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Raquetas
Por
Andi Lamunière
Cuando
escuchamos la palabra "raquetas" enseguida la relacionamos con
tenis, squash o algo similar; pero no es común que pensemos en la nieve y
el invierno. Pero la historia dice que las raquetas para nieve son un
elemento de uso muy antiguo por parte de pueblos que tenían, y algunos
tienen todavía hoy, mucho tiempo en la nieve como medio natural.
La necesidad de desplazarse para buscar leña con que darse calor y cocinar,
salir de cacería, quizá por comercio, movilizaron el ingenio para
facilitar la mejor manera para moverse y que el esfuerzo realizado rinda
óptimos resultados; que el gasto energético que implica moverse en terreno
nevado les permita realmente avanzar. Así nació el esquí, más conocido y
con mucha evolución por medio. Y con el mismo criterio de aumentar la
superficie de apoyo, comenzaron a usar lo que conocemos como raquetas. Al
principio de madera y cueros; hoy, también evolución mediante, metales
livianos y resistentes, plásticos flexibles, correas y sistemas de agarre
al pie de fácil postura.
Y también hoy es una actividad recreativa / deportiva que va ganando
adeptos en distintos lugares del mundo, ya que para los primeros pasos no es
necesaria ninguna técnica especial. Quien sepa caminar con las piernas un
poco abiertas, ya puede salir a "raquetear". Incluso ya forman
parte de las competencias multidisciplinarias que se desarrollan en algunos
lugares del país, como Ushuaia y Villa La Angostura por ejemplo.
Claro
que no podemos olvidar que esta práctica se hace sobre nieve y que esa
situación se presenta en la montaña en período invernal. Y esto trae como
consecuencia una serie de cuidados a considerar de manera especial, ya que
adentrarse en la cordillera implica un aumento de riesgos objetivos. Por
ello es muy importante que al debutar con raquetas, las primeras salidas
sean con un grupo de gente competente, experimentada y profesional.
En cuanto a tamaños: entre 60 y 70 cm de largo para unos 20 a 25 cm de
ancho es lo más frecuente, y sirven para la mayoría de los terrenos y
prácticas que podemos encontrar.
En cuanto a formas: tipo "cola de castor", apropiada para terrenos
más planos, espacios más abiertos. Similar pero sin la "cola",
amplían un poco el terreno y evitan la clavada de la punta con ritmo más
rápido. Para terreno más andino / patagónico, de mucha irregularidad en
el relieve, una forma más cercana al rectángulo se adapta mejor.
En cuanto a materiales: básicamente dos podemos encontrar aquí: de una
sola pieza de distinto tipo de plástico de acuerdo a la fábrica; y con
estructura metálica tubular de aleación y superficie de tipo goma
flexible, resistente y no congelable.
El sistema de agarre es lo más importante en ambos casos y aquí es donde
encontramos las diferencias mayores. Mientras que unas tienen solo unas
puntas metálicas, otras poseen un grampón que por sobre todo tiene que
tener una disposición y orientación antideslizante y
"antireculatoria". Y tener claro que de ningún modo reemplaza al
auténtico grampón. Por lo tanto hay que saber que tampoco podemos usarlas
en pendientes mayores a 30º.
La
raqueta recreativa y deportiva da una libertad real; pero una libertad que
depende de la noción de responsabilidad; no se puede decir: "Voy no
importa adónde, no importa cuándo, no importa cómo, para hacer no importa
qué". No hay salidas intrascendentes en montaña invernal. Por eso la
sugerencia de participar de las actividades programadas en distintos lugares
del país con gente capacitada. Esto es saber que existe una Asociación
Argentina de Guías de Montaña y que sus asociados están habilitados para
desarrollar esta actividad.
Raquetas, un tema para continuar ahondando en el futuro, ya que creemos
importante que haya más información al respecto.
En la zona de Bariloche, puntualmente en el Refugio Neumeyer (Valle del
Challhuaco), es una actividad que se viene llevando a cabo desde hace cuatro
inviernos con cada vez más adeptos. Con programas de una semana de
duración, recorridos con las raquetas para distintos puntos cardinales
haciendo base en el refugio. También, para algunos más intrépidos o con
un poco más de experiencia, la posibilidad de llegar para pasar unos días
en el Refugio Jakob, bien metidos ya en la Cordillera Andina. Los invitamos
a dar estos primeros pasos que con seguridad no serán los únicos.
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