Cuando surge la Infidelidad (II)

Por Pecci Saavedra, G.                        ir a primera parte


¿Quiénes son los candidatos?

Normalmente la gente busca lo contrario de lo que tiene en casa. O bien a alguien muy parecido pero en versión joven, muy habitual entre ellos. Cuando las mujeres engañan, suelen elegir a hombres con los que tienen afinidades o son muy poco parecidos a sus maridos. La que se casa con un hombre serio y trabajador puede verle aburrido en algunos aspectos y sentir interés por otro más frívolo e incluso un tanto crápula. Quien careció de afecto en la infancia suele unirse a alguien que le trasmita seguridad y estabilidad. Y acaba disociando seguridad y tranquilidad de atracción sexual y vivencias excitantes. Muchos infieles son víctimas de un triángulo sin salida. Por un lado está el cónyuge que da sentido y seguridad a la familia, y por otro la aventura apasionante.

 

¿Qué hacer después?

  La primera infidelidad es como la pérdida de la inocencia y deja cicatrices difíciles de curar: puede que la relación nunca vuelva a ser la de antes. Pero no siempre para mal. A veces el desliz o la aventura da pie para construir una relación más sincera. Para ello el "arrepentido" debe evitar cualquier contacto con el amante y adelantarse a responder todas las preguntas que le haga su pareja. En vez de dejar el tema sin hablarlo, hay que sacarlo a relucir para recuperar la intimidad emocional. Ambos estarán curados cuando puedan incluso bromear sobre ello: ya lo han asimilado y se sienten a gusto.

El temor de muchas personas es el de perdonar y luego que se vuelva a repetir la situación. Algunas personas son flirteadoras por naturaleza y necesitan continuos devaneos. A veces deciden terminar con la historia cuando se dan cuenta de que su unión vale mucho más. Incluso aunque no den importancia a sus constantes flirteos, si ven el dolor que causan pueden cambiar.

Pero hay donjuanes impenitentes que se buscan excusas: "mi mujer no me comprende", por ejemplo. Sin embargo son ellos los que no se dan lo suficiente. Para que una relación vaya bien debe haber una correspondencia entre lo que ofrece y lo que recibe cada uno. Es como una hoguera: se hace crecer o se deja extinguir. Un dato importante es que solo el 10% de las personas que dejaron a sus parejas por otras continúa indefinidamente con ellas. Cuando se acaba el embrujo de lo prohibido y se instala la rutina, se suelen reproducir los mismos roces que se tenían.

En el libro de Ellen Sue Stern "La mujer defraudada" de Altaya, esta autora aconseja dar una serie de pasos después de haber sido víctima de una infidelidad.

 

·         Lo primero que hay que hacer es ser honesto con nosotros mismos. Fingir que todo sigue igual y que no estás disgustada no es bueno sino perjudicial para ti y para tú relación.

·         Una de las consecuencias de haber padecido una infidelidad es la de que tu tienes la última palabra. En tu mano está intentarlo de nuevo o continuar. El hecho de tomar esta sensación te dará una sensación de poder beneficiosa. Otro de los consejos es buscar ayuda, buscar un hombro para apoyarnos. Los amigos y los familiares sabrán apoyarte.

·         Aunque hayas sufrido una infidelidad no has de transformarlo radicalmente en algo positivo y si puedes aprovecharlo para reflexionar sobre tú relación y mejorarla.

·         Una salida, si ésta es tu decisión, puede ser perdonar, tratando de confiar de nuevo en tu pareja. Haz el esfuerzo sin prisas. Sobre todo tómate el tiempo que quieras, tu pareja ha de entenderlo. Es un tópico, pero el paso de los días agota la ofensa.

·         El último consejo por parte de la autor es que si lo has decidido, ya, has dado el paso más difícil. Empieza a pensar que puedes sobrevivir sin compañía. Será doloroso pero poco a poco lo superarás.