|
El cuidado de la Piel (1) por Pecci Saavedra, G. » parte 2 FALTA POQUITO, LA PRIMAVERA ESTA A FLOR DE PIEL... CUIDÉMOSLA!!!!!
Melanoma Noular: El melanoma nodulares la segunda
forma de melanoma en frecuencia, representando un 10-15% de los casos de
melanoma. Puede desarrollarse en cualquier localización, siendo
discretamente más frecuente en torso de los varones y en las piernas de las
mujeres. El melanoma nodular tiene una fase de crecimiento corto, entre 6 y
18 meses. Clínicamente la lesión suele tener entre 1 y 2 cm de diámetro y
aparece como una lesión papulo-nodular, pigmentada, de coloración marrón
oscura, negra con áreas sonrosadas. Lentigo melanoma: El lentigo melanoma consiste en
una lesión pigmentada que se observa en áreas expuestas, especialmente en
cara y el cuello de personas mayores. En la actualidad se habla de lentigo
maligno cuando la lesión está limitada a la epidermis y de lentigo
melanoma maligno cuando la lesión se hace invasiva. La incidencia anual de lentigo
maligno se sitúa entre 1 y 1,5 por cada 100.000 habitantes, con un
porcentaje en aumento, que lo sitúa entre el 4 y el 15% de los casos de
melanoma. El factor de riesgo más importante para el desarrollo del lentigo
maligno es la dosis acumulativa de radiación UV recibida por un individuo,
asociándose tambiéncon el fototipo de piel y con los antecedentes de
quemadura solar.
El lentigo maligno afecta especialmente a zonas expuestas de cabeza y
cuello, especialmente a las mejillas, observándose preferentemente en
individuos mayores de 40 años, con una media de edad de 65 años. Las
lesiones clínicas del léntigo maligno se caracterizan por ser placas
pigmentadas con gran variación de color, con áreas marrones claras,
oscuras, zonas blancas -reflejando áreas de regresión-, y zonas muy
pigmentadas. Sólo muy ocasionalmente son amelanóticos Diagnóstico de melanoma El
diagnóstico clínico de melanoma se basa en el reconocimiento de las características
clínicas de las formas de melanoma,
La observación de una lesión pigmentada, asimétrica, de bordes imprecisos
y coloración abigarrada con áreas negras y áreas menos pigmentadas. la
utilización sistemática de los criterios clínicos resumidos en el acrónimo
ABCD
(A: Asimetría; B: bordes irregulares;C: coloración heterogénea; D: diámetro
mayor de 6mm), es útil para discriminar entre las lesiones benignas y
aquellas en las que existe un grado de sospecha. Cuando existen nevus
previos la observación de cambios en los mismos también ha de alertar
sobre la existencia de melanoma. Los cambios más iniciales son la presencia
de cambios en su coloración, prurito, aumento de tamaño y desarrollo de
satélites. En lesiones más evolucionadas pueden observarse la aparición
de hemorragia y/o ulceración. Cuando clínicamente existe la sospecha clínica
de que una lesión cutánea puede ser un melanoma, la técnica de diagnóstico
recomendada es la realización del estudio histológico mediante la práctica
de una extirpación-biopsia incluyendo toda la lesión, con un estrecho
margen de piel sana. No es recomendable la utilización de técnicas como el
rebanado, sacabocados (punch) o sistemas de coagulación, ya que pueden
alterar la interpretación histológica de la biopsia. Histopatologia del melanoma En los cuatro tipos clínicos de
melanoma, el tumor se origina en la epidermis. Los hallazgos histopatológicos
característicos del melanoma están resumidos en la tabla IV. Existen
alteraciones en la arquitectura tumoral y alteraciones citológicas.
Arquitecturalmente se puede observan una tumoración grande, asimétrica,
compuesta por melanocitos atípicos, dispuestos en nidos e individualmente.
Los nidos de melanocitos son irregulares, de tamaños variables y al igual
que los melanocitos atípicos, están dispuestos ocupando los diferentes
niveles de la epidermis (Fig 6). En las formas iniciales del tumor, la
tumoración está limitada a la epidermis, pero en fases más avanzadas
invade la dermis papilar y la reticular, acompañándose en estos casos de
respuesta inflamatoria de predominio linfocitario en parches. También es
posible visualizar la presencia de acúmulos de melanófagos en las
porciones inferiores de la tumoración que están distribuidos de forma
irregular.
