunda garganta del río. Pero no la veo. Aquí hay muchos nidos, según comentan conocedores del lugar. Y los pequeños aprenden a volar. En la pared sur se ve uno, planeando en círculos, alejándose y volviendo a la roca. Me maravilla verlos en esos vuelos sin movimientos perceptibles de alas, viento a favor, en contra, supongo que buscando columnas de aire ascendentes. De pronto una nube me retorna al fantasma de la niebla. Son la 12,30 hs y emprendo el regreso. Algún día volveré, a tratar de bajar hasta la cascada. La subida es pesada. En un descanso, veo otra ave cerca de la pared norte, dónde yo había estado. Creo que alcanzo a fotografiarlo; dos semanas después me daría cuenta de que no. Empieza a nublarse; rápido a buscar la bici y desandar camino. Hay mojones hechos con piedras superpuestas que guían el virtual sendero. Me encuentro con 4 chicas y chicos, con mochilas que van a pasar el fin de semana. Charlamos, recuerdos otros años, allá en mi época estudiantil. Las pampitas verdes, en bajada, son una belleza para la pedaleada. Ahora sí paso por el arroyo correcto. Voy a buscar a Cufré, para avisarle que me voy. Son las 14 hs. Me encuentra él a mí, como la primera vez, media hora después. En la espera, aprovecho para mojarme los pies en una playita de agua fresca. Me pide mis datos "por si alguien pregunta", y hablamos de Padre Liqueño. Vuelvo a El Cóndor con una alegría indescriptible. En un descanso, tres cóndores me sobrevuelan, como despedida. Lamento que se terminara el rollo, sólo 5 minutos antes. Señal que deberé volver. Feliz baño caliente. Recorrido del día 32 km. 5to Día: Colegio Padre Liqueño Me despido de las dos personas con las que más hablé en el parador. A las 9 hs salgo para Colegio Padre Liqueño. Yendo desde El Cóndor hacia Mina Clavero encuentro un primer cartel señalizador de ruta, hacia este paraje, que indica hacia la derecha, un camino intransitable y cerrado por una tranquera con candado (???). Un segundo cartel, unos 7 km más adelante, indica un camino algo transitable (caminantes, a caballo, 4x4, bicicletas, camionetas) también con tranquera, pero esta vez sin candado. Enfrente, a la izquierda están las tranqueras rojas, por dónde se puede acceder a las nacientes del río Corralejos. Este segundo camino parece razonable y lo tomo. Bueno, luego de unos 4 km, termino contra un alambrado que para cruzarlo tengo que desarmar la carga (no puedo levantar la bici con carpa, colchoneta, saco de dormir y dos alforjas de las grandes). Del otro lado es el viejo camino de ripio de las Altas Cumbres, 1 km antes del monolito (2.180 m.s.n.m.), que recuerda que alguna vez, por los ‘60, los argentinos hicimos experimentos espaciales en la Pampa de Achala. A ese mismo punto, descubro que confluye el camino correcto hacia Padre Liqueño y que se toma a la altura de La Posta (viene a ser el tercer cartel indicador de ruta). A partir de allí el camino es bueno. Padre Liqueño (2.000 msnm) es un lugar pintoresco, protegido de los vientos por sierras al sur, este y norte. Muy frío en invierno, hasta -18°C. El colegio tiene muy buenas instalaciones y una capilla que llama la atención por lo bien mantenida. Pregunto si me permitirían dormir bajo techo con mi colchoneta y saco de dormir esa noche. El padre Giménez (responsable del colegio), quién debe autorizarme, no se encuentra; piensan que él estará de acuerdo. Lo esperan para la tarde. Me invitan a almorzar. Los 50 chicos que alberga el colegio durante el período de clases, están de vacaciones. Los restantes colegios de la zona, que no tienen instalaciones semejantes a éste, tienen clases en verano, y vacaciones en invierno. Hago averiguaciones para encontrar la posibilidad de llegar al camino que une Salsacate con Tanti, desde allí, cruzando la Pampa de Achala. Dos hermanos que viven en un paraje llamado Ciénaga Grande, al noroeste, me indican que pasando por allí, podría llegar a San Jerónimo. Desde dónde hay camino de vehículos. Me explican cómo llegar a su casa, y me ofrecen indicarme desde allí, el resto del camino por el borde de un arroyo. Parece posible. Quedamos en vernos al otro día en su casa. Paseo un poco por el lugar. Conozco la Sierra de la Ventana. Los pobladores (unos 50, además de los chicos del colegio) se están preparando para las fiestas patronales, que empiezan mañana. Algunos de ellos están haciendo chorizos de carne vacuna; alguien saca el tema del camino que estoy buscando (el pueblo es chico). El que mueve la máquina de hacer chorizos, tiene la solución a todos mis problemas. Y me convence. El vió pasar por allí camionetas 4x4, y bicicletas!!. Y además la propuesta es que llegaré a Los Gigantes. No se hable más. Lo tomo. Son las 20 hs y el Padre no regresa, va a obscurecer y está haciendo frío. Armo mi carpa. Preparo algo de comer caliente. Me abrigo. Disfruto de las primeras estrellas. Escucho el arroyo. En el colegio arranca el grupo electrógeno. Se encienden algunas luces y la bomba que toma agua de una vertiente próxima. El colegio es la intendencia del paraje. Me acuesto temprano, con una brisa que tiene ganas de ser viento. Recorrido del día: 20 km.
