Cicloturismo: Los lugares más altos del mundo

Por Mariano Lorefice                ir a parte 2


    

En el techo de América: Aconcagua 6959 mts.(Aconcagua en lengua quechua significa "Centinela Blanco" y en aymará "Centinela de Piedra")
Subir al Aconcagua para muchos puede resultar un gran desafío tal vez fácil de realizar, si logramos adaptamos convenientemente y la montaña se nos presenta "hospitalaria". Por el contrario subir al Aconcagua puede resultar un desafío irrealizable si no conseguimos adaptarnos y el clima de la montaña se nos torna adverso; una aventura que puede significar "todo o nada".

Para muchos resultaría ridículo intentar ascender en bicicleta ya que son muy pocos los lugares donde se puede pedalear. Pero mi bici y yo somos un equipo y considero que con ella puedo llegar a casi cualquier lugar. Así que encarar el desafío de llagar a la cumbre del Aconcagua con Rocinante a cuestas significó aumentar la dificultad (que a veces es lo que más me gusta y estimula) y rendirle el honor a mi bici, que me ha llevado a tantos lugares, en un expedición que titulé "Mi bici y yo".

Entrenamiento y preparación

El entrenamiento varía considerablemente según la persona. En mi caso la preparación física estuvo determinada por el entrenamiento en triatlon y ultradistancia y algunas pretemporadas, de años anteriores, entrenando en altura por la zona de Humahuaca (3000 mts/mar). Todo esto más el asesoramiento y entrenamiento del Profesor Héctor Weber y el doctor Alberto Ricart, ya que mis conocimientos en montañismo eran pobres. Si se quiere organizar una expedición al Aconcagua recomiendo el asesoramiento del experto Alejandro Randis

Desarrollo de la travesía

La expedición dio comienzo en Puente del Inca, (2700 mts. sobre el nivel del mar), el día 4 de febrero por la tarde. Los primeros 40 km. hasta Plaza de Mulas se desarrollaron entre valles, rodeado de ríos y cruzándolos varias veces.
El terreno subía gradualmente sin tener cuestas pronunciadas pero sí grandes rocas que no me dejaban pedalear y me obligaban a cargar las alforjas, y por momentos todo el equipo, que llegaba a pesar 48 kg. (con bicicleta incluida), todo sobre un carguero (armazón de aluminio a modo de mochila). Al caminar me apoyaba sobre los bastones de esquí; yo era mi propia mula...
Las dos primeras noches las pasé a cielo descubierto, y a pesar de la helada pude gozar de un espectacular cielo estrellado.
Acá la sequedad del aire es altísima y la humedad nula, y determina que el apunamiento sea mayor, sintiéndose la falta de oxígeno mucho más, según dicen en comparación con el Himalaya, 6000 mts. del Aconcagua equivalen a 7000 mts. de las montañas asiáticas; por otro lado este factor hace que tenga una visión excelente y el cielo se brinda como un espectáculo.
A medida que avanzaba, las montañas se iban haciendo cada vez más imponentes.

El día 6 de febrero superé la "trabajosa" Cuesta Brava y llegué a Plaza de Mulas (4300 mts.) al mediodía. Plaza de Mulas se puede considerar la base del Aconcagua y es el punto donde se concentran todas las expediciones del mundo.

La primera etapa ya estaba cumplida, a partir a partir de aquí los pasos se hicieron más lentos y graduales, para dar lugar a la aclimatación y poder subir así todo el equipo, lo que supuso varios porteos.  Todo el tiempo fui regulando y administrando mis fuerzas.
Mi actitud era de expectativa: psicológica y físicamente trataba de estar concentrado para poder superar la peor situación (temporal, tormentas, etc).
Esta montaña es transitada por expediciones de todo el mundo, a pesar de encontrarme solo, extrañaba la soledad del altiplano y de la Patagonia.

Traté de ignorar a la gente que fallaba, y bajaba rendida. Tuve la oportunidad de ver gente con edema de pulmón y edema cerebral, producto de la altura y una mala adaptación, y también casos de congelamiento de miembro, todo sin que me afectara.
La clave del éxito estaba en no perder la fe y adaptarme lo mejor posible a la montaña.
Mi último campamento fue Berlín, las condiciones climáticas no se me dieron y tuve demorar 4 días el ascenso y esperar, "a la montaña hay que respetarla y a la cumbre llegás si la misma te lo permite".
Mientras que esperaba que mejorar el tiempo en mi carpa, la temperatura bajaba hasta -20º C, y afuera a -35/40º C. Para no deshidratarme derretía nieve la que tomaba, y al mismo tiempo hacia respiraciones profundas para lograr una mejor oxigenación.
Berlín está a 5800 mts. La primera noche se me hizo muy difícil dormir ya que por momentos me dolía la cabeza; ya al segundo día estaba bien adaptado y ni el frío me resultaba molesto.
Mientras yo estaba en Berlín la bicicleta estaba en Piedras Blancas (un poco más arriba); a partir de aquí ya no hay picos y es un espectáculo lo que se presenta ante los ojos: todo se tiñe de rojo al derramarse el sol sobre un imperceptible Océano Pacífico, preludio de un buen tiempo.

