LA EDUCACIÓN ES UN ARMA PARA LA PREVENCION DE ACCIDENTES

 Dr. Pecci Saavedra, G. 


Los accidentes, primera causa de mortalidad infantil y habitualmente ocurren en el hogar, la escuela o la calle

Más de 705.505 menores de 15 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística, sufrieron en 2003 algún tipo de accidente. De todos ellos, 1.100 murieron, lo que supone la primera causa de fallecimiento en este grupo de población.

«En ese mismo año, 1.033 adultos perdieron la vida en el trabajo, un número menor que las víctimas infantiles», médico del departamento de Salud y Socorros de Cruz Roja , durante la realización en el colegio público en las afueras de la Ciudad de BuenosAires, un taller de sensibilización sobre prevención y formación en primeros auxilios para estudiantes de primaria.

«Les enseñamos tanto a evitar las situaciones que suponen un riesgo, como qué hacer ante un incidente, la llamada conducta P.A.S. [Proteger el lugar del accidente; Avisar a los servicios de urgencias y Socorrer a las víctimas], por lo que reciben unas nociones básicas de primeros auxilios, así como les mostramos qué lleva un botiquín y cómo es una ambulancia por dentro».

    Esta iniciativa, englobada dentro de la campaña 'Prevenir es vivir,' iniciada en 2002, pretende alertar sobre la importancia de introducir la cultura preventiva en la edad escolar. «La educación puede ayudar a evitar nueve de cada 10 sucesos que se producen», defienden los miembros de este organismo.

El primer 'campo de minas' para los menores sigue siendo el hogar, donde se producen más de la mitad de los percances (52,%). Curiosamente, las causas principales de estos incidentes se deben al azar (47%), las imprudencias (22%) y la falta de atención y las prisas (20%).

De todos estas problematicas, las más frecuentes son las caídas, heridas y golpes. Se recomienda, por tanto, utilizar protectores de ventanas y puertas, mantener fuera del alcance de los niños los objetos pesados o peligrosos (cuchillos), no colocar sillas o similares cerca de ventanas, proteger armarios y cajones, no dejar solos a los niños en superficies elevadas y, en caso de que se derrame algún líquido, secar inmediatamente el suelo para evitar resbalones. La lista se amplía con impedir que los niños juegen con bolsas de plástico, se acerquen a la cocina o coman frutos secos si son menores de tres años, entre otras advertencias.

Y tras el hogar, los otros escenarios en los que la población infantil corre más peligro son, por orden de importancia, la vía pública, seguido de las zonas recreativas, los colegios y las áreas comerciales. Medidas como que los menores viajen sujetos en el automóvil, en sillas homologadas y en la parte trasera del vehículo, se han repetido hasta la saciedad. Sin embargo, el año pasado, 121 menores murieron en accidentes de tráfico en carretera, una cifra que es de 32 en los casos en los que el incidente se produjo en vías urbanas. Para la Cruz Roja, los niños son «uno de los colectivos más vulnerables de cara a sufrir algún tipo de accidente. Gran parte de ellos se debe a la imprudencia, la temeridad y al descuido, por lo que se podrían evitar con una buena educación y prevención».


Dr. Pecci Saavedra, G.