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Cuidados de las plantas de interior Por Pecci Saavedra, G.
La
luz Las
plantas verdes necesitan de luz para poder desarrollarse, pero habrá
algunas que precisarán más cantidad que otras, dependiendo del tipo o
especie de planta que se trate o incluso de la edad de la misma, pues una
planta joven necesita menos luz que una más vieja. Las
que necesitan o soportan la luz directa del sol deberemos colocarlas cerca
de las ventanas e incluso algunas pueden estar en el exterior, pero
previamente deberemos haberlas acostumbrado paulatinamente. La falta de luz
en las plantas situadas a una excesiva distancia de la fuente luminosa, se
manifiesta en un alargamiento y debilitamiento de los tallos, en la palidez
y amarilleo de las hojas, las cuales se atrofian y acaban cayendo
prematuramente. Hay
otro tipo de plantas que prefieren la sombra y nunca deberíamos dejarlas a
pleno sol, salvo en los meses de noviembre a enero cuando los rayos del sol
son más suaves. Para este tipo de plantas, una luz muy violenta resulta muy
perjudicial, provoca que los brotes nazcan más pequeños y las hojas
pierdan su color; los rayos directos del sol hacen aparecer manchas
amarillas en las hojas e incluso su enrojecimiento. La
temperatura La
temperatura óptima es aquella con la que la planta desarrolla mejor sus
distintos procesos de crecimiento y puede variar a lo largo de su vida. La
temperatura más adecuada para el proceso de multiplicación suele ser
superior a la necesaria para el crecimiento posterior, siendo un factor
determinante el origen geográfico de la planta. Para
la siembra y la germinación de las semillas oscila entre los 16 y 25ºC.
Para formas de reproducción vegetativa, como son el método por esquejes o
la división de plantas, oscila, para la mayoría de las plantas de interior
entre 18 y 26ºC. Las plantas jóvenes necesitan una temperatura de 3 a 5ºC
más alta que las plantas adultas. La floración exige también temperaturas
más altas. La falta de calor retrasa el crecimiento, habitualmente las
hojas amarillean y cuando además las temperaturas son muy bajas, las
plantas con mucho agua presentan manchas blandas y negruzcas. El
agua y la humedad del aire Las
exigencias de las plantas en lo referente a la humedad del medio de cultivo,
también vienen determinadas por el origen geográfico y variarán a lo
largo del año. La humedad del aire es uno de los factores más importantes
para el cultivo de las plantas de interior y sus cambios dependen
directamente de la temperatura, ya que al elevarse ésta, produce una
disminución de la humedad ambiental. La
planta experimenta una evaporación del agua de sus partes altas, el
crecimiento es más lento, pueden aparecer deformaciones, las hojas se
enrollan y se caen y las flores y los frutos se secan. Riego
y pulverización Una
de las tareas más importantes para la planta es un riego correcto. Para
ello tendremos que tener en cuenta la temperatura del aire, ya que cuanto más
elevada sea ésta más intensa será la evaporación y más importante la
necesidad de riego. En la época de menos calor como es el otoño y el
invierno, es mejor no regar en exceso. La
cantidad de agua necesaria dependerá también de la especie y de la edad de
la planta. La planta adulta ha de regarse abundantemente con largos
intervalos entre uno y otro riego; por el contrario, las plantas más jóvenes
precisan menos cantidad de agua pero a intervalos más cortos. El
agua que utilizaremos para regar deberá ser limpia y no excesivamente dura,
es decir, contendrá poco óxido de calcio y en caso de no poder evitarlo,
procuraremos hervirla previamente. El cloro, las materias grasas, los
aceites minerales y los detergentes son perjudiciales. La temperatura del
agua que utilicemos para regar deberá ser la del ambiente. La
pulverización de las hojas es un sistema que pretende disminuir la
evaporación del agua y a la vez proporcionar mejores condiciones de humedad
del entorno. La escasez de humedad del aire es uno de los motivos más
frecuentes por los que las plantas de interior se marchitan y mueren. El
agua que utilizaremos para pulverizar será pura y el pulverizador que
usaremos ha de ser fino; las flores no deben ser pulverizadas. Alimentación
y abono Las
necesidades de alimento de las plantas de interior dependerá de la especie,
la edad, de la estación del año y la fase de evolución en la que se
encuentre, siendo la fase de crecimiento en la que mayores son sus
necesidades. La
escasez de alimento producirá dificultades en el crecimiento y la floración
será pobre, por eso le suministraremos una cantidad adecuada de abono
completo en granulado o en polvo, en dosis de 0,5 a 6 g. por litro de
tierra, de acuerdo con las exigencias de la planta; pero el exceso de
alimento también puede ser perjudicial, eleva el porcentaje de sales en el
suelo y puede dañar las raíces llegando incluso a producir la muerte de la
planta. Otro
factor también muy importante es el oxígeno del sustrato, por eso es
fundamental mezclar con éste sustancias que lo hagan más mullido: turba,
copos de poliestireno, etc.
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