El día 18 se presentó con condiciones especiales y me encontré con una montaña hospitalaria. Aproveché y a las 8 hs. inicié la marcha hacia la cumbre.

El peso de la bicicleta no era un obstáculo ni tampoco la falta de aire. Sin gran esfuerzo ya me encontraba en la Gran Canaleta a sólo 500 mts. de la cumbre. La dificultad la encontré en la misma canaleta: tierra y piedra suelta que me impedían avanzar y acentuando esto por el peso de la bici, lo que me llevó a avanzar sobre los cuatro miembros.
Sobre el final de la canaleta llegué e un filo que lleva hacia la cumbre y desde allí pude observar la impresionante helada pared sur.
Estaba cansado, casi agotado pero no quería detenerme y decidí seguir, sin bajar el ritmo, aunque fuera arrastrándome, sin demorarme para dar el ataque final que era lo que me obsesionaba-
El día 18 de febrero, a las 15:30 hs. la bicicleta y yo estábamos sobre el techo de América.
"La bici y yo hacemos excelente equipo. Rodando o con ella a cuestas podemos llegar a cualquier lugar".

Descenso

Estaba cansado, no coordinaba bien. A los tropezones me alejé de la cumbre, la bicicleta en la espalda me desequilibraba y me hacía caer. Por suerte las capas de ropa atenuaban los golpes. Un poco más abajo, donde había dejado un termo, pude beber, me recuperé, mis reflejos mejoraron y ya no hubo más caídas.

Hay muchos puntos donde se puede rodar con la bicicleta, la molestia mayor la produce la carga de la mochila con el equipo. Los lugares donde las pendientes no son extremas son: extremas son: "El portezuelo del viento", "Nido del Cóndor", hasta "Cambio de Pendiente", "Plaza Ancha" y algunos kilómetros antes de la "Laguna de los Morcones".
Constantemente tenía la tentación de bajar en bici y a pesar de mi actitud conservadora (necesaria para andar solo), experimenté la emoción de hacerlo.

Cronología 2000

Viernes 4 de febrero Inicio de la expedición en el Puente del Inca (2700 mts.); a las 17 hs. llego casi hasta "Confluencia". Tiempo 3 hs.
Sábado 5 de Febrero Llego a Ibañez (refugio destruido) tiempo 6 hs.
Domingo 6 Llego a Plaza de Mulas (4200mts), tiempo 5 hs.
Lunes 7 Pequeño porteo al campamento Plaza de Mulas  
Martes 8 Llevo la bicicleta hasta la Plaza Canadá (4700 mts. altura aproximada). Regreso y duermo en Plaza de Mulas. . Tiempo 3 hs
Miércoles 9

Llevo la bicicleta y comida hasta "Cambio de pendiente" 
(5200 mts.) y regreso (casi deshidratado) y duermo en Plaza de Mulas.

Tiempo 4:30 hs.
Jueves 10 Descanso.  
Viernes 11

Llevo la bicicleta al Nido de Cóndores (5350 mts.), acampo allí.

Tiempo 4:30 hs
Sábado 12 Llevo la bicicleta hasta Berlín (5850 mts.), regreso y duermo en Nido de Cóndores. Tiempo 3 hs
Domingo 13

Llevo la bicicleta hasta Piedra Blanca y acampo en Berlín.

Tiempo 4:30 hs
Lunes 14 Mal tiempo.  
Martes 15 Mal tiempo.  
Miércoles 16 Bajo hasta Nido de Cóndores para obtener mejores condiciones  climáticas.  
Jueves 17 Subo hasta Berlín  
Viernes 18 Cumbre. 7:30 hs. de subida, 2 hs. de bajada hasta Berlín.  
Sábado 19

Bajo hasta Plaza de Mulas. 

Tiempo 4 hs.
Domingo 20 Hasta Puente del Inca.  Tiempo 4 hs.