Citológicamente es posible
observar que las células del melanoma suelen presentar una gran variedad de
tamaños y de formas. Existen dos formas más importantes, las células
epitelioides y las células fusiformes. Es más frecuente la forma en que
predominan las células epiteliodes, Mientras que las células fusiformes
predomina en los lentigos melanoma y en los melanomas lentiginosos acrales. Las células tumorales pueden
presentar una atipia celular variable, con pérdida de la maduración
nuclear lo que significa una ausencia de reducción en el tamaño del núcleo
a medida que profundiza la lesión, esta ausencia de maduración nuclear se
observa tanto en la tumoración como en los nidos individuales. Es frecuente
observar la existencia de pseudoinclusiones intranucleares, que se observan
también en las lesiones melanocíticas benignas, pero no en otro tipo de
tumoraciones. Estadiaje del melanoma Como hemos mencionado
anteriormente el melanoma tiene un comportamiento biológico característico
con un crecimiento radial y un crecimiento vertical. Dependiendo en que fase
de crecimiento esté cambia de forma significativa el pronóstico asi como
si la enfermedad es local o presenta ya afectación linfática o visceral.
Es por ello necesario una vez se diagnostica un melanoma proceder a su
estadiaje con fines pronósticos y terapéuticos. Existen dos formas de
estadiar los enfermos de melanoma: el estadiaje clínico y el estadiaje
microscópico.
El
estadiaje clínico más utilizado divide a los enfermos en 3 estadios. El
estadio I se refiere a la enfermedad localizada, sin existir evidencias clínicas
de afectación linfática. El estadio II, indica la existencia de afectación
linfática por el melanoma maligno y en el estadio III, existe evidencia de
metástasis a distancia (Tabla III). Para establecer estos estadios deben
realizarse exámenes clínicos cuidados de la zona del melanoma, del área
de drenaje linfático y de los órganos que con mayor frecuencia se producen
las metástasis. El
estadiaje microscópico establece el grosor del melanoma utilizando dos
sistemas, un sistema basado en la medición milimétrica del grosor
(clasificación de Breslow) y un sistema basado en el nivel cutáneo de
invasión (clasificación de Clark) (Fig 2). La medición del espesor
tumoral en milímetros, que se conoce como Índice de Breslow, es una
variable independiente de otros factores, que determina el pronóstico y la
supervivencia de los enfermos con melanoma (Tabla V).los niveles de invasión
o niveles de Clark, describen la invasión de la tumoración en los
diferentes niveles cutáneos. El nivel I describe los tumores puramente epidérmicos;
el nivel II indica que la tumoración atraviesa la unión dermo-epidérmica
con invasión de la dermis papilar; el nivel III describe las tumoraciones
que ocupan toda la dermis papilar expandiéndola; el nivel IV indica que la
tumoración infiltra la dermis reticular y el nivel V indica la invasión
del tejido graso subcutáneo. El pronóstico empeora al aumentar el nivel.
Además
de estos sistemas clínicos y microscópicos, la American
Join Cancer Comision , utiliza un sistema de estadiaje
basado en la clasificación TNM . Factores
pronósticos Existen
diferentes variables clínicas y histológicas que son importantes para
establecer el pronóstico y que se conocen como los factores pronóstico del
melanoma, resumidos en la tabla V. Los
factores clínicos incluyen la edad, el sexo, la localización anatómica y
el tipo clínico de melanoma. Los pacientes de edad avanzada suelen tener un
pronóstico peor que los pacientes jóvenes y las mujeres tienen un pronóstico
mejor que los varones. Los tumores localizados en espalda, tórax, brazos,
cuello y cuero cabelludo tienen un peor pronóstico, mientras que los
localizados en la porción inferior del tronco, piernas, antebrazo, manos y
cara tienen un mejor pronóstico. El tipo clínico de melanoma también
confiere un pronóstico diferente, así el léntigo melanoma maligno y el
melanoma de extensión superficial tienen una supervivencia mejor que el
melanoma nodular y el melanoma acrolentiginoso, sin embargo, las diferencias
parecen condicionadas al grosor del melanoma, siendo pues, el tipo clínico
de poca importancia pronóstica.
Los parámetros
histológicos de significación pronóstica incluyen el grosor de la
tumoración, el nivel de invasión, la presencia de regresión, la ulceración,
la respuesta inflamatoria, el índice mitósico, la presencia de satélites
microscópicas, el tipo tumoral y la invasión vascular. El grado de
presencia de estos cambios histopatológicos, cambia el pronóstico del
melanoma (Tabla VI) Entre los
diferentes factores clínicos e histológicos que determinan el pronóstico
del melanoma, el espesor tumoral es el factor más importante de ellos (Fig
2).La regresión tumoral describe la sustitución de un área ocupada
previamente por tumor por una zona de fibrosis. La existencia de esta
regresión puede hacer aparecer un tumor primitivamente grueso como delgado
y su existencia es un factor de mal pronóstico. La ulceración tumoral
describe la ausencia de epidermis por encima de la tumoración. Su
presencia, especialmente si la ulceración es mayor de 6 mm, es un factor de
mal pronóstico.
