Eyaculación Retardada y Anorgasmia

 Dr. Pecci Saavedra, G.


El punto G. 

Con el surgió un concepto aún mas revolucionario, cual es la presencia de una auténtica eyaculación femenina.
Es bien sabido que la mujer produce una secreción vaginal al momento de la excitación, que tiene como objetivo lubricar las paredes vaginales para que la penetración no resulte dolorosa.

Inicialmente, se creyó que el relato de muchas pacientes en el sentido de que expulsaban un líquido abundante al momento de las relaciones sexuales, hacía referencia a esa lubricación vaginal.

Sin embargo, varios investigadores se dieron a la tarea de estudiar detalladamente el fenómeno y se llegó a la conclusión que en algunas mujeres, además de la lubricación vaginal, se produce la salida de un líquido a través de la uretra o caño de la orina, al momento de la relación sexual.

Este líquido no es orina. Física y químicamente difiere de las características urinarias y su salida a través de la uretra descartan la posibilidad inicial de que sea simplemente lubricación vaginal.

La eyaculación femenina acontece justo cuando sucede el orgasmo, sobre todo en las mujeres conocedoras de las técnicas de estimulación del punto G.

Esta información es muy útil a nivel clínico, en el sentido de que algunas mujeres creen que se orinan con las relaciones sexuales y esto les provoca fuertes inhibiciones en su desempeño sexual.

Por otra parte, varias pacientes han sido operadas de la vejiga, porque tanto el médico como la paciente creían que se trataba de un caso de incontinencia urinaria.

Sabemos que no es una incontinencia urinaria porque se produce aun cuando la mujer ha orinado antes de la relación sexual. Además, a diferencia de la incontinencia urinaria clásica, esta salida de líquido solo se produce con el acto sexual y no con los esfuerzos físicos.

A nivel vivencial, las parejas presumen que no se trata de orina, básicamente porque esta secreción no huele a orina, y aun cuando es abundante y moja las prendas de cama, no se acompaña de ese olor urinario tan "sui generis".

Desde el punto de vista médico, el diagnóstico es relativamente sencillo. Se le pide a la pareja que recoja una muestra del líquido y se analiza microscópicamente para diferenciarlo de la orina.

Hay que ser claros: No todas las mujeres presentan la eyaculación femenina, y en muchos casos es un problema en la retención de la orina. Lo que es cierto es que un grupo considerable de mujeres experimentan este fenómeno, que es visto por ambos miembros de la pareja como un deleite más en el mundo de los placeres del sexo.

De manera descriptiva, la mujer que sufre una disfunción orgásmica, mantiene un adecuado deseo sexual, logra experimentar una excitación gratificante y, justo cuando se acerca el momento del clímax u orgasmo, toda esa energía sexual ascendente se desvanece.

Algunas mujeres relatan, que el acto sexual se "corta súbitamente"; otras utilizan términos como "me salgo de la relación sexual" y otras, simplemente no saben qué sucede, pero el orgasmo se vuelve imposible de alcanzar, a pesar de reiterados intentos.

Muchas de las mujeres que sufren esta disfunción (antes llamada frigidez), van perdiendo el interés por la sexualidad, optan por la vida sexual sólo para complacer a su pareja, y no pocas, terminan aborreciendo el sexo.

Las investigaciones señalan que aproximadamente el 30% de estas mujeres sufre alguna alteración hormonal, que no les permite un adecuado desempeño sexual, razón por la cual, deben hacerse exámenes hormonales para determinar la causa e instaurar el tratamiento.

El factor masculino juega un papel predominante. Varones, que sufren de cuadros de eyaculación precoz muy acentuados, no prolongan la relación sexual el tiempo necesario para que la mujer logre alcanzar un orgasmo. En este caso, el tratamiento se dirige inicialmente a resolver el problema eyaculatorio.

Frecuentemente, encontramos problemas en la técnica sexual de las parejas, en el sentido que destinan poco tiempo a los juegos eróticos, a las caricias, besos y abrazos, y restringen su vida sexual a una mecánica e insípida penetración, que suele resultar poco gratificante como para propiciar el ansiado orgasmo. 

En estos casos, el sexólogo centra su intervención en ampliar el bagaje cultural sexual de la pareja, y elabora una serie de actividades denominadas experiencias sexuales estructuradas, que le permiten a ambos, encontrar formas más interesantes y nutridas de vivir el deleite sexual. 

Se ha descrito también que algunas de estas mujeres recibieron en su juventud una educación sexual errática, que propició una visión distorsionada del placer sexual, asociada a conceptos pecaminosos, sucios o degradantes. Esta información resulta un verdadero freno para el deleite, y debe ser sustituida por nueva información que le permita ver la sexualidad como algo natural y digno de disfrutar.


Dr. Pecci Saavedra, G.