Ejercicio, lípidos e Insulino resistencia

Por Carlos Saavedra, M.Sc. (Univ. Laval. Canada)
www.fisiogym.cl


EJERCICIO, LIPIDOS, INSULINO RESISTENCIA, OBESIDAD, PREVENCION y TERAPIA.

Una invitación al manejo de conceptos, criterios y fundamentos.

Laboratorio de Metabolismo Energético. Instituto de Nutrición y Alimentos. Universidad de Chile.

  No cabe duda que los avances en estas materias, lípidos , ejercicio e insulino resistencia son importantes en cantidad y calidad en el mundo científico. Cada vez la necesidad de involucrar el área de la fisiología del ejercicio, del metabolismo de los lípidos, del tratamiento clínico y nutricional y de la investigación científica  es evidente y la conformación de equipos interdisciplinarios viene a reemplazar a los multidisciplinarios de hace algunas décadas.

Sin embargo esta necesidad de juntos en equipo poder prevenir y tratar a la gran cantidad de pacientes con alteraciones metabólicas que existen en nuestra sociedad contemporánea, no será posible si no conversamos el mismo vocabulario, sino empleamos el mismo lenguaje, si no nivelamos nuestro nivel conceptual y de conocimientos y tampoco será posible sino incorporamos a nuestra conducta una disciplina académica consistentes en procesos de actualización y lectura diaria.

Revisión hecha por 

Diaz, E., Calgani, J. del Lab. de Met. Energético de INTA

Este articulo reúne una gran cantidad de conceptos que permitirá al lector introducirse en una temática contemporánea de la fisopatologia y epidemiología del mundo de hoy y  por algunas décadas más. Los avances científicos han permitido señalar a la célula muscular como una causa directa o indirecta de una serie de alteraciones fisiológicas y bioquímicas  y que destacan la diabetes tipo2, la insulino resistencia, la dislipidemia y estas a su vez son causas importantes de enfermedad y muerte cardiovascular.

Permítanme Uds. indicar algunos paso metodológicos   a seguir a fin de que este articulo permita la información, la comprensión, la amplitud del vocabulario científico, la introducción al tema, la integración de las diversas áreas  de estudio y el abordaje interdisciplinario del paciente.

PASOS A SEGUIR.-

Es aconsejable conocer las bases fisiológicas del metabolismo de hidratos de carbono y de lípidos. También es aconsejable repasar la biología celular en particular la intracelular provenientes de textos nuevos. Se debe recurrir a ciertos artículos clásicos de investigación básica y buscar o localizar cada molécula citada en su respectivo programa y fenómeno biológico.

Si bien en el articulo hay ciertas reflexiones, perspectivas o pronósticos como también una ayuda a la comprensión y aplicación del ejercicio físico, es importante el análisis, interpretación y elaboración del conocimiento entregado para ser o convertirse en una herramienta practica y eficiente.

“El no conocer ciertos términos , induce al lector a buscar en el mapa de la bioquímica  para poder seguir avanzando en este campo del conocimiento.”

PALABRAS CLAVES:

 insulino-resistencia; metabolismo muscular; ejercicio y diabetes.

