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Regulación Hormonal y Ejercicio Por Gabriel Lemme »parte 2
Para que nuestro cuerpo satisfaga las mayores exigencias de energía en el ejercicio, debe haber más glucosa disponible en los músculos. La glucosa se almacena en forma de glucógeno en los músculos y en el hígado, ésta debe ser liberada de su depósito, por lo que la glucogenólisis (degradación del glucógeno) debe aumentar. La glucosa es liberada del hígado, entra en la sangre para circular por el cuerpo, permitiéndole el acceso a los tejidos activos. Los niveles de glucosa en sangre también pueden incrementarse mediante la gluconeogénesis (formación de glucógeno). Hay cuatro hormonas que trabajan para incrementar la cantidad de glucosa en sangre: La concentración de glucosa en sangre durante el ejercicio depende del equilibrio entre el consumo de glucosa por los músculos y la liberación por el hígado. En reposo, la liberación de glucosa hepática es facilitada por el glucagón, que estimula la descomposición del glucógeno y la formación de glucosa a partir de los aminoácidos. Durante el ejercicio la producción de glucosa aumenta, también lo hace el ritmo de producción de catecolaminas por la médula adrenal (adrenalina y noradrenalina), estas hormonas trabajan junto con el glucagón para aumentar más aún la glucogenolisis. El cortisol aumenta el metabolismo de las proteínas, liberando loa aminoácidos para su uso dentro del hígado para la glucogenolisis. Además la hormona de crecimiento incrementa la movilización de ácidos grasos libres y reduce el consumo celular de glucosa y las hormonas tiroideas estimulan el catabolismo de la glucosa y el metabolismo de las grasas. La cantidad de glucosa liberada por el hígado depende de la intensidad y de la duración del ejercicio. Cuanto mayor es la intensidad del ejercicio, mayor es la liberación de catecolaminas, por lo que le ritmo de la glucogenólisis aumenta significativamente. Este proceso se produce tanto en el hígado como en los músculos. Cuando el consumo de glucosa muscular se incrementa, el ritmo de glucosa también aumenta. En la mayoría de los casos, los niveles de glucosa en sangre no comienzan a disminuir hasta una fase más tardía de la actividad, cuando las reservas de glucógeno hepático se agotan, los niveles de glucagón se elevan significativamente. El glucagón y cortisol estimulan la glucogenolisis, proporcionando más combustible. Próximamente estaremos escribiendo sobre las demás hormonas que se secretan durante la actividad física y son determinantes en nuestro rendimiento.
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