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LAS MARAVILLAS DEL INTELECTO EN NUESTROS BEBÉS Pecci Saavedra, G. M.D. FACS
C y R son los nombres de dos hermanos
varones que nacieron hace 14 años en la maternidad de una ciudad de
Europa. Habían venido al mundo prematuramente y con bajo peso. Ambos
fueron colocados en sendas incubadoras y recibieron los necesarios
cuidados médicos neonatales que su caso requería. Con el paso de los
primeros días, mientras que R evolucionaba con normalidad e iba ganando
peso, C, el más inmaduro, no mejoraba.
Preocupada, la jefa de enfermeras del servicio de neonatología decidió ponerlos juntos, en la misma incubadora. Pensaba que el más débil, al notar cercana la presencia de su hermano, con el que había compartido su existencia desde que ambos eran dos células microscópicas, tal vez podría sentirse mejor. La enfermera observó con perpleja curiosidad cómo R. enseguida colocó su diminuto brazo sobre su hermano, como si tratara de abrazarlo y protegerlo. A partir de ese momento, C empezó a evolucionar favorablemente y a ganar peso. La dilatada experiencia profesional permite ver los grandes avances que ha experimentado la neonatología desde los años sesenta: "Podríamos considerar que aquellos tiempos fueron la prehistoria de esta subespecialidad pediátrica, que se ocupa del recién nacido en sus primeras semanas de vida. Entonces se pensaba que los bebes poseían un cerebro totalmente inmaduro, no receptivo a los estímulos emocionales del exterior, y hasta incapaz de captar las sensaciones dolorosas o de ser sensible a las situaciones de confortabilidad o incomodidad", señala. La experiencia clínica acumulada en los últimos 40 años y los avances tanto en el área tecnológica como en la del conocimiento del comportamiento emocional del bebe revelan que este pequeño ser posee una maravillosa mente, capaz de captar emocionalmente los estímulos externos. Alertas y receptivos Desde 1890, cuando el psicólogo William James definió el mundo de los bebes como "una confusión total de zumbidos", se sostuvo que los pequeños poseían una mente muy simple que apenas mimetizaba lo poco que captaba a su alrededor. En las últimas décadas, sin embargo, diversos estudios controlados mediante modernas técnicas de electroencefalografía y otras pruebas de diagnóstico por imagen, no invasivas e incruentas, revelan que, antes de que puedan andar y expresarse verbalmente, su mente es capaz de sentir emociones complejas, como los celos, la empatía o la frustración. La Sociedad Española de Neonatología (SEN) ha creado una base de datos a la que aportan información 59 unidades hospitalarias de todo el territorio nacional sobre unos 2500 niños al año. Se trata de un gran observatorio que anualmente es revisado por esta sociedad científica para estudiar la conducta del bebe. Además, las maternidades de cuatro hospitales públicos madrileños acaban de constituir un grupo de trabajo para instar a la administración pública a crear más plazas para neonatos con el fin de estudiar mejor el comportamiento de los recién nacidos y salvar a más niños prematuros e inmaduros con problemas de viabilidad, como aquellos cuyo peso es de menos de 750 gramos y hasta los 500 gramos. Las más modernas técnicas de monitoreo cerebral, que suponen un gran avance sobre la electroencefalografía convencional, permiten valorar cómo reacciona el cerebro del bebe en función de lo que siente. "Existen también parámetros clínicos, como la frecuencia cardíaca, la presión arterial o la saturación de oxígeno en sangre, y gestuales o de conducta, que nos ayudan a ver qué le pasa ante estímulos negativos o positivos. Pero, además de eso, nuestra larga experiencia nos ha enseñado que es muy sensible a las diferentes muestras de afectividad", explica el neonatólogo. Como indica este experto, la gran revolución no tecnológica en la moderna neonatología ha sido el contacto, inmediato y directo, con los padres. Los beneficios de este hecho se acusan especialmente en los prematuros, aislados en sus incubadoras y conectados a cables y aparatos. "Ahora los padres los pueden acariciar, besar, abrazar, tomar, hablar con dulzura. Las incubadoras están cubiertas con una mantita que los protege de la luz, pues se ha observado que duermen mejor. Igualmente, como los ruidos los alteraban, las señales de alarma de los aparatos son ya luminosas. Y todos los bebes están alojados en el interior de su incubadora en un pequeño receptáculo de felpa que se asemeja al claustro materno y los ayuda a sentirse más protegidos." La ecografía cuatridimensional (4D) está favoreciendo un gran avance en el conocimiento del cerebro del bebe antes de su nacimiento. Un estudio sugiere que la maduración neuronal se completa "en la vigésima semana de gestación o antes". Según este ginecólogo, el estudio en tiempo real durante cinco o diez minutos con ecografía de cuatro dimensiones ayuda a comprobar si el desarrollo de la mente fetal, en función de 12 variables preestablecidas a partir de gestos faciales, es el adecuado, e incluso a prever ciertos problemas, como la parálisis cerebral. Es una investigación "Acabamos de empezar un trabajo sobre el desarrollo emocional del bebe ya nacido Esta iniciativa, dirigida a los padres, tiene como fin principal, tras un programa de preparación para el parto con estímulos y reflejos, detectar precozmente problemas de retraso mental." Las investigaciones son múltiples y clarificadoras. Sobre empatía en los