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Movimiento adicional en contracciones musculares Por Gabriel Lemme LA IMPORTANCIA DEL MOVIMIENTO ADICIONAL EN LAS CONTRACCIONES MUSCULARES
Esto se logra fundamentalmente a través de lo que conocemos como reflejo de inervación recíproca, donde el músculo que se opone al movimiento o músculo antagonista se relaja, para no constituir un impedimento, y así otorgar una sensación de fluidez y de coordinación adecuada gracias a la contracción de los músculos primarios o necesarios para el trabajo, llamados músculos agonistas. Sin embargo, los movimientos acíclicos, que requieren el desarrollo de valores de fuerza muy importantes, no pueden ser evaluados de la misma manera. En este caso, la fuerza muscular se concentra en una contracción única e instantánea durante la cual los músculos antagonistas anatómicos actúan como sinergistas o ayudantes. Aquí aparece lo que se llama movimiento adicional que contribuye a aumentar el resultado del trabajo. Este fenómeno se considera como una secuencia de lo que se denomina desbordamiento o irradiación de los músculos más fuertes a los más débiles o fatigados (Knott y Voss, 1968). La actividad muscular depende no sólo de los procesos que se producen en los músculos impulsores primarios, sino también del estado de los otros grupos musculares. Tanto los movimientos con carga como sin ella, generan una actividad eléctrica en la musculatura sin ejercitar del cuerpo (Farfel, 1961; Levin, 1964; Sills y Olson, 1958). La ejercitación de los músculos en una parte del cuerpo provoca un incremento de la fuerza del lado sin ejercitar, conocido como efecto "cross training", muy importante a la hora de realizar rehabilitaciones de grupos musculares de un solo miembro. La combinación de dos o varios grupos de músculos implicados simultánea o secuencialmente ofrece varias ventajas. Por ejemplo, la cantidad de fuerza desarrollada por el brazo derecho está muy influenciada por los músculos que intervienen en el movimiento adicional. Si durante la flexión rítmica del este brazo, los músculos extensores del izquierdo se tensan momentáneamente, entonces la capacidad de trabajo del brazo derecho se incrementa entre un 39% y un 42%; y si se tensan los músculos flexores del brazo izquierdo, la capacidad de trabajo disminuye entre un 8% y un 22%. Tensar los músculos extensores del brazo izquierdo cuando se cansan los flexores del derecho, aumenta la capacidad de este último para trabajar más. El cambio en la capacidad de trabajo de un grupo de músculos mediante el reclutamiento de otros en el trabajo, depende de muchos factores y varía en distintas circunstancias. La condición física del deportista, el tipo de actividad muscular durante el trabajo adicional dinámico o estático, así como el aumento o disminución de la carga y del ritmo de trabajo, influyen en el resultado. La tensión en los grupos musculares adicionales aumenta la excitabilidad del centro dominante debido a los impulsos aferentes que proceden de ellos y mejora el proceso efector de los grupos musculares fundamentales. La base de este fenómeno ocurre así: cuando comienza la etapa de aprendizaje, el dominio está todavía en formación, la implicancia de otros músculos es aún contraproducente. El efecto sólo se manifiesta cuando ha pasado algún tiempo, cuando el dominio del movimiento ya es automático. Un ejemplo en el deporte ocurre cuando se debe despegar del piso desde un soporte mediante un movimiento rotatorio (saltos ornamentales). En este caso, la concentración de la excitación muscular para la aceleración rotatoria de las articulaciones, mejora la excitación del centro dominante, fundamental para la acción de los músculos extensores, clave en el despegue (una media de un 25% en los saltos verticales). Por lo tanto, el movimiento adicional es un ejemplo de la capacidad de adaptación del cuerpo, que desempeña un papel muy importante cuando es necesario producir una tensión máxima, por lo que está claro que debe ocupar un lugar en el entrenamiento de la fuerza.
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