Introducción

La resistencia insulínica (RI) es un hallazgo relativamente común de observar en obesos.Tambien es observada en sujetos con sobrepeso, y sedentarios. Por otro lado no es claro que sujetos con sobrepeso o moderado niveles d obesidad pero fisicamente entrenados esa patologia o alteracion metabolica sea tan observable.  Diversos estudios en ratas han mostrado la íntima relación existente entre ganancia de peso y tejido adiposo corporal ante dietas ricas en energía y lípidos y el menoscabo en la sensibilidad insulínica1. En esta relación, los ácidos grasos han mostrado tener un rol esencial en el desarrollo de esta condición2. Así, Randle et al.3 propuso en 1963 que la glucosa y los ácidos grasos compiten por ser combustionados en la célula muscular. Su hipótesis planteaba que ante la mayor disponibilidad de ácidos grasos en ratas obesas sometidas a dietas altas en grasa, se producía una mayor concentración de derivados de la oxidación de ácidos grasos, tales como acetil-CoA. Este metabolito una vez condensado con oxaloacetato proveniente del ciclo de Krebs se convertía en citrato, el cual al estar en exceso dentro de la mitocondria se translocaría al citosol. Siendo el citrato un potente inhibidor de la 6-fosfofructoquinasa, enzima clave en la regulación del flujo glicolítico, se produciría acumulación de glucosa-6-fosfato, inhibiendo la fosforilación y transporte de glucosa y como resultado final una menor captación de glucosa por el músculo. Tras algunas décadas de investigación, se ha llegado a descartar esta hipótesis, basándose en la menor concentración de glucosa-6-fosfato encontrada en sujetos resistentes a la insulina en comparación a sensibles a la insulina; por otra parte, la razón entre la concentración extracelular e intracelular de glucosa está disminuida en sujetos normopeso en los cuales se les condiciona un estado de RI4 y en diabéticos tipo 25, en comparación con sujetos insulino sensibles. Ambos antecedentes sugieren que la falla sería a nivel del transporte de glucosa, sin comprometer la fosforilación de ésta; además la menor concentración de glucosa-6-fosfato se opone a lo predicho por Randle et al., siendo este un elemento crucial de esta explicación. Paralelamente se ha descrito que  los sujetos fisicamente entrenados poseen menores nivels de Malonil CoA, producto final de la glicolisis que inhibe a la carnitina el cual es el transportados de lipidos al interior de la mitocondria, favoreciendose asi el metabolismo de glicogeno mas que el de lipidos o trigliceridos intacelulares. Tambien los niveles de citrato que emigran del compratimento intramitocondrial, son mayores en los sujetos entrenados y especificamente gracias a la mayor actividad en succinato deshidrogenasa que es reflejo del ptencial oxidativo mitocondrial. Por tal motivo estos nilves de citrato contirbuirian a la ihnibicion de enzimas glicoliticas que fenarian de este modo la glicolisis  favoreciendo el paso o el metabolismo de lipidos.

Sin embargo la explicación más aceptada señala que el mecanismo implicado en la RI mediada por ácidos grasos, tiene relación con sustratos no oxidados por la mitocondria, los que al acumularse ejercerían de manera indirecta una acción inhibitoria sobre la captación de glucosa. Recientemente, Shulman6 publicó las bases celulares de la resistencia insulínica ácido graso dependiente. Se menciona que ciertos componentes lipídicos, tales como ácidos grasos per se, en forma de acil-CoA o diacilgliceroles (DAG) tienen la capacidad de activar una isoforma de proteín quinasa C, específicamente la PK-Cq (aunque también se han implicado a otras isoformas e incluso otras enzimas diferentes a PK-C, sin embargo, el mecanismo sería el mismo). Esta enzima es capaz de fosforilar en residuos de serina (para su actividad biológica normal requieren hacerlo en residuos de tirosina) proteínas esenciales en la transducción de la señal insulínica, lo que cambia las propiedades funcionales de estos elementos, atenuando la transmisión del estímulo insulínico que permite la translocación del transportador de glucosa tipo 4 (GLUT-4) desde el citosol al sarcolema. En este sentido, existen diversos estudios avalando la relación existente entre emulsiones de lípidos7, acil-CoAs8, DAG9,10 o ácidos grasos individuales11 sobre la señal insulínica y/o actividad de PK-Cq. Durante la actividad fisica el paso de glucosa al, músculo es posible sin accion de insulina quizás mas por accion de catecolaminas y por la actividad de una población mayor de GLUT 4 que caracteriza al musculo de sujetos entrenados.

En relación a lo anterior, tanto en animales como humanos existe un notable cuerpo de evidencia mostrando la asociación entre mayor concentración intramiocelulares de triacilgliceroles (TAGim) y menor sensibilidad insulínica medida a través de menor captación y/o transporte de glucosa, asociado a un deterioro de la actividad de proteínas claves en la señal insulínica12-18. De esta forma, aunque no hay evidencia directa implicando a los TAGim con algún perjuicio de la señal insulínica, esto de algún modo puede ser considerado un indicador de otros componentes lipídicos difíciles de determinar, como son otros metabolitos de naturaleza lipídica, como son los DAG, con los cuales posee una directa asociación.

Aceptando lo anterior como un plausible mecanismo que explica la relación entre obesidad, ácidos grasos y resistencia insulínica, luego, la comprensión de los factores reguladores de la disposición de componentes lipídicos en el citosol de la célula muscular, será crucial en el entendimiento del fenómeno.

