Disturbios en el sueño

Por Pecci Saavedra, G.



1. Introducción

El impacto de los disturbios del sueño en la salud fue subestimado durante muchos años. En las últimas décadas, se observó un gran entusiasmo con relación al estudio del sueño, lo que contribuyó para el conocimiento de su fisiología, fisiopatología y tratamiento. Se sabe conocido hoy que la incidencia de hipertensión arterial sistémica, IAM, arritmias cardíacas, hipertensión pulmonar y accidente vascular encefálico se encuentran aumentados en pacientes con disturbios graves del sueño.


2. Niveles del sueño

El sueño no es un estado homogéneo y, por lo tanto, su división en niveles es de gran relevancia para su estudio. Cada nivel presenta características específicas con diferente impacto en la respiración, además de ello, algunas enfermedades pueden alterar no solamente el tiempo total y la calidad del sueño, sino cada nivel en particular.

De modo genérico podemos dividir el sueño en dos fases: la fase NREM (sin movimiento ocular rápido) y REM (movimiento ocular rápido). El sueño NREM a su vez es dividido en cuatro niveles, siendo los niveles uno y dos el sueño liviano, mientras que los niveles tres y cuatro corresponden al sueño profundo (o de onda lenta).

Para una evaluación adecuada del sueño son realizados simultáneamente una monitorización con electroencefalograma (EEG), electrooculograma (EOG) y electromiografía (EMG). En general son utilizados dos electrodos de EEG, mientras el EOG se coloca próximo a los ojos como un medio para detectar alteraciones de voltaje resultantes del movimiento ocular. La EMG es obtenida con electrodos en la barbilla y en la cara anterior de la tibia, evaluando tono y movimiento.

El EEG de un individuo despierto tiene baja amplitud y frecuencia de actividad elevada; sin embargo con el inicio del sopor surgen las ondas alfa (8 a 13 Hz), y eso en general se asocia al cierre de los ojos. En el nivel 1, el EEG tiene bajo voltaje y frecuencia intermedia (3 a 7 Hz), movimientos oculares lentos al EOG, y la EMG muestran reducción del tono muscular. El nivel 2 se caracteriza por la presencia de pequeños surtos de actividad alta (12 a 14 Hz) llamados complejos K, que son deflexiones bifásicas de amplitud alta. En el nivel 2, encontramos todavía ondas lentas de gran amplitud y frecuencia menor de 2 Hertzio, constituyendo hasta un 20% de las ondas presentes. El pasaje al nivel 3 es brusco, con presencia de hasta un 50% de ondas lentas y gran caída del tono muscular. El nivel 4 es solo una intensificación de los hallazgos del 3. Finalmente, el sueño REM es definido por movimientos oculares rápidos, bajo voltaje con frecuencia intermedia y tono muscular muy reducido.

La progresión normal (1) de los niveles del sueño en general se hace con 2 a 4 ciclos de niveles 1, 2, 3, 4, 3, 2, REM con duración de 90 a 120 minutos en la primera parte de la noche. El resto de la noche se pasa en nivel 1, 2 o REM con tendencia al aumento de la duración del REM. Los períodos de vigilia cortos pueden ocurrir en el intervalo de estos niveles en la segunda parte de la noche. El tiempo total del sueño (TTS) es definido como la suma del sueño REM y NREM. El sueño latente es el tiempo transcurrido desde la vigilia hasta el nivel 1, siendo menor de 30 minutos en las personas normales. El tiempo en cada nivel es, por convención, presentado como el porcentaje de la suma del TST con la vigilia (W). Así un adulto joven gasta en promedio menos del 5% en el nivel W así; 5 a 10% en el nivel 1; 50% en el nivel 2; 20 a 30% en los niveles 3 y 4 y 20% en el REM.


3. Ventilación y sueño

El ritmo respiratorio está reducido en el sueño NREM por la pérdida del estímulo producido por la vigilia y la reducción concomitante de la quimiosensibilidad; ocurre también una reducción de la respuesta de la ventilación a la hipoxia e hipercapnia (2). Los estudios demuestran una menor reducción en el nivel REM.

En los niveles 1 y 2 ocurren reducciones y aumentos del volumen corriente y la frecuencia respiratoria debido a la transición del punto establecido de la PCO2 de la vigilia hacia el sueño, siendo la PCO2 del sueño más alta. En los niveles 3 y 4, la frecuencia respiratoria y el volumen corriente se presentan de una forma más regular. Comparada con la vigilia, observamos una reducción de 1 a 2 litros en el volumen minuto, hasta 10mmHg en la PO2, y elevación de 2 a 8 mmHg en la PCO2. El nivel REM tiene padrones irregulares de volumen corriente y la frecuencia respiratoria con períodos cortos de apnea central. Hay también elevación de la resistencia de las vías aéreas superiores (VAS) con el consecuente aumento del trabajo respiratorio. Ocurre también en esta fase una reducción de la actividad de la musculatura intercostal, lo que puede ser particularmente importante en los pacientes con DPOC y enfermedades neuro-musculares (3).


4. Monitorización

La monitorización detallada del sueño se llama polisonografía y está compuesta de EEG, EOG, EMG, ECG y SpO2. El flujo de aire es detectado por termistores nasales y orales. Los neumotacógrafos acoplados a una máscara facial pueden medir el flujo de aire y el esfuerzo respiratorio puede (opcionalmente) ser evaluado por pletismografía en el abdomen y el tórax.

La saturación de O2 (SpO2) es medida por oximetría de pulso continuo. Se sabe que hay un retardo pequeño entre el evento respiratorio y la caída de la SpO2 debido al retardo inherente al instrumento. El ECG evalúa arritmias asociadas al sueño, y la EMG en los miembros inferiores (musculatura tibial anterior) evalúa la presencia de movimientos periódicos que pueden estar relacionados con disturbios que simulan apnea del sueño. La prueba múltiple del sueño latente (MSLT) evalúa el impacto de los disturbios del sueño en el período diurno y consiste de cuatro o cinco siestas cortas en intervalos de 2 horas (4). Los pacientes tienen 20 minutos para alcanzar la fase 1, y en caso de que la consigan tienen 15 minutos más para alcanzar el sueño REM. Una vez que el sueño REM es alcanzado, termine el tiempo, el examen concluya, el paciente debe dejar la cama y permanecer despierto hasta la próxima prueba. El sueño latente (el período W -1) y la presencia de sueño REM son evaluados. El sueño latente menor a 5 minutos, 5 a 10 minutos y 10 a 15 minutos representa somnolencia grave, moderada y leve, respectivamente. En caso de que haya un sueño latente menor a 15 minutos, el paciente puede tener dificultades en realizar actividades que necesiten de concentración y atención especiales.


5. Condiciones que predisponen para la somnolencia diurna exesiva

Apnea del sueño Narcolepsia Hiperinsomnio idiopático Mioclonus nocturnus Depresión Uso de alcohol / drogas Sueño fragmentado Disturbios circadianos ("jet lag"; trabajos nocturnos)




6. Definiciones

Apnea - cesación del flujo aéreo en la nariz y en la boca por un tiempo superior a 10 segundos.

Apnea obstructiva - apnea donde ocurre un esfuerzo respiratorio (presencia de dificultad y movimiento torácico-abdominal).

Apnea central - ausencia de flujo y esfuerzo respiratorio.

Apnea mixta - fase inicial central y final obstructiva.

Desaturación - caída de la saturación de O2 mayor al 4%.

Indice de apnea - número de apneas / TST (en horas).

Hipoapnea - reducción de la ventilación interior a 70% del básico.