|
|
El
hombre, la visión, el entorno y la naturaleza
Por
Marcelo Gurruchaga
(Safari
Fotográfico)
Cuando
uno habla de safari fotográfico se imagina fotografiando grandes animales
en la estepa africana en un atardecer espectacular con un rojísimo sol de
fondo.
Tal vez el término safari suene grandilocuente cuando se hace mención a
las excursiones fotográficas en nuestro país, ya que, salvo en algunas
regiones como por ejemplo los Esteros del Iberá o la Península Valdez, es
muy difícil observar mamiferos de gran porte y de costumbres diurnas (No
ocurre lo mismo con las aves donde ahí si hay una gran cantidad de especies
fáciles de visualizar). Por extensión se denomina safari fotográfico a
las salidas organizadas y en grupo a la naturaleza o a lugares de
importancia histórica y cultural del hombre con el fin de obtener
fotografías con fines documentales y/o artísticos.
El concurrente a estos safaris se convierte en fotógrafo, su visión
cambia, va de lo general a lo particular. Los turistas fotógrafos tienen
una mirada diferente sobre el lugar que recorren, se comprometen con él, se
detienen y atrapan instantes precisos e irrepetibles que quedan plasmados en
una imagen. Estos son testimonios de que ese pedazo del tiempo existió, que
estuvo ahí.
Cuando el fotógrafo logra "atrapar" a un ave en su mira logra un
goce particular, similar seguramente al que siente un cazador, pero a
diferencia de este, el fotógrafo con su disparo mima a su presa, la
acaricia con su mirada, la respeta. Su acción no es egoísta, deja al
animal para que otros lo puedan gozar y admirar en todo su esplendor. Y
luego del revelado puede compartir ese instante irrepetible con sus amigos y
conocidos.
El fotógrafo cumple también con un trabajo testimonial, cuantos monumentos
naturales y culturales ya lamentablemente desaparecidos los conocemos hoy
sólo a través de las fotografías. Hoy tenemos los patéticos casos, entre
muchos otros, de la demolición del silo de la empresa Bunge y Born en pleno
corazón de la Ciudad de Buenos Aires o, el paso de un gasoducto por lo que
queda de la la selva de yungas en las provincias de Salta y Jujuy que pone
en grave riesgo a los pobladores collas que habitan ahí y a una importante
cantidad de animales, entre ellos el yaguareté. Edificios, culturas,
animales, paisajes naturales y urbanos hoy sólo los conocemos a través de
fotografías, son momentos registrados en gran medida por los fotógrafos
viajeros. Dan testimonio sobre la acción depredadora del hombre y
contribuyen para tomar conciencia que lo que el hombre destruye lo destruye
para siempre.
El acto fotográfico implica una actitud individual, es el fotógrafo frente
a su objeto. El fotografiar en grupo permite descubrir que frente a un mismo
tema existen diferentes miradas, tantas como participantes haya. La mirada
grupal permite volver de lo particular a lo general con una visión
globalizadora. Ahora el mirar será diferente, incorpora una infinidad de
sensaciones nuevas, un nuevo entendimiento aprehendido. El mirar ya no será
el mismo.
|
Marcelo
Gurruchaga; organiza
Zafaris fotográficos y cursos de fotografía. Si te queres
comunicar con él lo podes hacer al tel: (011) 4961-0725.
|
|