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Función
renal y ejercicio físico
Por Gabriel Lemme
La función renal en el ejercicio ha sido objeto de múltiples estudios, tanto en el hombre como en los animales. El ejercicio origina cambios en la hemodinámica renal causando una disminución en el flujo plasmático renal, como en la filtración glomerular, (función que cumple el nefrón, unidad funcional del riñón, en la formación de
orina), siendo ésta última de mucha menor cuantía. Con todo esto se origina un aumento de la fracción de filtración, que intenta preservar la transferencia de metabolismo y sustancias a través de los glomérulos renales.
La mayor parte de los estudios realizados sobre la composición de la orina derivadas de la práctica deportiva, han encontrado presencia de componentes anormales. Parece claro que el grado de alteración renal está en relación con el grado de intensidad relativa de trabajo físico desarrollado.
Modificación de la hemodinámica renal durante el ejercicio
· Flujo sanguíneo renal y el ejercicio
En reposo aproximadamente el 90% de la sangre que llega al riñón pasa por el glomérulo, siendo el 20% de este débito glomerular total, filtrado. La irrigación del riñón no es uniforme, un 75% del flujo sanguíneo renal es cortical, mientras que el 25% restante corresponde al flujo medular. El flujo sanguíneo renal que llega a los riñones es muy elevado, ello es debido a la función tan importante que el riñón tiene en el organismo, ya que como depurador de la sangre recibe necesariamente volúmenes por unidad de tiempo muy considerables , para conseguir realizar su función correctamente.
Con el ejercicio, los parámetros hemodinámicos sufren profundas modificaciones debido al aumento del gasto cardíaco en unas 5-6 veces respecto a su valor basal, en función de un mayor retorno venoso y del incremento de la frecuencia cardíaca. Por otra parte se produce un gran aumento del gasto cardíaco que se dirige al músculo, hasta un 85% más que en reposo, debido a la vasodilatación arteriolar que acontece durante el ejercicio.
Estos beneficios se producen en detrimento de otros órganos, como el riñon, que ve muy disminuido el flujo plasmático. El flujo plasmático renal (FPR) y el flujo sanguíneo renal (FSR) disminuyen de forma proporcional a la intensidad del ejercicio, algunos ejemplos son:
Ejercicios del 50% del VO2 máx. ocasionan reducciones del 30% del FPR, mientras que ejercicios por encima del 65% del VO2 máx. dan como resultado reducciones de hasta un 75% del FRP.
Otros estudio realizados han demostrado que en el ejercicio en bipedestación se producen mayores alteraciones en el FSR, que realizando ejercicios en sedestación. Dicha disminución se debe a la actividad simpática renal, al aumento de adrenalina y noradrenalina en plasma, al aumento de la secreción de renina y formación de angiotensina y al aumento de liberación de la hormona antidiurética. Otr factor que puede ayudar a una mayor caída del flujo sanguíneo renal es la sudoración excesiva, por lo que existen estudios a favor de que una buena hidratación previa al ejercicio puede minimizar el efecto del ejercicio sobre el flujo sanguíneo renal.
Variaciones en el volumen y excreción de agua y electrolitos durante la actividad física
El ejercicio moderado como el caminar, aumenta el volumen de orina tal vez como resultado de una mayor excreción de solutos (componentes sólidos) a la orina que retienen mas agua en los túbulos que de otra forma se hubiesen reabsorbido(efecto osmótico )
Por el contrario el ejercicio intenso se asocia a una disminución del volumen de orina, durante el ejercicio intenso y prolongado hay aumento en las pérdidas de agua y electrolitos por la respiración y el sudor. Para controlar el equilibrio hídrico se ponen en marcha dos mecanismos:
1. Aumento de la ingestión de agua mediante el estímulo de la sed, mediado en parte por el aumento de la angiotensina.
2. Disminución de la diuresis por aumento de los niveles de la hormona antidiurética, estimulada en parte por la angiotensina.
Se ha descrito una buena correlación entre los niveles plasmáticos de la hormona antidiurética y la intensidad de ejercicio, tal vez porque cuando la intensidad del ejercicio es importante se produce una disminución del catabolismo hepático de dicha hormona. El efecto antidiurético del ejercicio contribuiría a preservar al organismo del exceso de pérdida de agua.
Gabriel Lemme
gabriel@deportsalud.com
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