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Alla
en el cielo como en la Tierra
Por
Silvina Pedrotti
No
se lleva motor, y el piloto durante el vuelo adopta una posición horizontal
igual que los pájaros al volar, solo que en lugar de alas de pluma como éstos,
los aladeltistas llevan casi 15 mts2 de superficie de tela sujetada mediante
caños de aluminio aeronáutico.
Se
puede subir hasta donde tu habilidad lo permita, sintiendo como se acercan
las nubes y va bajando la temperatura. Durante el vuelo es posible incluso,
encontrarse por encima de las nubes.
Acá en Buenos Aires, en épocas de primavera y verano se alcanzan alturas
de mas de 2000 mts.
Las
maniobras de pilotaje se realizan tan solo desplazando el cuerpo hacia uno y
otro lado del trapecio , (especie de triángulo que sirve para conducir esta
nave.). El piloto, utiliza un arnés especial que le permite quedar
suspendido horizontalmente y colgado del centro de gravedad del aladelta,
muy bien asegurado mediante cuerdas y mosquetones. Además, es obligatorio
llevar casco, y radio para comunicación a tierra. Los mas fanáticos
cuentan con equipamiento electrónico para localización de térmicas, altímetro
y variómetro ( que le permite saber la velocidad de ascenso y descenso). Y
los que ya salen pensando en hacer un buen cross country se llevan celular,
cantimplora y algún dinerillo por si se van muy lejos ....
El aladeltismo es un deporte concebido originariamente para realizar en la
montaña, pero afortunadamente los que viven en llanura se las
rebuscaron muy bien para poder gozar del vuelo libre. Así es que inventaron
diversos sistemas de remolques para poner el aladeltista en el aire y una
vez allá (por lo menos a 500 mts.) el mismo piloto se desprenderá de la
cuerda que lo remolcó para continuar su planeo libre , en busca de las tan
queridas térmicas que son las burbujas de aire caliente que se desprenden
de la tierra y que le permitirán seguir ascendiendo hasta donde pueda.
Que
se siente al volar libremente
Sin
lugar a dudas, quien haya volado en un aladelta jamás olvidará ese
momento, esa posibilidad incomparable de sentir tal vez la misma sensación
de las aves en vuelo. Y para mi, personalmente, es la práctica mas atrevida
y
adrenalínica que he conocido.
Es frecuente oir las experiencias contadas por amigos pilotos que han volado
horas junto a los Cóndores en las montañas riojanas ; otros que han tomado
con sus manos las chalas secas del maíz, suspendidas allá arriba en
el aire, volando en una tarde de cosecha en el pago de Areco, o de los que
han entrado a nubes muy espesas y salieron de ellas completamente mojados.
Incluso es muy apasionante cuando el Instructor Miguel López cuenta "
los sacudones y corcoveadas" que los turbulentos vientos le provocaron
(con tres camaras de filmación adheridas a los extremos de las alas),
durante
la producción de un programa de TV,volando en pleno Valle de la Luna en San
Juan, donde nunca antes otro ser humano haya volado jamas.
nunca antes otro ser humano haya volado jamas.
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