De esta forma, una mayor captación y/o menor oxidación de ácidos grasos por células musculares debieran ser factores relevantes en su asociación con RI. Así, para el primer caso, es conocido que sujetos obesos muestran aumentados niveles de ácidos grasos libres plasmáticos comparado con delgados19, lo cual puede condicionar una mayor captación de los mismos por células requerientes, entre ellas músculo esquelético. Por otra parte, una menor capacidad oxidativa de lípidos por el músculo esquelético, disminuirá el gasto de éstos favoreciendo la mayor concentración de TAGim. Por otro lado se ha podido comprobar que lo sujetos entrenados también poseen niveles de trigliceridos intramusculares incluso mayores que los de obesos o diabeticos, sin embargo en su capacidad oxidativa también se diferencias significativamente como fue descrito mas arriba. Al parecer, si bien la acumulación de trigliceridos en compartimentos intra musculares es un aspecto relacionado significativamente con insulino resistencia, parece ser que la movilización de estos y el reemplazo sistemático por nuevos trigiceridos es vital para la prevención de este cuadro de insulino resistencia. Esto se apoya con el hecho que si bien una persona puede ser moderadamente activa, los substratos utilizados para el metabolismo energético del músculo en cuestión, provendrían de los trigliceridos plasmaticos y no así de los intramusculares.Tales situaciones llevan a pensar que el metabolismo oxidativo de grasas debería estar comprometido en sujetos obesos insulino resistentes, sin embargo, los estudios a nivel de cuerpo entero no permiten confirmar ni descartar esta posibilidad.

A continuación se revisará la información disponible que a nuestro juicio refleja de mejor manera la situación metabólica encontrada en individuos obesos en comparación con delgados. Con el fin de organizar esta revisión, la evidencia se ha agrupado en 3 tipos:

1.- Estudios in vitro sobre células obtenidas a partir de biopsias musculares, los que han evaluado la actividad de enzimas musculares relacionadas al metabolismo de ácidos grasos o directamente determinando la oxidación de ácidos grasos en tales cultivos celulares.

2.- Estudios a nivel de segmentos corporales, los cuales han evaluado in vivo la utilización de ácidos grasos y glucosa por esa región corporal de individuos delgados y obesos. También se han hecho mediciones enzimáticas en éstos.

3.- Estudios de oxidación de substratos de cuerpo entero. Esta corresponde a una medición in vivo que indica la situación global del metabolismo del individuo, la cual se ha practicado en condiciones de reposo y ejercicio.

Estudios in vitro

Antes de comentar los trabajos efectuados, es necesario adelantar que son al menos tres los mecanismos posiblemente implicados en la menor oxidación de ácidos grasos por el miocito, y que han tratado de ser demostrados por experimentos in vitro. Estos son a través de: a) menor actividad de carnitín-acil-transferasa (CAT); b) mayor concentración de malonil-CoA y c) menor actividad de enzimas oxidativas de lípidos intramitocondriales. Cabe hacer notar que estos tres mecanismos estan alterados o se diferencian entre el sujeto sedentario en relación al entrenado, es decir: el sujeto entrenado posee una mayor actividad de carnitina, una menor concentración de malonil CoA y una mayor actividad enzimática oxidativa por lo que se desprende que si estos son o serian los mecanismos responsables de esta anomalía, el solo hecho de estimular el metabolismo oxidativo del músculo de manera adecuada con umbrales importante de estimulación metabólica, enzimática y de proteínas estructurales y funcinales, el ejercicio o entrenamiento del tejido muscular podria jugar un rol prventivo extremadamente importantante. Los mecanismos a y b pudieran estar estrechamente ligados dado que el malonil-CoA es un potente inhibidor de la actividad de CAT, no obstante, pudiera esta enzima presentar alguna deficiencia independiente de este sustrato o ser determinado por un menor número de mitocondrias, dado que esta enzima se ubica en la membrana mitocondrial. Esto último también puede explicar el último punto. Concomitante a esta consideración es útil pensar y tener en cuenta que el ejercicio descrito anteriormente, es decir con umbrales adecuados, también modifica la actividad de lipoprotein lipasa, y aumenta la densidad mitocondrial lo que compensaría lo descrito anteriormente.

