Regulación Hormonal y Ejercicio   (II)

    Por Gabriel Lemme                         »parte 1


Aunque las grasas contribuyen en menor proporción que los hidratos de carbono a las necesidades de energía de los músculos durante el ejercicio, la movilización y la oxidación de los ácidos grasos libres son críticos para la realización de ejercicios de resistencia. Durante tales ejercicios, las reservas de hidratos de carbono se agotan por lo que el organismo necesita recurrir con mayor intensidad a la oxidación de las grasas (lipólisis) para la producción de energía. Cuando las reservas de hidratos de carbono son bajas, el sistema endócrino puede acelerar la oxidación de las grasas, asegurando el aporte energético a los músculos. La lipólisis se estimula también por elevación de los niveles de adrenalina y noradrenalina.

Recordemos que los ácidos grasos libres se almacenan como triglicéridos en las células grasas y dentro de las fibras musculares. Estos deben descomponerse para liberar los ácidos grasos libres, que son transportados a las fibras musculares. El ritmo de consumo de los ácidos grasos libres tiene una fuerte relación con la concentración de los ácidos grasos libres en sangre. El incremento de esta concentración aumenta el consumo celular de ácidos grasos libres. Podemos suponer que la concentración incrementada de ácidos grasos libres, ya que el mayor consumo celular de ácidos grasos libres proporciona más oxidación. Por lo tanto, el ritmo de descomposición de los triglicéridos puede determinar el ritmo al que los músculos usan las grasas como fuente de combustible durante el ejercicio.
Los triglicéridos son reducidos a ácidos grasos y glicerol por una enzima llamada lipasa, que es activada por al menos cuatro hormonas:

· cortisol
· adrenalina
· noradrenalina
· hormona del crecimiento

Además de la función del cortisol en la gluconeogénesis, ésta hormona acelera y moviliza el uso de ácidos grasos libres para la obtención de energía durante el ejercicio.

Los niveles de cortisol en sangre alcanzan su nivel más elevado a los 30-45 minutos de actividad, decreciendo luego hasta niveles casi normales, pero la concentración de ácidos grasos libres continúa elevándose, por lo que deben entrar en acción otras hormonas.

Las hormonas que continúan este proceso son las catecolaminas y la hormona del crecimiento, éstas siguen aumentando su nivel en sangre durante el ejercicio, incrementando progresivamente la liberación de ácidos grasos libres y la oxidación de las grasas. Las hormonas tiroideas tienen un efecto similar.

Esto demuestra que el sistema endócrino tiene un papel fundamental en la regulación de la producción de ATP durante el ejercicio y puede ser el responsable del control del equilibrio entre el metabolismo de los hidratos de carbono y el de las grasas.



Síntesis de las hormonas que intervienen en el metabolismo de las grasas


1. Somatotrofina (STH): disminuye el contenido de triglicéridos en tejido adiposo, aumenta la concentración de a. Grasos libres y glicerol en plasma. 

2. Hormonas Tiroideas (tiroxina y triyodotironina): interviene en el metabolismo de glúcidos, lípidos y proteínas.


3. Glucocorticoides (cortisol, corticosterona, y cortisona): estimulan la degradación de lípidos.


4. Glucagón: estimula la degradación de triglicéridos, estimula la síntesis de cuerpos cetónicos. Sitio de acción en el hígado


5. Insulina: estimula la síntesis de triglicéridos en hígado y tejido adiposo.


6. Adrenalina y Noradrenalina: aumento de la lipólisis en el tejido adiposo durante el ejercicio



Bibliografía:

- Apuntes del Profesor Raúl Zabala.
- Fisiología del ejercicio de López Chicharro y Fernández Vaquero.


Gabriel Lemme
gabriel@deportsalud.com