primeros meses de vida demostraban que los bebes, al oír el llanto de otros pequeños, rompían a llorar. se preguntaban si era por "solidaridad hacia un semejante" o simplemente "por enfado, porque les molestaba el ruido". A la respuesta se aproximan recientes estudios en los que se descubrió que, cuando su propio llanto era emitido tras ser grabado en cintas magnetofónicas, los bebes no se inmutaban al escucharse a sí mismos. Se admite que en los seis primeros meses de vida el bebe es capaz de distinguir las emociones de los que lo rodean, especialmente las de su madre, por los gestos faciales. Las variaciones que experimenta la estructura cerebral de los bebes según el interés que muestran por un objeto se han estudiado mediante electroencefalografía y otras técnicas de diagnóstico por imágenes, como la ecografía en 4D y el escáner. "Toda la información que les llega a través de los ojos en torno al primer año de vida los va ayudando en gran medida a interpretar lo que los rodea y a interesarse más o menos en función de sus habilidades o preferencias. Según los distintos estímulos y reacciones podremos predecir qué bebes sufrirán retraso en el desarrollo del lenguaje. Tal vez esto explica por qué la adquisición del habla va apareciendo más lentamente en hijos de madres ciegas o depresivas, que apenas interaccionan visualmente con ellos Un experimento consistía en mostrar alternativamente a los pequeños una cara triste y otra alegre. La operación se repetía varias veces. En un principio, los bebes sólo observaban con atención, pero luego empezaron a mimetizar los gestos, alegres o tristes, de la cara expuesta. Se comprobó que los pequeños sonreían o hacían muecas de pena en función de la cara que viesen. Es un modo de categorizar, por parte de los bebes, los estados de felicidad o tristeza. Por otra parte, se ha observado que cuando se producen alteraciones no previstas los pequeños pueden sufrir ciertos desórdenes emocionales, como el autismo, y que estos juegos podrían ayudarlos. El desarrollo del lenguaje es, a juicio de los expertos, un momento clave para que el niño aprenda a interactuar con su entorno considerando que la adquisición del habla en torno a los 18 meses es mucho más que un acto mimético para los bebes. Cuando éstos reciben estímulos y motivaciones con carga emocional-afectiva avanzan más rápidamente en esta habilidad. Se ha estudiado en bebes en sus primeros balbuceos respecto del aprendizaje de idiomas extranjeros y ha observado que, cuando los pequeños escuchan grabaciones en cintas magnetofónicas, no aprenden ni se sienten estimulados. Pero sí muestran interés y van adquiriendo algunas palabras sencillas o monosílabos cuando repetidamente les habla en lengua extranjera una persona. Contacto y entorno afectivo ![]() El entorno emocional y afectivo que se crea cuando hablan las personas es un gran estímulo para el cerebro infantil, incomparable con la escasa sensibilidad que se aprecia en ellos cuando el mismo lenguaje lo escuchan grabado. No obstante, este aspecto suscita un punto de controversia o de duda, puesto que está demostrado que los bebes también son receptivos a los sonidos y palabras que captan de la televisión o de la radio. Los seres humanos somos "esencialmente culturales o sociales, con unas potencialidades que sólo se desarrollarán si se da el entorno adecuado". En este sentido, concluye: "Por muchas potencialidades innatas que posea un bebe, éstas nunca aflorarán en su desarrollo emocional si no se producen los estímulos necesarios". Con una madre fría, es más probable que se desarrolle un niño a su semejanza. Con una madre sobreprotectora, existen más posibilidades de que el hijo sea ansioso e inseguro. Y con una madre con un carácter equilibrado, que le muestra su amor y le deje autonomía, seguramente el niño irá adquiriendo capacidades de independencia, iniciativa y una adecuada expresión de sus afectos. En la panza, durante el Embarazo Según los expertos, los primeros estímulos durante la gestación proceden de la madre. Aunque es difícil precisar desde qué momento el feto es receptivo, se calcula que a partir de la sexta semana de embarazo capta los ruidos rítmicos que lo rodean y que le resultan agradables, como los movimientos del líquido amniótico o el latido del corazón de su madre. Algunas de las actuales teorías de educación maternal, que parten de la década de los treinta del siglo XX y de las escuelas inglesa (con Read) y rusa (con Velvoski, Nicolaiev y Chertok, que se basaron en Pavlov), sostienen que un feto que se ha sentido mimado y amado nacerá con más peso, comerá y dormirá bien, y su sistema inmunológico o defensivo estará más desarrollado, por lo que será más fuerte frente a las enfermedades. Y van incluso mucho más allá, al afirmar que esos niños serán más alegres, pacíficos y equilibrados. Existen una receptividad y unos movimientos fetales en torno a la séptima semana de embarazo, y que en el segundo trimestre es posible observar mediante ecografía, entre otros parámetros, sus estructuras cerebrales y deducir que su sistema nervioso central es normal. "Es cierto que los pediatras admiten que los niños no deseados son más nerviosos y problemáticos, pero –matiza este experto– aceptar que un bebe amado nacerá más fuerte o será más feliz que otro no deseado son sólo elucubraciones basadas en observaciones; serias, pero por el momento sin constatación científica."
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