Uno de los estudios efectuados en este aspecto fue hecho por Kim et al.20. Ellos evaluaron en biopsias de músculo esquelético de obesos y delgados tolerantes a la glucosa, la oxidación de tres sustratos lipídicos junto con la actividad de diversas enzimas relacionadas con el metabolismo de ácidos grasos. Los sustratos estudiados fueron palmitato, palmitoil-carnitín y octanoato, todos ellos marcados con carbono-14. Estos permitieron evaluar de manera indirecta la funcionalidad de las vías metabólicas implicadas. Es decir, palmitato para su oxidación a 14CO2 requiere tanto de la acción de CAT como de enzimas intramitocondriales, en tanto, palmitoil-carnitín y octanoato no requieren de la actividad de la primera enzima para su ingreso a la mitocondria. Los autores encontraron que la tasa de oxidación de palmitato, palmitoil-carnitín y octanoato estuvieron disminuidas en obesos comparado a delgados en 50%, 45% y 60%, respectivamente. Esta diferencia fue apreciable sólo al comparar los grupos entre sí, sin encontrarse mayor empeoramiento con grados crecientes de obesidad. Lo anterior, sugiere que obesos tendrían comprometida tanto la funcionalidad de CAT como de enzimas intramitocondriales. Al evaluar, la actividad de éstas, se observa que efectivamente la actividad de CAT estuvo disminuida en obesos comparado a delgados en alrededor del 66%, asimismo la actividad de enzimas esenciales del metabolismo intramitocondrial de ácidos grasos, como 3-hidroxiacil-CoA deshidrogenasa (3OHDH) y citrato sintetasa (CS). Esta última se encuentra en relación directa con el contenido mitocondrial en músculo, lo cual permite colegir que obesos tendrían además menor densidad mitocondrial. Al corregir la oxidación de palmitato por esta variable, se nota que ésta continuó siendo baja aunque en esta oportunidad no logró

significancia estadística, a pesar de representar alrededor de un 48% del valor observado en sujetos normopeso. Todo esto nos lleva a pensar que pasaría con sujetos obesos sometidos a  entrenamiento muscular localizado sin modificar su peso corporal y muy levemente su composición corporal. Es bastante conocido y precisamente decenas de estudios demuestran que las primeras modificaciones o mecanismos de adaptación del musculo sometido a entrenamiento, son la  de un aumento de las enzimas mitocondriales, un aumento significativo de  3-hidroxiacil-CoA deshidrogenasa y de citrato sintetasa.

Un grupo de investigadores que ha aportado diversos estudios en la comprensión de la capacidad oxidativa del músculo esquelético de obesos y delgados ha sido el de Simoneau et al.21. Un completo estudio efectuado en biopsias musculares obtenidas a partir de un número considerable de mujeres y hombres evaluó la actividad de diversas enzimas vinculadas al metabolismo de glucosa y ácidos grasos. Así, para el metabolismo glicolítico se determinó la actividad de 6-fosfofructoquinasa (6-FF) y gliceraldehido fosfato deshidrogenasa (GFDH); para la capacidad oxidativa intramitocondrial: CS, citocromo-c oxidasa (COX) y 3OHDH; y para el metabolismo de ácidos grasos: proteína ligante de ácidos grasos (FABP), lipoproteín lipasa (LPL) y CAT.

En cuanto a la actividad de enzimas ligadas a la captación e incorporación de ácidos grasos a la célula ésta fue similar o incluso mayor en obesos. Se encontró que obesos tenían mayor actividad glicolítica junto con menor actividad de CAT. Mientras que la capacidad oxidativa intramitocondrial presentó una tendencia no significativa a estar reducida en obesos. Se observó una asociación positiva entre actividad de CAT y enzimas oxidativas.

Se encontró que el principal defecto en el grupo de obesos comparado a delgados fue un mayor compromiso en la actividad de CAT, lo que debiera traducirse en menor capacidad de entrada de ácidos grasos a la mitocondria para su oxidación, lo cual favorecería la acreción de componentes lipídicos en el citosol de la célula muscular.

