Los Placeres del Hambre
 Dr. Pecci Saavedra, G. 


 

LAS PRINCIPALES CAUSAS

No trataremos todas las causas de la enfermedad, es imposible ya que la lista es demasiado extensa, en cambio veremos las principales causas que afectan a todo el mundo

1) La mayoría de las personas comen sin realmente tener hambre, solamente porque es la hora de comer. Los niños poseen el instinto más natural que los adultos, así como los animales, muchos de ellos comen solamente cuando tienen hambre.

2) La mayoría de la gente consume alimentos que no son específicos para la especie humana, es decir alimentos que la naturaleza no ha destinado al hombre (carnes, cereales).

Hablaremos de placeres del hambre cuando comemos por comer, y hambre verdadera cuando se prolonga el hambre.

Muchas personas al despertar por la mañana, cuando se levantan, se toman algo. Al despertarse por la mañana, no se puede tener hambre. La boca suele estar pastosa, con mal aliento,  seca, amarga, la mente no está  clara, entonces es cuando intentamos parar estos síntomas de eliminación con una bebida caliente a base de venenos: café, té, chocolate, tisanas. En cambio para otros, el cigarrillo o la ducha fría interrumpen la eliminación de la noche (catabolismo). Después, se come sin tener hambre cargando el organismo, ya que en ese momento todas sus fuerzas están concentradas para acabar esta eliminación nocturna.

Para aquellos que sufren de desnutrición (a pesar de una alimentación abundante), el hambre puede volver a aparecer una o dos horas después del despertar. Pero para la mayoría de las personas, la verdadera hambre aparece solamente varias horas después de despertarse.

Cuando trato este tema durante las charlas organizadas por la mañana con los  ayunadores, me contestan que se tiene hambre temprano por la mañana. Es cuando pido que se haga la diferencia entre la falsa hambre y la verdadera.

    Dice Shelton," es un deseo psicológico de alimentación. Aparece cuando el cuerpo necesita ser alimentado. La “voz de la naturaleza” nos informa de esta necesidad. La verdadera hambre nos obliga a buscar alimentos y no se calma hasta que no comemos."

    Estas últimas palabras contienen la clave del problema. El hambre falsa desaparece al poco tiempo, vuelve a aparecer, y desaparece de nuevo. En cambio, la verdadera hambre persiste. Por consiguiente, para poder distinguirlas, bastará con esperar por lo menos una hora o más. De este modo se podrá saber de qué hambre se trata.

    Según Shelton, la verdadera hambre se parece a la sed, se siente en la boca y en la garganta, en ningún otro lugar. Sin embargo pensamos que empieza en el estómago; algunas personas notarán sensación de apetito en el mismo estómago, en cambio otras tendrán una sensación difusa en todo el abdomen. Cuando el hambre se agudiza demasiado, la persona tiene la impresión de que se va a desmayar por falta de alimentos y siente que no puede continuar trabajando o hacer cualquier cosa sin comer. En estos casos la desnutrición es profunda y no hay que ignorarla.

    Contrariamente a lo que cree la gente, la verdadera hambre no va acompañada de síntomas alarmantes. En realidad es una sensación muy agradable que proporciona una satisfacción profunda a la vez física y psicológica.

    “El apetito es una imitación fraudulenta del hambre. No es la expresión de una necesidad sino un hábito o un deseo imaginario. El apetito es una criatura del hábito y de la rutina y puede ser debida a varias cosas como: la hora de las comidas; la vista, el gusto y el olor de los alimentos; igualmente la idea de comer puede provocar el apetito. Los condimentos y las especias también pueden despertar el apetito.” Pero no se trata de la verdadera hambre. El apetito, es la falsa hambre.


Dr. Pecci Saavedra, G.