Actividad Física en ancianos: seguridad y monitoreo

Por : Pecci Saavedra G.


A pesar del reconocido beneficio que tienen la actividad física y el ejercicio para los ancianos todavía no se ha podido establecer cuál es el papel de la prueba de esfuerzo y la seguridad del monitoreo para los ancianos que desean iniciar o aumentar un programa de ejercicios. Dado que las guías actuales excluyen a las personas mayores de 75 años de esas pruebas, evitar las pruebas de esfuerzo podría ser un factor para que desistan de realizar ejercicios.

En una comunicación especial publicada en la revista JAMA apareció una revisión sobre la evidencia que existe sobre los beneficios y los riesgos de la actividad física y el ejercicio en los ancianos, y examina las guías actuales para las pruebas de esfuerzo, enfocando principalmente su aplicabilidad clínica. Los autores destacan que los mayores de 75 años difieren de los más jóvenes en dos puntos principales: la prevalencia de la enfermedad coronaria asintomática y la coexistencia de otras enfermedades crónicas y limitaciones físicas.

Para hacer la revisión, los autores analizaron las publicaciones sobre los beneficios de la actividad física y el ejercicio, el riesgo de los eventos cardíacos adversos, las normas existentes para pruebas de esfuerzo, las principales diferencias entre las personas ancianas y los jóvenes, las implicancias de las políticas adoptadas, las preguntas no contestadas y las áreas de investigación. También analizaron cuáles son las recomendaciones que pueden minimizar el riesgo de eventos cardíacos adversos durante las pruebas de esfuerzo.

Como conclusión de su análisis, los responsables de la revisión sostienen que las guías actuales para las pruebas de esfuerzo no son aplicables a la gran mayoría de los ancianos interesados en comenzar o aumentar su actividad física a través de un programa de actividad física y ejercicios. Según los autores, dada la discordancia entre los beneficios que brindan la actividad física y el ejercicio y la escasa participación de los ancianos en los programas de ejercicios, cualquier decisión que se adopte que pueda desalentarlos puede causar más daño que beneficio. Aunque se requieren otras investigaciones sobre temas afines, los investigadores sostienen que sus recomendaciones pueden ser usadas por los médicos para aconsejar a sus pacientes acerca de las precauciones que deben adoptar para minimizar el riesgo de eventos cardíacos adversos dentro del programa de ejercicios planeado.