Antropatias y Lesiones en el Deporte

Por : Pecci Saavedra G.


EVITAR ARTROPATIAS, Y  LESIONES MUSCULARES, 

DURANTE LA PRACTICA DEPORTIVA 

  En las pretemporadas, por la falta de adecuación a un ejercicio intenso durante las temporadas invernales, suelen  verse con frecuencia lesiones de miembro inferior , y/o superior, como así también pero menos frecuentemente el resto de las fibras musculares , toraco-abdominales, y de región posterior. Para evitarlas es importante tomar una serie de medidas que afectan a nuestra preparación física general y a la de cada salida o momento que destinemos al deporte, y también aprender a reconocerlas para detectar su gravedad y saber si debemos abandonar antes que el daño sea mayor.

 

Lesiones articulares

 

Las lesiones de las estructuras pasivas de cápsula o ligamentos en los tobillos y las rodillas son las más comunes en el deportista amateur. La causa generalmente es el exceso de peso y la falta de masa muscular con que en muchas ocasiones afrontamos la práctica deportiva y que hace que estas articulaciones soporten una sobrecarga ante la que acaban cediendo. El tobillo siempre es el mas afectado con lesiones en los ligamentos laterales, particularmente el externo. Aunque la causa más inmediata pueden ser unas nuevas zapatillas o un terreno excesivamente irregular.

 

Lesiones musculares

 

Las lesiones de las partes activas, la musculatura, sobrevienen a pesar de ya estar en forma. La  señal de alarma, sin que pueda ser considerada una lesión, es la contractura: el músculo cansado y sobrecargado no recupera su longitud normal. El resto de lesiones usualmente son roturas de fibras musculares de mayor o menor grado.

            Un buen calentamiento puede consistir, entre otras, en repetir los movimientos que vamos a hacer a baja intensidad, diez minutos como mínimo; esto es clave para evitar lesiones musculares.

El estiramiento debe hacerse después del calentamiento y no empezarlo hasta que el músculo está caliente. Después del ejercicio la musculatura siempre está algo contracturada, los músculos que tenían, por ejemplo, 10 centímetros, como mínimo, tendrán ahora nueve. Para recuperar lo mejor es un estiramiento, la relajación es insuficiente, es una manera más de descanso, y el masaje intenso es mejor al día siguiente ya que agota el músculo.

 

Cómo reconocer una lesión

 

La contractura se identifica por la dureza del músculo que duele y se carga al utilizarlo, es menos elástico y no permite la extensión total de la articulación. Conviene parar y disminuir carga, y/o velocidad. Los estiramientos y el masaje en la dirección de las fibras nos ayudarán a recuperarnos. En ocasiones, un alto nivel de autoexigencia nos hace continuar con una contractura: Las consecuencias puden generar entre otras cosas rotura fibrilar, y/o llegar a la fibrosis muscular: fase de pérdida crónica de la elasticidad del músculo de difícil solución . Las roturas fibrilares duelen de manera más intensa y aparecen como un pinchazo que te deja seco. En las roturas el masaje está contraindicado en los primeros diez días y se debe utilizar hielo y reposo hasta que se restauren con el tiempo cicatricen el tejido músculo. El calor no hace nada y es perjudicial en las primeras 48 horas ya que hace sangrar más la rotura y retrasa la cicatrización. El masaje suave en los alrededores de la cicatriz pueden ayudar en días posteriores, cuando la sangre se ha reabsorbido. Si la rotura afecta a más de la tercera parte del músculo es recomendable el quirófano, la cicatriz de un músculo suturado será más pequeña y más eficaz.