El sexo y las emociones en las mujeres

Por Pecci Saavedra, G.


                          

Si bien terapeutas y educadores sexuales se han ocupado de la sexualidad femenina durante décadas, la evaluación y tratamiento de la disfunción sexual femenina, por su parte, no han sido tratados antes por profesionales médicos.

Esto puede deberse en parte al hecho de que, hasta ahora, no han existido opciones de tratamiento médico diferentes a las terapias de complementación hormonal o lubricantes a la venta sin necesidad de receta, usados en los casos de quejas sexuales femeninas. Ahora, con la Viagra y otros medicamentos y dispositivos en el mercado para tratar disfunciones sexuales femeninas, los médicos están comunicando abiertamente su necesidad de saber más, no sólo sobre la anatomía genital femenina, la fisiología y la patofisiología de la respuesta sexual femenina, sino también sobre el tratamiento general de la disfunción sexual.

Los expertos en el campo de la disfunción sexual femenina coinciden en que el componente principal de cualquier diagnóstico de disfunción tiene que ser la existencia de algo que causa la angustia personal femenina. En otras palabras, un orgasmo femenino que resulta inadecuado para algunos, es el orgasmo soñado por otros y viceversa.

Por otro lado, todos sabemos que el órgano sexual femenino principal es su cerebro. El cerebro está conectado a una siquis y la siquis existe en relación con otras personas. Ninguno de nosotros existe en un vacío ni es inmune al impacto que las emociones puedan tener en nuestra sexualidad. En realidad, los temas emocionales, de relación y físicos de una mujer, interactúan simultáneamente unos con otros.

Sin embargo, esta afirmación no quiere decir que todo está en su mente -a las mujeres ya les han dicho eso en bastantes ocasiones-, sino que es importante reconocer que las mujeres son multifacéticas. Por eso pueden preparar la cena, reprender a un niño y hablar por teléfono con el trabajo, todo al mismo tiempo. Es un don... pero también puede ser una maldición sexual.

Por su parte los hombres son "monofásicos" por naturaleza, pudiendo estar mucho más orientados a una meta. Es posible que no se sientan muy bien respecto a su cuerpo o parejas, pero pueden dejar eso a un lado para propósitos sexuales. Para una mujer, si no se siente lo suficientemente bien respecto a sí misma, su cuerpo y la persona con la que está, el sexo no funciona y ninguna intervención médica va a hacer cambiar esa circunstancia.

Recomiendo a todas las mujeres que buscan ayuda por disfunción sexual que consideren los factores relacionales o emocionales que pudieran contribuir a sus problemas.

Estos pueden ser:

·         Una historia no resuelta de asaltos o abusos sexuales

·         Relaciones conflictivas (infidelidad, enojo, falta de comunicación)

·         Dificultad en comunicar las necesidades sexuales a la pareja

·         Temores de intimidad o "dejar pasar"

·         Imagen física (incomodidad con su desnudez, exposición física, etc.)

·         Autoestima (sentirse mal sobre sí misma, desmerecedora)

·         Desórdenes de depresión o ansiedad

·         Cuestiones familiares o de origen y procedencia (conflictos religiosos, culpa, ansiedad)

La mejor forma de tratar estos problemas potenciales es hablando con un terapeuta general o sexual, de modo que todos los componentes de su vida sexual puedan ser abordados. Si cree que una terapia sexual podría beneficiarle, la mejor forma de encontrar un buen terapeuta sexual cercano a usted es a través de una organización llamada AASECT (Asociación Americana de Terapeutas, Consejeros y Educadores Sexuales) o la Organización Mundial de la Salud.

Puede contactarlos para encontrar un terapeuta sexual en su área. Localícelo y llame primero. Hágale una breve sinopsis de sus problemas y evalúe cómo se siente. Hablar de sexo con un extraño no resulta fácil nunca; debe trabajar con alguien con quien se sienta relativamente segura y relajada.

En la próxima década veremos toda una gama de incidencias médicas que ofrecerán una serie de oportunidades fantásticas, así como también escollos potenciales. La cuestión no es la existencia de las posibilidades médicas para tratar la disfunción sexual femenina, sino cómo han de ser aplicadas. Los candidatos ideales para la intervención médica están aún en proceso de determinación. Los medicamentos como la Viagra y otros especiales para mujeres tendrán por supuesto un papel determinado. Sin embargo, no podrán ser empleados como una cura rápida para problemas de índole más emocional o de reacción en la raíz de la disfunción sexual.

Recuerde que al igual que en el caso de cualquier otro aspecto de su salud y bienestar generales, usted también tiene derecho a su bienestar sexual.

Si alguna de las siguientes afirmaciones define cómo se siente, puede que desee buscar la ayuda de un terapeuta sexual antes o además de buscar consejo médico. Puede que sus quejas de disfunción sexual tengan un componente emocional o de relación.

·         No tengo iguales reacciones sexuales cuando me autoestimulo que cuando estoy con mi pareja

·         Nunca he tenido una respuesta sexual satisfactoria y no puedo saber por qué

·         Siento que puedo excitarme hasta el punto de casi llegar a un orgasmo, pero en el último momento, me bloqueo

·         Me siento constantemente ‘desconectada’ durante el acto sexual

·         Siento mucha incomodidad de comunicar mis necesidades o deseos sexuales a una pareja

·         Mi pareja no sabe qué hacer para estimularme sexualmente

·         Me siento en extremo ansiosa cuando entro en una situación sexual

·         Me siento enojada con mi pareja o insatisfecha con mi relación en general

·         Estoy bajo un estrés significativo o experimentando depresión o ansiedad