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El
Vivac
Por
Jorge Alvarez
Aquellos
que se inician en montañismo, quienes ya llevan un tiempo y todo
montañista que se precie de tal, debe estar preparado para efectuar en
algún momento un vivac ya que tarde o temprano a todos nos toca.
A
no ser que se tenga pensado vivaquear en algún ascenso, por le general el
vivac es considerado imprevisto y no deseado lo que hace que al tener que
realizarlo nuestra fuerza moral comience a debilitarse.
Nada de eso sucedería si estamos conscientes que realizar un vivac es
altamente probable en cualquier tipo de escalada. Lo ideal es prevenir la
situación y la mejor manera es llevando el equipo adecuado para tal fin.
La bolsa de vivac, esa costosa y poco útil inversión que solo ocupa lugar
en la mochila, es quizás la fina línea que separa el volver a nuestros
hogares, de quedar en la lista de los que no vuelven.
Sin ser tan drástico, la verdad es que solo nos damos cuenta de la utilidad
de este elemento cuando ya es tarde; cuando nos sorprende la noche y solo
tenemos un polar en la mochila, cuando una repentina tormenta
nos
invita a pasar la noche con ella o cuando sentados en esa pequeña repisa,
el viento frío y húmedo tiene ganas de charlar con nosotros.
Confeccionadas en gore-tex, ultrex, ripstop, etc., la función principal es
aislarnos de las inclemencias climáticas. Si fuimos prudentes y además
llevamos nuestra bolsa de dormir y nuestro aislante, estamos listos para
casi cualquier cosa.
Otro elemento que es de gran ayuda si no contamos con una bolsa de vivac,
que por supuesto no llega a suplantarla, es una manta aluminizada llamada
manta de supervivencia. Es una lámina de nylon con una de sus caras
aluminizada, que llegado el caso debemos envolvernos con esta manta y tratar
de no producir movimientos bruscos, ya que es muy frágil.
A la hora de emplazar un vivac hay que buscar un lugar apropiado, seco y
protegido del viento y que no sea una vía de caída de piedra o agua.
No debemos vivaquear en la cima, es el lugar más expuesto y nunca esperar a
que se haga de noche, para poder elegir el mejor lugar.
Siempre se descansa mejor en una posición estirada que sentado. Si estamos
en una pared, además de asegurarnos a todo lo posible, y si no tenemos una
hamaca, intentaremos asemejarla con soportes para las piernas y para el
cuerpo, colgarnos en una posición horizontal evita un consumo innecesario
de energías y con un poco de suerte hasta podamos dormir.
Si estamos en la nieve es mejor estar bajo ella y no arriba expuestos
al frío y al viento. Para cavar una cueva todo sirve, piquetas, elementos
de cocina, cascos, etc.,... En una pendiente, junto a bloques rocosos, si
bien se tarda en cavar, tengamos en cuenta que dentro de una cueva la
temperatura puede variar hasta más de veinte grados con respecto al
exterior, una simple vela puede calefaccionar todo el lugar y también
servirnos como control de oxígeno. Debemos dejar alguna abertura para que
ingrese aire, si se tapa por la nieve hay que descubrirla, si la tormenta es
muy fuerte debemos hacer relevos para mantener esa entrada de aire abierta.
Aislarnos del suelo es primordial, con colchoneta aislante si la tenemos,
con mochilas, con cuerdas o camperas.
Mantener en todo momento un buen estado de ánimo, poder autocontrolarse
ante una situación difícil es la base de la supervivencia.
Al hacer el ataque a una cima, al realizar una excursión de un día o al
ascender un ochomil, siempre hay que prever la posibilidad de tener que
realizar un vivac.
Llevar alimentos y abrigo, ropa seca para poder cambiarnos y elementos para
cocinar. Ojo con los pies mojados y la ropa interior húmeda. Si nos
sacamos las botas, guardarlas dentro de la bolsa de vivac para que no
amanezcan congeladas. También es práctico guardar una botella de agua
dentro de la bolsa de dormir, nos ahorramos tener que descongelar nieve para
tomar algo caliente, después de una dura noche de vivac.
Si contamos con todos los elementos necesarios, vivaquear se convierte en
una experiencia que no debemos dejar pasar por alto. Vivir en contacto pleno
con la montaña. Conocer los misterios de la noche, sentirnos parte de la
inmensidad de la naturaleza.
Casco,
chocolate y buena escalada !!!
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