|
Depósitos de grasa en el organismo Por Betiana La Civita Articulos publicados aseguran que los depósitos de grasas en seres humanos, rara vez derivan de la conversión de otros nutrientes como los hidratos y las proteínas.
Siempre se creyó que el consumo de excesivas cantidades de alimentos que poseen un alto contenido de hidratos (pastas por ejemplo) o proteínas, repercutiría en la cantidad de depósitos de grasa del cuerpo y en el peso (obesidad o sobrepeso), ya que el exceso de las mismas se transformaría en ácidos grasos que posteriormente se depositarían. Pero algunas publicaciones enuncian que la posibilidad de que esto ocurra en humanos es rara. Estudios anteriores, sugerían que la síntesis de novo de grasas jugaba un importante rol en la obesidad, pero luego se pudo observar que por ejemplo el consumo de azúcar y glucosa no contribuirían en forma importante al balance total de grasas. Entonces ¿de donde derivan las grasas depositadas en el tejido adiposo?. Según los investigadores la mayor parte de estas grasas depositadas derivarían directamente de las grasas ingeridas y no de la ingesta de otros macronutrientes. Por ejemplo si existe gasto energético diario de 1800 kcal, y este es cubierto mayormente por proteínas e hidratos, las grasas que ingresen al organismo a traves de la alimentación irán necesariamente a depositarse como tejido adiposo. Para entender un poco mas este proceso es necesario conocer las características de los nutrientes, como su capacidad de oxidarse ("quemarse") y de depositarse, las cuales varían entre ellos. Comenzando con los hidratos de carbono, son nutrientes con una regulación muy ajustada, que aportan energía en forma rápida (se oxidan para brindar engría). Además su capacidad de depositarse es baja (solo en músculo e hígado en forma de glucógeno) y deben proveer de glucosa continuamente a la sangre para mantener los niveles en la normalidad. Esto hace que los bajos depósitos de hidratos tengan una gran "movilidad". Las proteínas, forman parte de numerosas estructuras en el organismo pero la posibilidad de expandir sus reservas, al igual que los hidratos, también es baja y por el contrario tienen una gran capacidad de oxidarse. Por ultimo, las grasas, así como el tejido adiposo tienen características muy particulares. Estas tienen una gran tendencia a depositarse y una menor capacidad de oxidarse o quemarse si las comparamos con otros nutrientes como las proteínas y los hidratos. De hecho, si establecemos una escala en cuanto a la capacidad de oxidarse de los nutrientes, el que posee mayor capacidad para hacerlo son las proteínas, luego los hidratos y por ultimo las grasas. (Prot > HC > GR). Las características enumeradas anteriormente explicarían (solo en parte) la afirmación de que muy rara vez en las personas se forma tejido adiposo a partir de nutrientes como las proteínas y los hidratos, y que este tejido adiposo derivaría en gran medida de la ingesta de grasas que obtenemos a traves de los alimentos. Este seria otro motivo más para remarcar la necesidad de llevar a diario un plan de alimentación controlado en grasas, con una disminución principalmente de aquellas que provienen de origen animal. También, esta necesidad se ve reforzada por el hecho de que este tipo de grasas aumentan el riego de padecer otras enfermedades como artereosclerosis, enfermedades cardiovasculares, etc.
|