6to Día: Los Gigantes Mucho viento toda la noche, que si no arrancaba la carpa, despejaría las nubes. El 2do guardaganado, dónde debo desviar, no está sobre la ruta principal de acceso a Padre Liqueño, a 2 km de éste, como había entendido, sino sobre el mismo desvío que debo tomar hacia el norte. El 1ro sí, estaba sobre la ruta. Detalles Encuentro tres muchachos con el auto descompuesto. Me alertan de la dificultad de pasar a Los Gigantes. Luego llega la torre autosoportada de, supongo, antiguos sistemas de comunicaciones. El camino que antes estaba marcado claramente por ruedas de vehículos, comienza a desdibujarse, para transformarse, por momentos, en sólo pasto aplastado. Las piedras pintadas de rojo, que llegan hasta la casa de Doña María, quedaron atrás, y dicha casa, desapercibida detrás de alguna elevación o barranco. Veo las antenas de un sistema de comunicaciones importante arriba de una de las elevaciones más altas, pero van quedando a la derecha y atrás, pues debo seguir siempre al norte según las recomendaciones. Una casa blanca, al costado derecho, debe ser la de Don Cuello. Llamo, pero sólo me contestan los perros. Hubiera necesitado en este momento encontrar algún baqueano del lugar. Llego a una tranquera de alambre abierta. Dejo la bici apoyada en uno de sus postes y voy a investigar el camino desde lo alto de una roca. Cuando regreso, la tranquera está cerrada. Me lamento profundamente no haber podido hablar con quién la cerró. Grito con todas mis fuerzas, pero sólo un débil eco me responde. A las 13 hs llego a lo que parece ser el final de la senda por la pampa alta, mojones de piedra de unos 40 cm de alto, cuales pequeños menhires, espaciados unos 5 m uno de otros, y formando dos rectas perpendiculares, indicando tal vez a los caminantes una dirección. En frente, y a unos 300 metros al norte, se vé el lomo del C° Los Gigantes (2.380 m.s.n.m.), con personas sobre él. Esta vez los gritos son respondidos con sonidos ininteligibles, pero con amistosos saludos con los brazos. Pero dos profundas quebradas nos separan. Busco, haciendo un gran círculo de unos 600 m de diámetro, huellas o indicios que indiquen el camino. Sólo los mojones, como queriendo indicar que la cañadita de agua de lluvia, al frente e imposible de bajar con la bici cargada como yo la llevo, es la salida del laberinto. Diviso una casita a lo lejos, y cuándo me pregunto si ir hasta allá a consultar, veo una persona salir y bajar hacia la quebradita que nos separa. La ilusión de encontrar el paso, vuelve a mí. Es un muchacho de unos 16 años. Muy seguro me indica que la cañadita intransitable es la única posibilidad de pasar al camino de Tanti. Trato de torcer mi destino induciéndolo a pensar en otra posibilidad, tal vez hacia el oeste, hacia el lado de San Jerónimo. Se ríe. No tiene dudas. él mismo recorre regularmente el camino, y ha visto gente, con bicis al hombro!!!, cruzar por allí. Me dá aliento diciendo que son sólo 2,30 hs a pie, hasta llegar al camino de acceso al C° Los Gigantes. Lo invito a que me acompañe, para indicarme bien, pero debe irse a la fiesta patronales de Padre Liqueño. Me despido. Evalúo la situación. Hay nubes de lluvia al noreste y ya taparon la visión que tenía hace instantes del lomo del C°. Tendría que hacer tres viajes con bici, alforjas y carpa/saco de dormir. Serían entre 8 a 10 horas. Y quedarme con carpa en plena tormenta, sin protección de los vientos, pues no hay elevaciones