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Bebidas Deportivas
Por Gabriel Lemme ¿Es necesario la utilización de bebidas deportivas durante el ejercicio intermitente o de corta duración?
La
declaración del “American Collage of Sports Medicine” (ACSM) sobre el
ejercicio y fluidos en 1996 recomienda el uso de bebidas deportivas durante
la ejecución de ejercicio prolongados (más de una hora), pero concluye que
“Pocos investigadores han examinado los beneficios de añadir
carbohidratos al agua durante episodios de ejercicios que duran menos de una
hora. A pesar de que la evidencia preliminar sugiere un beneficio
potencial en el rendimiento... sería prematuro recomendar la ingesta de
otra sustancia, aparte de agua, durante la práctica de ejercicios con
duraciones menores a una hora”. Pero desde la publicación del ACSM,
han aparecido en la literatura científica un número considerable de
estudios que analizan las posibles ventajas del uso de las bebidas
deportivas en estas condiciones. En
la práctica de deportes como el basquet, tenis, fútbol, rugby, voley,
atletismo, y demás disciplinas en los que sea importante la preparación física
además de la preparación técnico-táctica, es normal que se desarrollen
varias sesiones de entrenamiento al día. Los esfuerzos son por lo
general de más corta duración que los que realizan pruebas de larga
distancia o tiempo; pero en los primeros la intensidad de trabajo es mucho
mayor, y al final del día la suma de trabajo es bastante considerable, con
gastos calóricos semejantes a los realizados para pruebas de 15 a 20 km.
De esta manera la generación de calor, la sudoración abundante y el gasto
energético hacen a los deportistas depender de sus ingestas o reservas de
hidratos de carbono. Tiene por lo tanto, cierta lógica el utilizar
bebidas deportivas que además de proveer el fluido necesario, suministran
sodio, cloro y potasio para mantener el equilibrio celular, promover la
ingesta adecuada de líquidos, y suministrar los carbohidratos necesarios
para que los músculos se mantengan activos. A
pesar de haber algunas excepciones, varios estudios han comparado la
utilización de bebidas deportivas vs bebidas placebo, en deportes de corta
duración o de esfuerzos intermitentes, volcándose a favor de las primeras. A
continuación se describirán algunos estudios realizados: Davis
y cols. realizaron una prueba con 16 hombres y mujeres físicamente activos
y gracias a los resultados llegaron a la conclusión de que la ingesta de
bebidas deportivas favorecerían una mayor resíntesis de glucógeno en las
fibras musculares de tipo II, durante los períodos de descanso o recuperación.
Esto contrarrestaría un probable agotamiento selectivo del glucógeno
muscular en estas fibras, que son muy importantes para los ejercicios con
altas intensidades. Por
otro lado Ball y cols. (1995)realizaron una prueba en cicloergómetro con 8
ciclistas varones bien entrenados, y tanto la potencia mecánica máxima
como la potencia promedio, en la prueba de Wingate, fueron mayores durante
el esfuerzo con bebida deportiva. Los autores concluyeron que es
posible mejorar el rendimiento en un sprint, luego de una simulación de
prueba contra reloj de 50 minutos, ingiriendo bebidas con carbohidratos y
electrolitos periódicamente durante la prueba, especialmente si esta se
hace después del ayuno nocturno normal. El
deportista no debe pensar solamente en el tiempo de ejercicio. También
la recuperación entre sesiones es de vital importancia, buscando la
restauración de los fluidos perdidos y la reposición de los depósitos de
glucógeno muscular. La ingesta de carbohidratos durante la recuperación
es fundamental para mantener un buen rendimiento, como lo han demostrado
Pizza y cols. (1995), Akermark y cols. (1996), y Nicholas y cols. (1997).
Las bebidas deportivas son útiles para la recuperación por el suministro
de líquido, carbohidratos y electrolitos. Nicholas
y cols. realizaron un estudio con seis hombres físicamente activos.
Todos ellos ejecutaron un protocolo especial de carreras intermitentes diseñado
para simular el patrón de actividad típico de un juego de fútbol europeo.
El protocolo tuvo una duración total de 70 minutos, y luego hicieron una
prueba de carrera de velocidad de ir y volver, hasta el agotamiento.
En una ocasión, los sujetos hicieron el protocolo y la prueba completos,
tuvieron 22 horas de recuperación con una dieta mixta, y volvieron a hacer
el protocolo y la prueba. En otra ocasión repitieron lo mismo, pero
durante las 22 horas de recuperación ingirieron una dieta isocalórica rica
en carbohidratos (10 gr por cada kilo de peso). La recuperación fue
significativamente mayor con la dieta rica en carbohidratos, permitiendo a
los sujetos correr 1100 metros más que con la dieta mixta. Los
autores concluyen diciendo que este estudio confirma la necesidad de una
ingesta aumentada de carbohidratos para que los deportistas que participan
en ejercicios prolongados, pero de carácter intermitente y de alta
intensidad, puedan competir y entrenar de manera óptima cada día. De
todo esto se desprende que existe suficiente apoyo científico como para
recomendar la utilización de bebidas deportivas antes, durante, y después
de la práctica de deportes intensos de corta duración, o de deportes de
esfuerzo intermitente. Antes, para promover una buena hidratación y
suministrar una buena fuente de glucosa sanguínea. Durante, para
mantener el estado de hidratación y la disponibilidad de glucosa, mejorando
así el rendimiento. Después, para ayudar a lograr una recuperación
completa del balance de fluidos y los depósitos de glucógeno muscular,
antes de la próxima sesión de ejercicio. Bibliografía: Resumen del VI Simposio Internacional de Actualización en Ciencias Aplicadas al Deporte – Luis Fernando Aragón Vargas, Universidad de Costa Rica.
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