Nuevos
marcadores pronósticos El melanoma en su progresión se caracteriza por una presentación macroscópica e histológica cambiante, pero también se caracteriza por unas características antigénicas diferentes. Las características antigénicas del melanoma en su fase de crecimiento radial son semejantes a las del nevus displásico, pero diferentes a las que presenta en su fase de crecimiento radial. En la actualidad se están desarrollando marcadores de melanoma que incluyen antígenos tumorales, factores de crecimiento, alteraciónes genómicas (alteraciones cromosómicas, aneuploidía y poliploidía), así como determinación de los niveles séricos o plasmáticos de tirosinasa, enolasa y de metabolitos de precursores de la melanogenesis (5-S.cisteinil dopa) que pueden tener, en el futuro, valor como marcadores antigénicos o bioquímicos en el diagnóstico y seguimiento de los melanomas. Diagnostico Diferencial Varias lesiones melanocíticas y no melanocíticas pueden simular un melanoma tanto clínica como histológicamente (TablaVII). Las lesiones que pueden simular melanomas pueden ser: melanociticas (nevus azul, léntigo simple, nevus de vulva), epidérmicas (queratosis seborreica, carcinoma basocelular pigmentado) y vasculares (granuloma piogénico, hemangiomas). Últimamente se han desarrollado diversos sistemas tecnológicos que sirven para ayudar a mejorar la eficacia en el diagnóstico clínico entre estos sistemas destaca la microscopia de epiluminiscencia y el análisis digital computorizado. Con la utilización adecuada de ambos sistemas puede mejorarse el diagnóstico clínico de las lesiones melanocíticas. Sin embargo, a pesar de la utilidad de estas técnicas el diagnóstico siempre deberá ser confirmado mediante la realización de una biopsia y el consiguiente estudio histológico. Tratamiento El diagnóstico precoz es
esencial para la curación del melanoma. La extirpación del melanoma cuando
éste está limitado a la epidermis y no sobrepasa la membrana basal supone
una supervivencia del 100%. Cuando el melanoma rompe la membrana basal e
inicia su fase de crecimiento vertical el pronóstico empeora y debe
realizarse un tratamiento quirúrgico amplio que puede acompañarse de
disección linfática y/o tratamiento coadyuvante. El tratamiento del melanoma
primario consiste en la extirpación quirúrgica amplia hasta la fascia
muscular, con un margen de 1-2 mm de piel normal. Una vez se han realizado
esta extirpación se puede realizar el estadiaje microscópico de la lesión
y segun el nivel de invasión (Espesor de Breslow), el tamaño del tumor y
la localización se ha de proceder a una ampliación de la extirpación de
entre 1 y 2,5 cm de margen. el objetivo de esta ampliación es reducir la
posibilidad de recidiva tumoral y de enfermedad residual.
Disección
ganglionar regional La presencia o no de metástasis
linfáticas regionales en los pacientes con melanoma tiene un valor pronóstico
en relación a la supervivencia. Si existen metástasis linfáticas , la
supervivencia a los 5 años se reduce a un 30-50%. La extirpación quirúrgica
de ganglios linfáticos clínicamente positivos se conoce como disección
terapéutica, su extirpación puede dar lugar a curación. Aproximadamente
un 20% de pacientes con melanoma de riesgo alto o intermedio, tienen en el
momento del diagnóstico del melanoma afectación linfática microscópica,
sin hallazgos clínicos, radiológicos o analíticos que lo puedan detectar.
