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Dietario: Para cambiar y sostener
sus logros
Por Bettiana La
Civitta
Para
cambiar y sostener sus logros
El diario personal, una guía para alcanzar objetivos
Los cambios son la suma de pequeñas modificaciones realizadas en cierto
tiempo. Esta es una guía para descubrir, a través de un diario personal,
cuáles son los hábitos viejos y contraproducentes, que ya deben ser
reemplazados por otros, más útiles para el momento actual.
¿Qué tiene que ver un diario personal con los cambios? La mayoría de los
cambios se consiguen por la suma de muchos de ellos, aunque sean chicos,
realizados durante un período de tiempo. En este sentido, llevar un diario
ayuda a reconocer los sentimientos más íntimos. Ponerlos por escrito
facilita comprenderse mejor y poder instalar hábitos más adecuados.
1. Escriba 10 metas que quiera alcanzar este año.
Deben ser específicas y realistas. Observe que cubran áreas importantes de
su vida, desde algo concreto -como archivar papeles o seguir una
alimentación balanceada- hasta algo más personal o emocional -hablar con su
pareja sobre temas pendientes o estar más contento y relajado-.
2 . Escriba 10 metas que quiera alcanzar este mes.
Los objetivos mensuales deberán ayudarlo a avanzar hacia una de las metas
fijadas para el año. Deben ser más detallados y menores que los anuales:
pasos más pequeños. Por ejemplo, si se propuso para el año seguir una
alimentación balanceada, durante el mes podría consultar a un nutricionista.
3. Escriba 3 metas que quiera alcanzar hoy.
Para cumplir las metas hay que acompañarlas con planes realistas. Una vez
que determine los planes a seguir vea si las metas son razonables o si es
necesario modificarlas. Si son demasiado ambiciosas, lo más seguro es que se
detenga antes de comenzar. Por eso es mejor empezar con cosas pequeñas e ir
aumentando. Los pequeños éxitos construyen grandes éxitos.
4. Controle en qué punto se encuentra a cada momento.
Para introducir las modificaciones necesarias es preciso controlar los
adelantos. El diario puede ayudarlo a ver en qué lugar se encuentra respecto
del logro de las metas y cómo cumple con sus planes. Si no está en el camino
que quisiera, no tema cambiar la estrategia. Para esto puede tener en cuenta
el modelo AAA:
• Aceptar la realidad. Gran parte de las tensiones y de la ansiedad
provienen del esfuerzo por querer cambiar la realidad pasada. Es una
inversión de energía que sólo desgasta. Aceptar no significa “me gusta lo
que pasó”, sino sencillamente “acepto que pasó”. Aceptar que pasó algo
doloroso ayuda a enfrentarlo mejor.
• Alternativas. Considere todas las alternativas posibles relacionadas con
sus actitudes, sentimientos y acciones y elija las opciones, la dirección a
tomar o los planes a seguir.
• Acción. Pregúntese: “¿qué cosa importante puedo hacer para mi vida
ahora?”. Aunque no puede cambiar el pasado, puede hacer lo correcto hoy...
Entonces: ¡hágalo!
5. Observe los diálogos internos que alimentaron los hábitos que quiere
cambiar.
Haga una lista de 5 ó 10 de esos pensamientos que nutren sus viejas maneras
de proceder. Seguramente encuentre todo tipo de comentarios, instrucciones,
críticas, pensamientos de estímulo, problemas, soluciones... del tipo “yo no
valgo nada, es lógico que no tenga éxito”. Este diálogo interior es el que
genera sus reacciones. A diferencia de lo que muchos creen, no es la
situación en sí la que genera la reacción, sino el diálogo interno que surge
a partir de una situación. En ocasiones el diálogo interior es tan veloz o
profundo que no es posible darse cuenta que existe. Entonces pregúntese
“¿qué me estoy diciendo a mí mismo que hace que se generen en mí estos
sentimientos, actitudes o acciones?”. Cuanto más conciente sea de su diálogo
interno más fácil le resultará oírlo, conocerlo y cambiarlo para disminuir
la ansiedad.
6. Programe nuevos mensajes que reemplacen su diálogo interior negativo.
Intente abrirse paso con un nuevo diálogo interno, más poderoso y sano.
