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Por Pecci Saavedra, G.
Gourdjieff
lo trató desde un punto de vista. Simplemente trata de recordar que tú
eres. Ramán Maharshi lo trató desde otro punto de vista. Lo convirtió en
una meditación el preguntar, el indagar: “¿Quien soy yo”?. Y no creas
ninguna respuesta que la mente pueda dar. La mente dirá: "Que tonterías
estás preguntando? Tu eres esto, tu eres aquello, tu eres un hombre, tu
eres una mujer, tu eres educado, o no , rico o pobre. No aceptes ninguna
respuesta, porque todas las respuestas dadas por la mente son falsas. Ellas
son de la parte irreal de ti. Están viniendo de palabras, están viniendo
de escrituras, están viniendo de condicionamientos, están viniendo de la
sociedad, están viniendo de otros. Continúa preguntando. Deja que esta
flecha de: “¿Quien soy yo”? Penetre más profundo y más
profundo. Llegará un momento cuando no venga ninguna respuesta. Ese
es el momento apropiado. Ahora te estás acercando a la respuesta. Cuando no
venga ninguna respuesta, estás cerca de la respuesta, porque la mente está
entrando en silencio -o te has ido muy lejos de la mente. Cuando no haya
respuesta, y se cree un vacío a tu alrededor, tu pregunta parecerá
absurda. ¿A quién le estás preguntando? No hay nadie que te responda.
Repentinamente, aun tu pregunta se detendrá. Con la pregunta, la última
parte de tu mente se ha disuelto, porque esta pregunta era también de la
mente. Esas respuestas eran de la mente y esta pregunta era también de la
mente. Ambas se han disuelto, así que ahora tu eres. Trátala.
Existen todas las posibilidades, si persistes, que esta técnica pueda darte
un vislumbre de lo real -y lo real vive eternamente-.
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