Es interesante poder tener en cuenta que en definitiva un músculo con mayor densidad mitocondrial, mayor cantidad de trigliceridos intramusculares y una mayor actividad enzimática, es un músculo caracterizado por una mayor capacidad funcional o capacidad fisica de trabajo, por lo que seria, hipoteticamente razonable hasta la fecha, que sin biopsia muscular, tan solo midiendo la capacidad física de trabajo del músculo, se podria comparar o determinar o diferenciar un músculo de otro en términos de sano o con factor de riesgo. Al respecto una interesante metodología fue desarrollada por esta autor, Simoneau  junto a Saavedra y Bouchard, publicada en la década recién pasada.21a

Se mencionó al comienzo la asociación de malonil-CoA con la actividad de CAT. Brevemente, éste es sintetizado a partir del citrato citosólico, el cual bajo la acción enzimática (acetil-CoA carboxilasa) se transforma en malonil-CoA. Ante una condición de exceso de citrato citosólico, como la ocurrida ante ingestas altas de glucosa, incrementa la concentración de malonil-CoA el cual inhibe la actividad de CAT, disminuyendo la entrada de ácidos grasos a la mitocondria, ocasionándo una acumulación de éstos en el citoplasma celular22. De esta forma, como demostración de que una menor actividad de CAT puede causar RI, Dobbins et al.23 simuló el efecto de malonil-CoA sobre la actividad de CAT en ratas. Después de adicionar Etomoxir (bloqueador de la actividad de CAT) a dietas altas y bajas en grasa por 4 semanas,  evaluó la sensibilidad insulínica, la concentración de TAGim, entre otros. Se encontró que la dieta hipergrasa más Etomoxir produjo mayor RI asociado con más alta concentración de TAGim.

Finalmente, ésta es una atractiva hipótesis para explicar el fenómeno de RI en obesidad, no obstante, en la actualidad insuficiente evidencia permite confirmarla en humanos, pues entre otros factores se ha encontrado una notoria insensibilidad de CAT a la acción inhibitoria de malonil-CoA, en especial en músculo esquelético y más aún, en ciertos tipos de fibras musculares24, impidiendo aseverar que la menor actividad de CAT pueda ser debida a este mecanismo.

ESTUDIOS EN SEGMENTOS CORPORALES

Este tipo de estudios realiza la evaluación in vivo de la situación metabólica de un segmento corporal, por lo general, una pierna, permitiendo determinar el flujo de sustratos a través de los tejidos que la componen, ya sea músculo esquelético, tejido adiposo u otros. Esto se realiza a través de la medición de las variables de interés tanto al ingreso (arteria) como salida (vena) de la pierna por ejemplo, permitiendo calcular la diferencia arterio-venosa de sustratos en los tejidos comprometidos. Es importante enfatizar  que la información entregada refleja la situación metabólica de la pierna en su conjunto, incluyendo todos los tipos celulares comprometidos (miocitos, adipocitos, etc). Por este motivo, no involucrará exclusivamente la situación del músculo, no obstante, se asume que siendo éste el principal determinante del metabolismo oxidativo de la pierna, el resultado final de este balance será determinado fundamentalmente por la célula muscular. Entre las variables estudiadas se encuentra glucosa, ácidos grasos libres, CO2, O2, entre otros.

Resulta de gran relevancia comprender el metabolismo de este segmento corporal en sujetos obesos y/o resistentes a la insulina, dado que es el músculo esquelético el principal determinante de la tasa de captación de glucosa sistémica. Así, después de una dieta mixta entre el 80 al 90% de la glucosa es captada por el músculo esquelético25.

No podemos dejar de lado los interesantes y no escasos articulos e investigaciones empleando este modelo experimental, es decir, el de una pierna comparada con la otra como control. La pierna entrenada versus la no entrenada se diferencian significativamente en las variables y componentes recien nombrados. Tambien la captación de substratos post esfuerzo es mucho mayor en la pierna entrenada que en la no entrenada y no solo en el nivel de captación sino también en el tamaño de dichos depósitos. La pierna post esfuerzo, 24 horas después, presenta una cantidad de depósitos energéticos mayor que la no entrenada. En este mismo modelo experimental, también se ha podido observar que  la diferencia arterio-venosa es mayor en la pierna entrenada versus la no entrenada y el umbral anaerobico tambien es significativamente mayor en el de la pierna entrenada versus la no entrenada en el mismo sujeto. Finalmente es interesante y atractivo poder en este problema de insulino resistencia, utilizar este modelo y así poder comparar la sensibilidad del tejido muscular entrenado de una pierna vs la otra de un mismo sujeto, que estando sometida a iguales condiciones de vida extrínseca e intrínseca, se diferenciarían solamente por el entrenamiento llevado a cabo en la pierna experimental.