Dígase, por ejemplo, “tengo valor y puedo lograr lo que me proponga”. Vaya
cargando su mente con el mensaje positivo. Para ello, escriba al menos 20
afirmaciones positivas que lo ayuden a avanzar sobre sus metas fijadas y
mentalícelas con total seriedad.
7. Imaginación y visualización.
Cinco veces por día tómese un minuto para visualizar una imagen positiva.
Además del diálogo interno es posible encontrar miles de imágenes en su
mente que muestran qué ha estado haciendo, sintiendo, pensando. Estas
imágenes, en combinación con los diálogos internos, predisponen ciertas
respuestas acordes a los viejos programas y pueden interponerse con el logro
de sus metas. Por eso es importante incorporar imágenes nuevas que guíen a
su cuerpo, mente y espíritu hacia el cambio que ansía.
Para lograrlo, debe escribir en su diario al menos 5 visualizaciones o
imágenes internas positivas. Hágalo con la mayor cantidad posible de
detalles para que tengan más realismo. Véalas, siéntalas, póngales sonidos y
sabores. Mientras se concentra en ellas, respire profunda y lentamente,
manteniendo en su mente la imagen como si fuera real y presente. Si su meta
fuera seguir una alimentación balanceada, por ejemplo, véase ingiriendo un
plato nutritivo, sienta la textura del alimento, su aroma, siéntase liviano.
8. Perdónese por algo que haya hecho, todos los días.
Perdonarse a uno mismo es una de las claves para cambiar porque permite
responsabilizarse por lo que suceda en el futuro. Algo que no sucede si se
castiga constantemente por el pasado. El perdón funciona como un boomerang
de beneficios: sólo puede conocerse a sí mismo aquel que tiene deseos de
perdonarse. Cuanto más sepa perdonarse más honesto podrá ser. Cuanto más se
perdone, más cambios positivos podrá alcanzar y al mismo tiempo se
responsabilizará de ello.
9. Mejore su autoestima, apóyese.
Anote todos los días 3 éxitos. Dedicarse más al propio bienestar es
necesario para soportar los cambios y aumentar la resistencia frente a las
dificultades. La autoestima es el cimiento, y mantenerla elevada nunca
obstaculiza el éxito -como sí lo hace una baja autoestima, la soberbia o el
egoísmo-. Por otra parte, si desea alcanzar sus metas tendrá que quererse:
nadie puede apoyarlo en su camino mejor que usted. La mayoría de la gente se
ocupa más de sus fracasos que de sus éxitos, y así magnifican y perpetúan
justamente lo que no les gusta. ¿Es de ese tipo de personas? Sepa que
ocuparse de sus éxitos -grandes o pequeños- aumenta la posibilidad de que
éstos se incrementen porque también aumentarán los buenos sentimientos para
con usted mismo.
Reconocer los propios logros es una manera de reforzarlos, es como regar una
planta. Siguiendo con el ejemplo de la alimentación, un éxito puede ser
hacer una buena elección entre opciones más y menos saludables; otro puede
ser decir “no, gracias” o moderar la porción de algún alimento engordante.
Anótelos al final del día, pero en el momento de hacer lo correcto,
reconozca su pequeño triunfo y felicítese.
10. Trabaje para el éxito.
Debe concentrar su energía en concretar su objetivo. No sirve quedarse
pensando porqué ocurrieron las cosas pasadas o si fue algo justo o injusto:
hay que aceptar que sucedieron. Para ello ponga su interés en cómo adaptarse
al presente y prepararse para lo que pueda depararle el futuro. Para vivir
bien es necesaria esta combinación: hacer todo lo que esté a su alcance para
avanzar y estar preparado para el resultado, aunque no sea el que espera.
Invierta su energía en el presente y en el futuro. En el presente, para
mantenerse en acción hacia sus objetivos; en el futuro, para esperar que sus
esfuerzos se cristalicen en metas alcanzadas o para tener la fortaleza de
reconocer dónde estuvo el error, aprender, crecer y modificar lo que sea
necesario teniendo siempre como meta suprema que usted se merece vivir
mejor.
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