La extirpación de los ganglios linfáticos regionales clínicamente
normales se conoce como disección linfática electiva. La utilidad de la
disección linfática electiva es objeto de muchos debates. Los trabajos que
defienden la disección electiva sugieren que la extirpación frenaría el
proceso metastásico, mientras que los que se oponen sugieren que su
extirpación alteraría la respuesta inmune frente al melanoma. Los estudios
amplio en pacientes con disección electiva o sin ella no demuestran
diferencias en la suprvivencia a largo plazo. Si no se practica una disección
linfática electiva debe realizarse un cuidadoso seguimiento de los enfermos
y educarlos para la periódica realización de un autoexamen de ganglios
linfáticos. En la actualidad debe considerarse la realización del estudio del ganglio centinela. Esta técnica se basa en el concepto de que un ganglio determinado ganglio centinela, sería el primer ganglio linfático en recibir el drenaje linfático de un tumor y sería el primero en mostrar metástasis. Por medio de la utilización de colorantes o de isótopos inyectados en la zona del tumor original, se puede localizar dicho ganglio y estudiarlo histológicamente, lo que permitiría identificar a aquellos pacientes en los que existe metástasis linfáticas clínicamente ocultas, realizándoles a ellos una linfadenectomia y no a aquellos en los que el ganglio centinela fuera negativo. Esta técnica presenta una alta sensibilidad y especificidad (dependiendo del método de valoración histológica) para detectar la presencia de metástasis linfáticas. Sin embargo y dado que los tratamientos actuales del melanoma metastásico no han demostrado prolongar la supervivencia de los pacientes con melanoma, su utilidad en la actualidad está limitada a la información pronóstica y a la inclusión de los pacientes en protocolos terapéuticos. Tratamiento coadyuvante y
tratamiento de la enfermedad metastásica El tratamiento de los pacientes
con metástasis linfática consiste en la extirpación del tumor primario y
en la disección ganglionar terapéutica. Tras la realización del
tratamiento quirúrgico, estos pacientes precisan tratamiento coadyuvante
para aumentar el período libre de enfermedad. Se han utilizado muchos tipos
de tratamientos: quimioterapia, inmunoterapia inespecífica (tratamiento con
el Bacilo de Calmette-Guerin, levamisol), inmunoterapia activa específica,
inmunoquimioterápia, perfusión quimioterápica aislada en un miembro para
melanomas de extremidades y radioterapia. Sin embargo, ninguna de estas
modalidades terapéuticas ha mejorado de forma significativa la
supervivencia de los pacientes afectados.
Dado que el melanoma metastásico es, por lo general, incurable, la
finalidad de los tratamientos es paliativa. Las técnicas utilizadas
incluyen la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía. La quimioterapia más
utilizada consiste en la administración de un solo agente quimioterápico
-la dacarbazina- que consigue unas respuestas parciales en el 15-25% de los
pacientes, pero que generalmente suelen ser de corta duración. La utilización
de poliquimioterápia no mejora los porcentajes de remisión y
supervivencia. La perfusión aislada de un miembro con melfalan e
hipertermia, mejora los casos de enfermedad localizada en una extremidad,
pero se discute si mejora la supervivencia global de esos enfermos. La
aplicación de radioterapia está indicada en el tratamiento local de
recidivas tumorales y de las metástasis, especialmente de las localizadas
en el sistema nervioso central. En algunos pacientes con enfermedad metastásica
localizada, la extirpación quirúrgica de las metástasis puede prolongar
su supervivencia. Modificadores de la respuesta
biológica al melanoma: El melanoma metastásico es un tumor con mala
respuesta a la quimioterapia, pero es además un tumor inmunogénico, en el
cual es posible observar remisiones espontáneas y existen muchos indicios
de respuestas inmunes anti-tumor. Estos datos hacen sugerente que la
inmunoterapia pueda tener un papel en el tratamiento de los casos de
melanoma metastásico. La inmunoterapia del melanoma puede realizarse con
diversas técnicas incluyendo la modulación de la inmunidad del paciente
(huésped) hacia el tumor, la utilización de citocinas, anticuerpos,
linfocitos T modificados y vacunas tumorales. La utilización de citocinas
-interferon e interleuquina 2- ha mejorado el índice de respuesta, pero no
la supervivencia global de los enfermos. Por lo general, estos tratamientos
se utilizan en la actualidad en protocolos experimentales. Prevención y control del
melanoma La diferencia pronostica entre
los melanomas delgados (Nivel I, y II) y los gruesos (III,IV y V), hace que
en esta enfermedad la prevención y el diagnóstico precoz sean sumamente
importantes. La prevención debe incluir medidas para preservar la capa de
ozono, regularizar la utilización y publicidad de cabinas de U.V.A con
fines cosméticos e insistir en la educación publica sobre protección
solar y uso de filtros solares especialmente en niños y adolescentes. La
utilización de filtros solares parece prevenir el desarrollo de cáncer cutáneo
no melanoma, sin embargo diversos estudios han relacionado el uso de filtros
solares de bajo índice de protección (menor de 10) con un riesgo mayor de
desarrollo de melanoma, relacionándose con una mayor tolerancia de los
pacientes a la radiación con un aumento de las horas de exposición. Los
profesionales sanitarios y, especialmente, los médicos generales, deben
tener el hábito de diagnóstico del melanoma y sus lesiones precursoras
durante un examen físico rutinario. Una vez se diagnostica a un enfermo de
melanoma, este debe seguir controles médicos periódicos así como debe
enseñarse a los enfermos a realizarse controles ya que en un porcentaje
elevado son ellos mismos los que van a detectar la presencia de recidiva de
la enfermedad.
| |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||