El poder de las Caricias

Por Pecci Saavedra, G.


Las sensaciones placenteras a nivel físico modifican nuestro ánimo.

 Caricias, masajes, abrazos; son la mejor terapia para los desequilibrios emotivos. Las terminaciones nerviosas de nuestra piel envían señales al cerebro; éste libera ciertos compuestos que benefician no sólo nuestro estado de ánimo sino que pueden detener o incluso curar ciertas dolencias.

 Esta afirmación fue principalmente descubierta y comprobada en los bebés y niños pequeños. En el caso de los recién nacidos se descubrió que, para la supervivencia y el desarrollo, la comida es tan esencial como las caricias.

 Niños en estado crítico -por ejemplo en terapias intensivas- tuvieron una recuperación mayor cuanto más acompañados y acariciados fueron por sus madres o por alguna figura sustitutiva, igualmente afectuosa.

 El poder de las caricias, el contacto físico con las personas que amamos son bienes a recuperar dentro de una sociedad cada vez más ligada a los objetos y a la tecnología; esta "terapia" tan simple puede bajar la ansiedad y los efectos destructivos del estrés.