de rocas cerca. Y al día siguiente usarlo completo en subir y bajar carga por las dos profundas quebradas. No me gusta. Decido volver. Son las 14,30 hs. De pronto aparece una camioneta en sentido contrario con 2 personas, que van a las antenas. Ellos cerraron aquella tranquera y me confirman una vez más, que el paso era el que me indicó el muchacho. Cerca de allí 4 camionetas 4x4 con muchas personas, incluso niños, bajan por una quebrada a 45°, hecha por voladuras. "¿A dónde van?". "A tomar mate al río y después subimos por el mismo lugar o hacemos otro camino!". Crazi!!. Sigo, y empieza a llover. Cruza una motocicleta; llueve muy fuerte, graniza. No debo parar, pues me enfriaría. Siento como si las zapatillas, llenas de agua, chapotearan en el aire, en cada pedaleada. La campera se porta, pero la transpiración me moja. Cuando menos lo pienso llegan las piedras rojas. Pasé por la casa de Cuello sin darme cuenta y de nuevo no ví la de Doña María. Caen algunos rayos y el ruido de los truenos es ensordecedor. La fuerza de la naturaleza, en esa soledad y altura, se magnifica. Pienso en mi sobrevivencia y no paro de pedalear. Cerca de la vieja torre, para de llover. Los muchachos siguen esperando ayuda dentro del auto. Charlamos. Debo seguir. Llego al guardaganado. He empleado la mitad del tiempo que utilicé a la ida. No paro y sigo a El Cóndor. Las nubes se han levantado y dedido cambiarme las zapatillas mojadas. Antes de llegar a la ruta asfaltada, pincho por primera vez. Una piedra perforó la cubierta trasera y el líquido antipinchadura no pudo, con el agujero que le hizo a la cámara. En La Posta compro bebida. No me siento muy bien, por el esfuerzo. Pero estoy más tranquilo. También hay hospedaje allí, pero me acostumbré al de El Cóndor. Llego allí a las 18 hs. Se sorprenden y alegran al verme. Rápido a la ducha caliente. Estoy media hora en ella. Me consuelo de mi fracaso de no poder pasar a Tanti. Decido iniciar el regreso a casa. Me tomo una cerveza para festejar que no estoy en la carpa, bajo la tormenta, de noche, en esa pampa solitaria. Recorrido del día 50 km. 7mo Día: Descenso Debo hacer mantenimiento a la bici para sacar la mayor cantidad de barro y suciedad posible, que se acumuló ayer. Preparo el equipaje. Me despido nuevamente de mis amigos del parador y a las 10 hs emprendo la bajada de la Pampa de Achala. Son espectaculares, la vista panorámica de los primeros km, el dique San Roque, Carlos Paz, Bosque Alegre, y la velocidad que se toma (máx. 62), pese a que por momentos mi edad (47) me hace tocar los frenos. Algunas cascadas al costado del camino. Hasta el río La Suela, aprox. 30 km de El Cóndor, una delicia. Luego subida hasta el empalme con el desvío a Copina, y de nuevo bajada hasta Icho Cruz. La temperatura ha subido mucho, respecto de la que había en la pampa, por la diferencia de altura. Busco un lugar con árboles, por el fuerte sol, para descansar. Paro a almorzar allí, y de repente truenos y lluvia. Mi destino en este verano. Continúo, para detenerme en un parador de colectivos, al costado del camino. Desde Icho Cruz a Carlos Paz, mucho tránsito. Cuesta de la Virgen, y tomo el camino viejo que va a Córdoba paralelo a la autopista, hasta 6 km antes de llegar a la zona de la Escuela de Aviación. A las 17,30 hs estoy en la ciudad de Córdoba y final del viaje. Recorrido del día: 100 km.
Recorrido total del viaje: 300 km.
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