Anorexia en la mediana edad 

Pecci Saavedra, G.


LA INTERNACION DOMICILIARIA PODRIA SER ADECUADA EN ANORÉXICOS DE MEDIANA EDAD

Los trastornos alimentarios continúan siendo de las patologías más graves y comunes en la población infantil y juvenil. La mayoría de los casos suelen llegar a los especialistas, aunque hay un número importante de ellos que acuden a los servicios de urgencias.



Los trastornos de conducta alimentaria, tales como la anorexia nerviosa o la bulimia, siguen siendo una de las patologías más serias de la población infantil y juvenil. El número de casos, tanto en niños de ambos sexos como en adolescentes, sigue aumentando. Además de los casos que se derivan a los especialistas, cada vez son más frecuentes los enfermos que acuden a los servicios de urgencias.

Los motivos que conducen estos casos a urgencias son diversos. "Unos vienen por motivo de descompensaciones de sus cuadros, otros para acelerar la atención y los hay que tienen que ser ingresados directamente".

Las situaciones de urgencia pueden ser tanto médicas como psiquiátricas o psicológicas; por ello, lo primero que hay que hacer es valorar el tipo de urgencia de que se trata. "El siguiente paso es intervenir sobre la situación de crisis en el paciente y en la familia, y finalmente ingresar aquellos casos que lo requieran", ha explicado el especialista en su intervención en el Curso de Avances en Trastornos de la Conducta Alimentaria, que se ha celebrado en su centro hospitalario, que celebra su 125 aniversario.


Las diferentes alternativas de tratamiento disponibles en la actualidad. "Hemos de evaluar qué pacientes necesitan ser hospitalizados, cuáles van a hospitalización domiciliaria y cuáles al ambulatorio". Asimismo, ha señalado que la hospitalización domiciliaria es uno de los destinos más utilizados en adolescentes y que ha permitido disminuir el número de ingresos.

En embarazadas
Otro de los temas que se ha tratado durante el curso han sido las dificultades en el embarazo y la crianza del niño en mujeres que han padecido, o padecen, trastornos alimentarios.

En la actualidad hay un estudio, puesto en marcha de forma conjunta entre el Hospital Niño Jesús y el Santa Cristina, ambos de Madrid, consistente en el seguimiento de una muestra de ocho mujeres, seis de las cuales ya han dado a luz, que han padecido o padecen algún trastorno de este tipo.


"Uno de los objetivos es elaborar un protocolo sanitario sobre embarazo y maternidad en mujeres que hayan sufrido algún trastorno alimentario o que lo padezcan en la actualidad". El seguimiento consiste en vigilar que las madres estén bien y que continúan sus tratamientos, que los pesos de los niños son los adecuados, así como controlar que haya una vinculación normal entre madres e hijos.


Mujeres que habían sufrido alguna de las patologías empezaron a tener hijos y acudieron a las consultas preocupadas por las posibles repercusiones que su enfermedad podría tener en ellas y en sus hijos. Entre las consecuencias más graves puede darse una malnutrición prolongada que acarrearía alteraciones en el desarrollo y problemas emocionales en la creación de un vínculo adecuado entre ambos. Los riesgos son tanto para la madre como para el niño.

En el corazón
Los trastornos alimentarios generan, entre otras complicaciones, cuadros de malnutrición que incluyen como alteraciones secundarias las afecciones cardiacas.

Este ha sido otro de los aspectos tratados en el Curso de Avances en Trastornos de la Conducta Alimentaria, "Se han observado los criterios de evaluación nutricional de los pacientes y los avances producidos en las técnicas para valorar requerimientos nutricionales, y dentro de ellos, la calorimetría indirecta", Valoramos desde el punto de vista cardiológico la influencia de la nutrición y la malnutrición en la afectación de los pacientes vigilando prolapsos de la válvula mitral, arritmias o trastornos de repolarización".

También se ha analizado la amenorrea y osteopenia en pacientes. Para Diana Madruga, "en anorexias restrictivas purgativas es necesario el estudio de densitometría ósea precoz, en el momento del diagnóstico, porque son las pacientes en las que más se va a alterar la masa ósea". En cambio, en los bulímicos no se necesita exploración, sino sólo realizar un seguimiento posterior para, si es necesario, utilizar tratamiento con antirresortivos.