Refugio Cerro Lopez

Por Alicia I. Prado de Marsella


 

marsellalopez.JPG (50515 bytes)Hoy nos encontramos en Bariloche, el día se presenta diáfano, con una visibilidad asombrosa y decidimos caminar por la montaña hacia el cerro Lopez, el grupo formado por Alejandra del Valle Arrigo, Carlos Marsella y Alicia Irene Prado. Alrededor de las 9 horas comenzamos a ascender desde la picada que se encuentra en Colonia Suiza, teniendo como referrencia un cartel indicador que dice " Arroyo Lopez Esta picada tiene mucha pendiente y por veinte minutos caminamos sin encontrar señalizaciónA medida que ascendíamos el paisaje que se observa a nuestras espaldas, es paradisíaco, es la panorámica más hermosa de Bariloche, se puede apreciar el Lago Moreno, Lago Nahuel Huapí , Isla Huemul, Isla Gallina, Bahía Lopez, Llao Llao, Isla Victoria, Península Huemul, Brazo Tristeza, Península de San Pedro, cordón montañoso del Cuyin Manzano, éste paisaje que se observa es de tal magnitud en su belleza que las palabras huelgan, la vista no alcanza para asombrarse permanentemente y el corazón y la voz agradecen a Dios estar en el paraíso

. La picada a ésta altura del camino está totalmente señalizada, encontramos vegetación alta, predominando los coihues, radales y maitenes, luego se pasa a una vegetación baja para volver a encontrar un bosque puro, agradable, fresco y antes de cruzar el arroyo Lopez vimos muy cerca de la cascada un manto enorme de amancay, alguna reina mora, y una que otra mutisia.
Con respecto a la fauna escuchamos el canto de los tordos, renegridos y vimos una pareja de carpinteros con sus pichones, las lagartijas, alegraban la picada, y debo señalar la importancia de caminar en silencio para poder incorporar todos los ruidos del bosque, sobre todo cuando los árboles producen un sonido especial al tener movimiento. Algún artesano/a preparó un banco en un árbol caído que sirvió para senbtarse y descansar un poco.
En un momento llegamos a un punto de división que había dos picadas, una para grupos numerosos y otra picada para grupos reducidos, tomamos ésta última. A las 12,30 horas llegamos al refugio, que es muy atractivo, limpio, amplio y confortable. Nos recibe Sandra con mucha calidez, brindamos con un jugo de frutas riquísimo por el encuentro, el lugar, la salud, etc, etc. Nos mostró las instalaciones, y luego seguimos caminando hasta La Hoya, la marcación en las lajas muy clara, tardamos alrededor de 1 hora y diez minutos, grave sorpresa al comprobar que no había nieve, solamente un poco de agua que indicaba que no había nevado en la época correspondiente.
Nos sacamos fotos y seguimos caminando hasta el Pico Mocho que nos llevó una hora más entre lajas movibles y después de diez minutos arribamos al Pico Turista a 2.050 mts. sobre el nivel del mar, que alegría poder realizar semejante desafío, y que regalo poder observar el cerro Tronador con sus picos totalmente nevados, ver el volcán Osorno, Puntiagudo y al mirar hacia abajo ver correr el agua del brazo Tristeza, que regalos nos hace Dios en ésta vida si los sabemos apreciar, el esfuerzo es grande para llegar, pero la satisfacción de lo visto no tiene parangón Cuando decidimos bajar, Alejandra tropezó pero enseguida un grupo de personas que realizaba el descenso contaba con un médico y luego de verificar que no había rotura con un algodón embebido en alcohol limpió La raspadura, como no es correcto esperar para ir todo el grupo junto por las lajas movibles, llegué primero al refugio, estaba Sandra y Fernando, que linda gente, nos sacamos unas fotos, al rato llegan Alejandra y Carlos, nos invitaron con chocolate caliente para Ale y té para mi, Carlos no quiso nada. Le comentamos a Fernando la picada que habíamos tomado y nos dijo que a 200 metros del cartel indicador "Arroyo Lopez" estaba la picada correcta y no tenía tanta pendiente como la que habíamos tomado. El descenso desde el refugio lo realizamos en 1hs44’ , divisamos dos incendios, una en la zona de Corralito y otro en la parte sud oeste del cerro Ventana. La impotencia que se siente al ver el humo de los incendios es terrible, porque en ése momento nada se puede hacer para ayudar, pero sí DEBEMOS proteger, amar y cuidar a la montaña, para que no sucedan acontecimientos de ésta índole que nos perjudican a todos, por las graves consecuencias ecológicas que se sucedan.