El Alcoholismo afecta a un tercio de la Población

  Por Adriana Giannini


Entrevista a Antoni Gual Solé, experto en drogodependencias y alcoholismo.

 

Antoni Gual Solé, médico psiquiatra, Jefe del servicio de la Unidad  1-  de Alcoholismo de la Generalitat de Cataluña, de amplia trayectoria internacional en el estudio y tratamiento de adicciones, expresó nuevos criterios de eficacia en el tratamiento del alcoholismo. 

 

¿Qué lugar ocupa el alcoholismo entre las adicciones?

Ocupa un lugar muy importante tanto por número de pacientes adictos como por la gravedad de los trastornos que ocasiona. Hablando de estadísticas y del mundo occidental, podríamos decir que el alcoholismo abarca un 5%, sin contar al entorno familiar que se ve seriamente afectado por la conducta del alcohólico. Con este dato entonces, estaría afectando a un tercio de la población.

 

¿Hay personas con mayor tendencia a padecer de alcoholismo?

El alcohol necesita un receptor con mayor fragilidad biológica o psicológica. Hoy en día, se define como una enfermedad biopsicosocial. Estamos todos de acuerdo en que hay que hacer un tratamiento integral, sin dejar de lado ningún área, porque el alcoholismo decididamente es una enfermedad.

 

Efectos nocivos del alcohol...

El alcohol es la droga más tóxica que se conoce. El cerebro y el hígado son las miras principales, por donde ataca. Aunque se puede hablar de efectos nocivos sobre páncreas, problemas oculares, musculares... entre muchos otros.

 

¿Cómo es el tratamiento de un alcohólico?

Hablamos de tres fases: desintoxicación (dejar de beber), deshabituación (vivir bien sin beber) y rehabilitación, que es el tramo final, cuando vuelve a retomar todas sus actividades laborales, sociales y familiares.

 

¿Qué es el acamprosato?

Es una sustancia que se prescribe para acompañar a la "abstinencia subaguda" (la que sigue al período de abstinencia inicial). Esto es en la etapa de la deshabituación a la bebida, ayuda al paciente a mantenerse abstemio. Cuando el alcohólico empieza a ver qué problemas ha desencadenado a causa de su dependencia y reaparece el deseo de beber, esta droga puede ayudar, sin excluir nada del resto del tratamiento como son las terapias de grupo, familiares, conductuales y la combinación con otros fármacos.

 

¿Puede decirse que el alcohol afecta a una determinada clase social?

El alcoholismo afecta a todos los estratos sociales aunque en realidad, afecta más a las clases sociales altas que tienen mayor capacidad de adquisición y de ocultamiento. Si soy el obrero de una fábrica que debe fichar a las 7 a.m. y llego media hora tarde, tal vez me despidan. Si soy empresario, dispongo de margen para llegar al mediodía, por lo que oculto el problema por más tiempo.

 

¿Existe un límite preciso entre ser un bebedor normal y entrar en el alcoholismo?

Podríamos decir que una persona adulta no debe beber más de 28 consumiciones semanales (el hombre) y no más de 17 (la mujer), tendiendo en cuenta que en los destilados como el tequila, una consumición equivale a dos. No existe un límite seguro para decir hasta aquí puedo beber y hasta aquí no, porque cada organismo reacciona en forma diferente.

 

¿Es necesario que el alcohólico "toque fondo" para iniciar un tratamiento?

Esa tendencia de la que se habla mucho, es errónea. En medicina cuanto antes se detecta el problema, más posibilidades de rehabilitación existen, porque el individuo aún no ha dañado órganos vitales y quizá tampoco ha perdido el trabajo y la familia.

 

Hablemos del alcohol y del entorno...

El alcoholismo está relacionado con la violencia doméstica, tema del que no se habla demasiado, pero que causa estragos en la familia. Y por supuesto, con los accidentes de tránsito. Alrededor del 60% de los accidentes mortales, están relacionados con el alcohol.

 

¿Cuáles son entonces los nuevos criterios de eficacia en el tratamiento del alcoholismo?  

Me parece un error priorizar dentro del tratamiento los aspectos farmacológicos sobre los psicológicos o a la inversa. 

Se debe seguir un tratamiento integral, potenciando mutuamente los diferentes recursos. 

Aprender a vivir sin beber es un proceso complejo, que requiere de un adecuado soporte tanto psicoterapéutico como farmacológico. 

No hay que pensar en fármacos "mágicos" con los que los pacientes se curarán por sí solos.