Aplicación del calor y del frío terapeutico

Por : Pecci Saavedra, G.    


 

Existen muchas enfermedades del sistema locomotor que se benefician de un tratamiento con calor o frío local.  

Estos agentes, en la mayoría de los casos, no tienen un efecto curativo pero ayudan a aliviar los síntomas cuando se emplean de forma adecuada. Hay varios métodos eficaces que el paciente puede utilizar en su hogar. Complementan a otros tratamientos y ahorran analgésicos.  

El calor puede ser aplicado de forma profunda o superficial. Para conseguir un calentamiento en profundidad es preciso que el paciente sea tratado en un centro de Rehabilitación por un especialista.  

Efectos producidos por el calor

- En primer lugar, actúa sobre tejidos fibrosos, como tendones, cápsulas articulares, cicatrices, aumentando su extensibilidad: sin embargo, este efecto necesita ser combinado con la práctica de un ejercicio de estiramiento.  

- Produce relajación del espasmo muscular, que se observa frecuentemente en enfermedades reumáticas.  

- Alivia el dolor gracias a la reducción del espasmo muscular secundario y por acción como "contrairritante" u otros posibles mecanismos, como el aumento del flujo vascular (en casos con descenso del mismo) o por medio de las endorfinas (sustancias que produce el cuerpo que participan en el alivio del dolor).  

  

Hay que señalar que esta acción sedante del calor sobre el dolor tiene lugar en los procesos crónicos.  

- Disminuye la rigidez articular que se observa en la artritis reumatoide y otras diversas afecciones con limitación de los movimientos.  

- Ayuda a resolver reacciones inflamatorias y edemas en su fase crónica.  

Métodos de calentamiento superficial  

Cuando la patología se encuentra localizada en tejidos superficiales la respuesta puede ser leve o intensa y la extensión dependerá de la temperatura aplicada. En procesos profundos esta modalidad sólo tiene un efecto leve o moderado.  

- Cierta clase de calor superficial se aplica con lámparas de calor radiante. Son de bajo costo y fácil disponibilidad. Se puede utilizar la lámpara de Mazda de 250 w con posibilidad de ser fijada a sillas o muebles. Es recomendable que la luz incida perpendicularmente a la piel.  

  

- Otra forma de calentamiento se produce por contacto de la zona a tratar con un sólido de mayor temperatura, como puede ser arena, aceite, cera (parafina), barro, etc.  

Los baños de parafina se aplican bien en artropatías localizadas en extremidades. Se puede preparar en el domicilio mezclando la parafina con aceite mineral líquido, que se calienta eléctricamente hasta llegar al punto de fusión, aproximadamente a los 55º C (controlada por termómetro).  

El paciente puede utilizarla mediante inmersión o con brocha sobre la zona afectada. Se introduce la extremidad en la parafina 10 veces unos minutos, formándose capas sólidas concéntricas adheridas que preservan el calor, una vez envuelto el miembro en plástico o toalla. Al cabo de un tiempo, unos 20 ó 30 minutos, se desprende fácilmente. La mezcla se guarda para su uso posterior.  

- Las almohadillas eléctricas producen calor de forma progresiva y continua, lo que puede ser peligroso si el paciente se queda dormido sobre ella.  

- En otro grupo se encuentra la hidroterapia, las cabinas de aire húmedo y la fluidoterapia, que deben ser aplicadas en un centro especializado. Otras formas son los baños de agua caliente, chorros de vapor, etc.  

Precauciones y contraindicaciones  

Enfermedades circulatorias, zonas denervadas o mal irrigadas, estados mentales anormales y en el primer trimestre del embarazo.  

Pueden existir reacciones adversas con el calor en: - Enfermedades malignas.  
- Lupus eritematoso sistémico.  
- Infecciones y artritis muy activas.  
- Heridas abiertas.  

Formas de aplicación del calor superficial  

 
Lámpara de calor radiante  
Bolsa de agua caliente  
Almohadilla o manta eléctrica  
Baños de parafina  
Compresas calientes  
Baños de agua caliente  
Chorros de agua caliente  
Baños de vapor  
Baños de contraste 

 

 

Cuadro I. Más probable beneficio de la terapéutica local superficial  

 

Calor  

Frío  

Artritis reumatoide  

Sí  

No  

Espondilitis anquilosante  

Sí  

No  

Artritis gotosa aguda  

No  

Sí  

Osteoporosis  

Sí  

No  

Cervicalgia  

Sí  

No  

Lumbalgia  

Sí  

No  

Ciática  

Sí (suave)  

No  

Coxartrosis  

Sí  

No  

Gonartrosis  

Sí  

No  

Tendinitis  

Sí  

Sí (fase aguda)  

Capsulitis retráctil de hombro  

Sí  

No  

Distrofia simpático refleja  

Sí  

No  

Raynaud  

Sí  

No  

(*) Se aplican durante 20 ó 30 minutos, 2-3 ó 4 veces al día. 

  

Frío terapéutico   


Se denomina crioterapia y es un método muy accesible en cualquier domicilio, ya que una de sus formas principales es la bolsa de hielo.  

Resulta de gran utilidad en procesos articulares agudos por su efecto antiinflamatorio.  

Acciones producidas por el frío  

- Analgésica, por bloqueo de los receptores del dolor y enlentecimiento de la conducción dolorosa en las fibras sensibles. También es contrairritante compitiendo con la percepción del dolor.  

- Antiinflamatoria, por bloqueo de los mediadores de la inflamación.  

- Alivia los espasmos musculares secundarios a una lesión articular o esquelética subyacente.  

- Reduce la hinchazón y la hemorragia en las primeras 24 horas de un traumatismo leve, como puede ser un esguince.  

El frío tiene algunas ventajas sobre el calor ya que puede ser aplicado en heridas, donde no se ha visto un aumento del riesgo de infección.  

Métodos de aplicación local del frío  

- Cubitos de hielo que se envuelven en una bolsa de plástico o tela y se aplican de forma directa o intermitente en la zona a tratar, bien por aposición o por frotación-deslizamiento. Tienen la ventaja de adaptarse bien a la zona afecta. Se utilizan durante 20 minutos y su efecto dura 4 ó 6 horas.  

- Baños de agua fría, dejando derretir el hielo o aplicando compresas frías en zonas que no se pueden sumergir fácilmente.  

- Los chorros de cloruro de etilo se utilizan sobre todo para anestesiar una zona que se va a infiltrar.  

- "Cold packs" o cuerpos fríos que están constituidos por dos bolsas que contienen nitrato de amonio y agua; cuando se mezclan producen una respuesta de enfriamiento. Se aplican a través de un paño. Hay productos comerciales pero no son recomendables porque la temperatura está mal controlada y si se rompe el envase externo produce irritación al contacto con la piel.  

- Los chorros de nitrógeno líquido se utilizan en centros especializados, proyectándose sobre las articulaciones.  

Aplicaciones  

En afecciones localizadas como esguinces, hombro agudo hiperálgico (por hemiplejía o postraumático), hemartrosis aguda, ataques agudos de gota o pseudogota, etc.  

En las formas crónicas, en general, no es recomendable ni tampoco de forma extensa al ser mal tolerado o contraproducente.  

Así mismo puede utilizarse en pacientes con dolor y edema secundario o tratamiento quirúrgico reciente.  

Contraindicaciones  

Insuficiencia circulatoria por arterioterapia, crioglobulinemia, antecedentes de fenómeno de Raynaud e hipotermia