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Actividad física, osteoporosis, concepto y causas por Pecci Saavedra, G.
Osteoporosis, enfermedad
en la que el hueso se vuelve más poroso, aumentando el número y la
amplitud de las cavidades o celdillas que existen en su interior. De esta
manera, los huesos se vuelven más delgados y frágiles, y resisten peor los
golpes, rompiéndose con facilidad. Son precisamente las fracturas las que
originan los síntomas de esta enfermedad y condicionan su importancia y
repercusión sociosanitaria.
La masa ósea es la cantidad de hueso (proteínas y minerales, fundamentalmente mineral de calcio) que presenta una persona en su esqueleto en un momento determinado. Depende de su edad, sexo y su raza. Sabemos, por ejemplo, que, a igualdad de edad y sexo, las personas de la raza negra tienen más masa ósea que las de la raza blanca o amarilla. El hueso no es ni mucho menos un órgano muerto, sin vida. En su seno se realizan continuamente procesos de remodelamiento, con una alternancia equilibrada de fases de destrucción y de formación o sea, reguladas por distintas sustancias hormonales, la actividad física del sujeto y la vitamina D, entre otras. La cantidad de masa ósea de una persona va aumentando paulatinamente desde el nacimiento, a medida que va creciendo el esqueleto, hasta alcanzar un valor máximo (que llamamos "pico de masa ósea") alrededor de los 30-35 años, en el momento de la madurez esquelética (Figura 1). En este periodo de tiempo disponemos de la mayor cantidad de masa ósea de toda nuestra vida.
Fig.
1. Cambios en la masa ósea con la edad Por lo tanto, cuanto mayor y más
favorable nos sea este saldo más difícil será que desarrollemos la
osteoporosis. Efectivamente a esta edad nuestro hueso "se jubila"
y tenemos que vivir de las rentas del capital acumulado el resto de nuestra
vida, evitando en lo posible un saldo final negativo que vendría
representado por la osteoporosis. ¿POR QUÉ SE PRODUCE LA
OSTEOPOROSIS? CAUSAS... Existe una pérdida natural de
masa ósea que comienza muy poco después de haberse alcanzado el valor máximo,
suele ser muy lenta (alrededor del 0,5% por año), y dura el resto de la
vida. En los varones, sólo en casos de larga vida, con un valor bajo del
pico de masa ósea en la juventud, se desarrolla la osteoporosis. La mujer
ha sido peor tratada por la naturaleza en lo que respecta al metabolismo óseo. En primer lugar, su valor de
pico de masa ósea, alcanzado durante la época de la madurez esquelética,
es inferior al del varón (hasta un 30-50% menor). Además, cuando llega la
menopausia, al cesar la producción de hormonas por el ovario, algunas
mujeres, no todas, pueden sufrir una pérdida más acelerada y rápida de
masa ósea que llega a producir la llamada osteoporosis postmenopáusica,
sin duda la forma más frecuente de osteoporosis. Al tener las mujeres un
valor menor de la cantidad máxima de masa ósea y sufrir la osteoporosis es
más fácil también que lleguen a tener cantidades de masa ósea que estén
por debajo del límite mínimo de resistencia del hueso a los golpes. Se
producen, así, las fracturas, la peor consecuencia de la enfermedad
osteoporótica. Además de la osteoporosis de la menopausia existen otros
tipos de osteoporosis mucho menos frecuentes que pueden aparecer como
consecuencia de enfermedades endocrinas, reumáticas inflamatorias,
enfermedades de la sangre o del hígado, o condicionadas por la toma de
determinados medicamentos. OSTEOPOROSIS DE LA
MENOPAUSIA. FACTORES DE RIESGO. Es preciso aclarar que no todas
las mujeres van a desarrollar osteoporosis después de la menopausia. Se
suelen considerar como factores de riesgo para el padecimiento de
osteoporosis en mujeres tras la desaparición de la regla los siguientes:
La
vida sedentaria, con poco ejercicio físico y poco desarrollo de la masa
muscular.
Existen una serie de análisis y de estudios radiológicos que, aplicados a
la mujer con estos factores de riesgo, permitirán a los reumatólogos
identificar a aquellas que estén sufriendo una pérdida rápida y acelerada
de hueso, tras la menopausia, y, de esta forma, tomar las medidas
preventivas necesarias para evitar el descenso excesivo de la cantidad de
masa ósea. Se intentará, así, evitar que los huesos se vuelvan fácilmente
quebradizos y aparezcan las fracturas. SÍNTOMAS Ya hemos
dicho que la osteoporosis se manifiesta porque origina fundamentalmente
fracturas, al disminuir la resistencia de los huesos. La fractura
vertebral suele producirse alrededor de los 65 años. Muchas veces aparece
después de un mínimo esfuerzo, o tras un golpe de tos o un estornudo.
Puede producir un dolor intenso en la región correspondiente de la columna
vertebral, con importante limitación de los movimientos de la misma. Otras
veces, en cambio, las vértebras se van hundiendo poco a poco y puede no
aparecer dolor.
Fig. 2. Pérdida de talla corporal y cambios característicos de
conformación corporal en la osteoporosis. La repetición
de las fracturas vertebrales produce una pérdida de estatura y una
deformidad característica de la espalda con aparición de una joroba
("cifosis") más o menos acusada (Figura 2). Esta modificación de
la disposición normal de la columna vertebral es la responsable de muchos
de los dolores de espalda de las mujeres menopáusicas. Las fracturas
vertebrales son mucho más frecuentes en las mujeres que en el hombre. Las
fracturas de cadera aparecen más tarde en la vida de la mujer (generalmente
después de los 70 años). Cada año
se producen en nuestro país 33.000 casos de fracturas de cadera en relación
con la osteoporosis. Aunque se ha progresado mucho en el tratamiento y la
asistencia de la fractura de cadera, hay que seguir considerando a este
proceso como un acontecimiento grave en la vida de la mujer, con posibilidad
de graves complicaciones y de secuelas importantes, que disminuyan la
independencia y autonomía de la persona que las padece. ¿SE
PUEDE PREVENIR LA OSTEOPOROSIS? El primer
procedimiento para prevenir la osteoporosis consiste en poner todos los
requerimientos necesarios para alcanzar un buen pico de masa ósea, al
llegar a la época de la madurez esquelética (30-35 años), ya que a partir
de este momento deberemos vivir de las rentas de ese capital acumulado. Por
eso, se recomienda, durante la adolescencia y la juventud, tomar una
cantidad adecuada de calcio con los alimentos (Tabla 1), Logrando así, una buena cantidad de masa ósea. Después de
la menopausia, la disminución brusca en la producción de hormonas (estrógenos)
por el ovario puede acelerar la destrucción de los huesos, con la alteración
consiguiente del metabolismo del calcio. Existe por ello, hoy día, un
acuerdo universal en virtud del cual recomendamos a la mujer, a estas
edades, que incremente en su dieta la ingestión de calcio.
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