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El cuidado de la Piel (2) por Pecci Saavedra, G. » parte 1
El
melanoma es un tumor maligno de los melanocitos que son células derivadas
de la cresta neural. La mayoría de los melanomas se localizan en la piel,
pero también pueden localizarse en otras localizaciones como mucosas,
retina y leptomeninges, donde migran los melanocitos. Epidemiología En
los últimos 50 años, ha existido un crecimiento exponencial de los casos
de melanoma. La incidencia en Estados Unidos ha aumentado de 4,5/100.000
habitantes en el año 1970 a 11,7/100.000 en 1987 y 15,2/100.000 en 1995. El
melanoma representa el 2,5% de los canceres existentes y es responsable del
1-2% de todas las muertes por cáncer. El melanoma cutáneo es la causa más
frecuente de muerte entre las enfermedades que se desarrollan en la piel. El
melanoma se desarrolla de novo en el 50-80% de los casos y sobre un nevus
pre-existente en el 20-50% de los casos. Los individuos con piel clara,
cabello rubio o pelirrojo son los que se afectan predominantemente. Los
pacientes de raza negra tienen una incidencia 10 veces menor que los de raza
blanca. Un 50% de los melanomas se observan en personas menores de 55 años
y un 35% en personas de menos de 35 años. Factores
de riesgo Existen
varios factores de riesgo que aumentan la posibilidad de desarrollar un
melanoma, resumidos en la tabla I. La radiación solar ultravioleta- es el
factor etiopatogénico más importante en el desarrollo del melanoma
maligno. El papel de la radiación ultravioleta en el desarrollo del
melanoma viene apoyado por diversas observaciones como, por ejemplo, su
mayor frecuencia en personas con fototipos de piel claros, especialmente si
han emigrado hacia zonas de clima soleado, y también su mayor prevalencia
entre aquellas personas que tienen que
ver con exposiciones solares intermitentes La
existencia de casos de melanoma familiar es otro factor de riesgo de
desarrollo de melanoma, ya que entre un 6 y un 12 % de los melanomas se
consideran familiares. Estos casos de melanoma familiar están relacionados
con la presencia de
Múltiples nevus atípicos, siendo éstos un precursor frecuente de
melanoma maligno. Los nevus atípicos (antes denominados displásicos)
pueden ser familiares o esporádicos. Los nevus atípicos familiares suelen
ser múltiples y estan presentes en todos los casos de melanoma familiar y
se han relacionado con la presencia de una deleción en la región
cromosomal 9p21. Los nevus atípicos esporádicos pueden ser solitarios o múltiples
y se relacionan con un aumento moderado del riesgo de desarrollar un
melanoma. Los nevus atípicos se caracterizan clínicamente por ser mayores
de 6 mm, asimétricos, de márgenes poco definidos y de pigmentación
irregular. Histológicamente se caracterizan por atípia citológica y
arquitectural. La presencia de nevus atípicos supone un riesgo de
desarrollo de melanoma ya que el 5% de estos nevus desarrollará un
melanoma. La
existencia de múltiples nevus melanocíticos congénitos o adquiridos
representa también un factor de riesgo importante de desarrollo de melanoma
maligno. Las personas que presentan más de 50 nevus melanocíticos comunes
tienen un factor de riesgo 3 veces superior al de la población normal, y
las personas que tienen más de 100 nevus tienen 7,6 veces más riesgo de
desarrollar un melanoma. Los
nevus melanocíticos congénitos gigantes tienen un riesgo de transformación
maligna del 6% al 8%, y generalmente desarrollan melanoma antes de los 10 años
de edad del paciente. Los nevus melanocíticos congénitos pequeños no
parecen presentar un riesgo aumentado. Otros factores de riesgo
identificados incluyen agentes químicos, físicos e inmunológicos. El
desarrollo de melanoma es más frecuente y más agresivo en los pacientes
con inmunosupresión. La causa de la inmunosupresión es variable y puede
incluir inmunodeficiencias primarias, linfomas, tratamientos
inmunosupresores o la infección por el virus de inmunodeficiencia humana.
Las funciones de los melanocitos epidérmicos es la de producir
melanina y transferirla a los queratinocitos que los rodean. Además de la
función de producir melanina los melanocitos dan lugar a uno de los tumores
más frecuentes del organismo: los nevus melanocíticos. Según diversos en
estudios clínicos, histopatológicos, inmunológicos y genéticos, existen
5 niveles de progresión de los tumores melanocíticos:
El
melanoma tiene un comportamiento biológico que determina el pronostico ya
que presenta dos fases de crecimiento, una radial y otra vertical (Fig 1).
En la fase de crecimiento radial, que puede durar meses o años, la tumoración
está limitada a la epidermis sin presentar capacidad de producir metástasis,
en esta situación la extirpación quirúrgica es curativa. En la fase de
crecimiento vertical, la tumoración invade la dermis con la capacidad de
producir metástasis linfáticas o sanguíneas. Este crecimiento del
melanoma maligno hace necesario que una vez se establece el diagnóstico,
tenga que establecerse en que fase de crecimiento se encuentra, con la
finalidad de establecer el pronóstico y el tratamiento.
Formas clínico-patológicas
de melanoma Existen 4 formas de melanoma cutáneo
que son diferentes en su apariencia clínica, histológica y en su
comportamiento biológico (Tabla II).Las tres formas clínicas: melanoma de
extensión superficial, el léntigo melanoma maligno y el melanoma
acrolentiginoso, tienen una fase de crecimiento radial larga, en la cual el
tumor está completamente limitado a la epidermis y tiene una capacidad mínima
de producir metástasis. El cuarto tipo de melanoma, el melanoma nodular, no
presenta esta fase de crecimiento radial y tiene capacidad de invadir la
dermis desde un inicio, por lo que puede producir metástasis desde fases
muy tempranas de la enfermedad.
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