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La trampa del "amor" y la pareja "estable" Artículo provisto por Grupo Nexo » www.nexo.org
En primer lugar, preguntémonos: ¿qué significa eso de pareja “estable”? El concepto de estabilidad en una pareja es algo absolutamente subjetivo, que cada uno determina según su buen criterio, y sabemos que el criterio personal puede ser muy verdadero –pues creemos firmemente en él- pero muchas veces no guarda relación con la verdad. Para un adolescente o una persona joven, dos o tres meses de una relación amorosa intensa crea la ilusión de estabilidad, pero esta ilusión es más una expresión de deseos que la manifestación de un vínculo real. Cuanto más intenso sea el enamoramiento, más fuerte es esa ilusión y más nos domina la pasión en detrimento de la razón. Allí comienzan a funcionar esas fantasías mesiánicas atribuidas al amor, producto de una visión “romántica” de la existencia y que nos hacen creer que “por amor, todo vale”, que “el amor no enferma”, que “un amor intenso nos protegerá de todo”, etc.. No se trata de transformarnos en un témpano que, calculadora en mano, todo lo analiza. Pero sí se trata de sacarnos de encima toda esa basura cultural que ha calado tan hondo en nosotros los latinos, y que nos lleva ordenadamente al matadero. La cultura se adueña de los conceptos poderosos porque los necesita para seguir detentando el poder. Por eso se ocupa del amor, no porque pretenda fomentarlo -creo que eso a todos nos resulta obvio- sino porque necesita orientar su significado hacia donde le sea útil. Y así surge esa idea del “amor romántico”, de “la entrega por amor”, del “morir de amor”, y toda esa vinculación entre el amor y el sometimiento que nuestra cultura maneja tan bien. Y cuando ya nadie te ama -cosa bastante común-, se ocupa de ponerte otra zanahoria por delante con el tan mentado “Dios te ama”. En lo que respecta al sida, ni el amor humano, ni el amor divino, pueden hacer nada si no nos pusimos un forro a la hora de coger. Y si el amor es la causa del sexo desprotegido, entonces el bastardeo que nuestra cultura ha hecho de él lo transforma en la causa de la transmisión del VIH. La trampa del “amor” y la “pareja estable” sigue cobrando víctimas de la infección por VIH en la comunidad homosexual, y en la heterosexual ha hecho de las mujeres el grupo con más crecimiento de la incidencia de la infección. No puede hablarse de pareja si no existe diálogo, y no existe diálogo honesto si se esquiva la verdad. El tema VIH debe instalarse en la pareja, habida cuenta que marchamos hacia una epidemia crónica y cada vez son mayores las posibilidades de involucrarnos afectivamente con una persona VIH (+). La inmensa mayoría de los seropositivos desconocen su condición, por lo tanto el contagio se produce sin que medie ninguna mala intención; todos nos creemos seronegativos hasta que la realidad nos demuestre lo contrario. Si se desea practicar el sexo desprotegido en el seno de la pareja, ambos integrantes deberán testearse, y abordar con claridad el tema de la fidelidad y las relaciones sexuales ocasionales. Si no lo hacen, el sexo protegido debe ser la norma.
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