Ciencia y Mente

Por Pecci Saavedra, G.


Ya en el siglo pasado, a raíz de la explosión de experiencias que dieron lugar el Espiritismo, investigadores y científicos comenzaron a analizar los llamados fenómenos paranormales, que hoy son estudiados bajo el título de los poderes de la mente y se lo hace siguiendo el riguroso método científico con el apoyo de la moderna tecnología de la era espacial y computacional. Son poderes que se analizan en Laboratorios de prestigiosas Universidades y que son aceptados como aspectos naturales de la mente, que en algún período de la evolución serán manifestados como algo rutinario.

En Londres se fundó la Sociedad para la Investigación Psíquica en el año 1882. Su primer presidente fue Sidwick, que una vez manifestó:

Cuando iniciamos seriamente la oscura e intrincada investigación que llamamos psíquica, nos sentíamos inclinados a hacerlo principalmente por la profunda y dolorosa división y confusión en cuanto a la naturaleza y el destino del alma humana que encontramos en el pensamiento de nuestra era. Por un lado, bajo la influencia de las enseñanzas cristianas, aún dominantes sobre las mentes de la mayoría de las personas cultas, y que influía poderosamente en muchos de aquellos que han descartado su sistema dogmático, el alma se concibe como independiente del sistema corporal y destinado a sobrevivirlo. Por el otro lado, la tendencia preponderante de la fisiología moderna ha ido excluyendo más y más aquella concepción, tratando la vida y los procesos de cualquier mente individual como inseparablemente unidos con la vida y los procesos del efímero cuerpo que ella anima. Ahora nuestra propia posición era ésta. Creíamos sin reservas en los métodos de la ciencia moderna y estábamos preparados para aceptar sumisamente sus conclusiones razonadas, cuando fueran sostenidas por expertos, pero no estábamos preparados para someternos con igual docilidad a los meros prejuicios de los científicos. Y nos parecía que existía un apreciable conjunto de pruebas que la ciencia moderna había, sin más ni más, dejado a un lado con ignorante desprecio y, al hacerlo así, había sido desleal a sus métodos profesados y llegado prematuramente a conclusiones negativas. Obsérvese que nosotros no afirmamos que estas conclusiones negativas fueran científicamente erróneas; haberlo hecho hubiera sido caer en el mismo error que estábamos tratando de evitar. Nosotros sólo decimos que se llegó a ellas prematuramente".

En 1885 sir Oliver Lodge postuló que la adivinación de cartas de naipes podría ofrecer pruebas concluyentes sobre la telepatía, y elaboró una fórmula matemática para calcular la cantidad de aciertos que superaban los aciertos que podrían considerarse como simple casualidad.

La Universidad de Duke en Carolina del Norte creó en el año 1930 un departamento de parapsicología, dirigido por J. B. Rhine, quien el año 1934 editó su libro "Percepción extra sensorial". Un psicólogo, Zener, le confeccionó un maso de 25 cartas formado por cinco figuras geométricas.

Miles de experiencias muy bien estudiadas transformaron a Rhine en el padre de la parapsicología, el que mediante el riguroso método científico dio validez a la telepatía, clarividencia, precognición y psicoquinesis.

El año 1946 Rhine resume el trabajo de su equipo al publicar un artículo sobre la realidad del alma, lo tituló:

EVIDENCIA CIENTÍFICA DE QUE EL HOMBRE TIENE UN ALMA

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