Al revisar los estudios de este tipo, uno de los más citados como ejemplo de menor utilización de ácidos grasos por obesos viscerales en condiciones postabsortivas es el de Colberg et al26. Ellos evaluaron la asociación existente entre diversas mediciones de composición y masa grasa corporal, el metabolismo de ácidos grasos en la pierna junto con la actividad de algunas enzimas oxidativas del músculo in vitro. Entre los hallazgos más relevantes se destaca la asociación negativa encontrada entre obesidad visceral y captación de ácidos grasos libres a través de la pierna durante el ayuno. Se encontró asimismo, una correlación negativa para las actividades de CAT y CS, lo cual indicaría una menor capacidad de ingresar ácidos grasos a la mitocondria y también una menor cantidad de estos organelos, lo cual se expresaría en una menor capacidad para oxidar los ácidos grasos. A pesar de lo anterior, la oxidación total de grasas reflejada por calorimetría indirecta no estuvo altamente correlacionada con la actividad de estas enzimas (r=-0.36), lo que en parte se explica por la baja proporción que representa el músculo esquelético en el metabolismo oxidativo total en condiciones de ayuno y reposo. Luego de esto se sometió a los individuos a una infusión continua de insulina para provocar un estado de hiperinsulinemia marginal por 3h (28 ± 3.5 mU/L). Se observó una caída consistente en la concentración plasmática de ácidos grasos libres junto con la oxidación sistémica de los mismos, empero, en la pierna no hubo modificaciones de la tasa oxidativa de grasa respecto a la situación postabsortiva, a pesar que la captación de ácidos grasos libres por la pierna se redujo en alrededor de un 55%. Sólo cuando la hiperinsulinemia aumentó a 84 ± 4.7 mU/L se redujo la oxidación de ácidos grasos a través de la pierna, mientras la captación de los mismos se mantuvo similar a la obtenida con la hiperinsulinemia marginal. Es interesante meditar sobre que hubiese pasado si a este sujeto con la misma medida dietética se le hubiese entrenado ya sea una pierna o bien comparado con la de otro sujeto sometido a las mismas condiciones dietarias pero con entrenamiento localizado muscular.(!)

Los autores encontraron una asociación directa entre actividad de CAT y captación de ácidos grasos libres en condiciones de ayuno, concluyendo que las mujeres obesas viscerales, pero sin entrenamiento muscular al tener ambos parámetros disminuidos, tendrán una menor capacidad de utilizar ácidos grasos, dado el menor flujo de entrada de éstos a la célula como su posterior ingreso a la mitocondria.

Sobre este artículo un aspecto que nos parece conveniente especular, lo que posee una alta relación con el nexo que deseamos establecer con la regulación de la disposición de lípidos musculares, es que si hubiese sido medida la concentración de TAGim en condiciones postabsortivas es posible que obesas viscerales tuviesen menor concentración de éstos, dada la menor captación de ácidos grasos libres y la no significativa diferencia que presentan en oxidación de ácidos grasos a través de la pierna en comparación a sujetos sin obesidad visceral. Esto basado en que el almacenamiento neto de ácidos grasos será la diferencia entre la captación y oxidación de los mismos. Por lo tanto, la menor utilización de ácidos grasos reportada por los autores pudiera no necesariamente conllevar a mayor acumulación de TAGim. Recurriendo a lo expresado anteriormente tambien es interesante preguntarse si es efectivamente la cantidad de TAGim el principal causante de dicha alteracion o es la NO MOVILIZACION DE ESTOS

Otro estudio efectuado con un diseño similar al anterior es el de Kelley et al27. En éste se establecieron comparaciones entre obesos y personas de peso normal para distintos parámetros del metabolismo de ácidos grasos en condiciones basales e insulino estimuladas (alrededor de 180 mU/L). Junto a esto se determinó la actividad de enzimas relacionadas al metabolismo de lípidos como COX y CAT. La captación de AG se evaluó mediante ácido oleico marcado.

En este estudio no hubo diferencias en la extracción fraccional de 3H-oleato entre obesos y delgados, tanto en condiciones postabsortivas como insulino estimuladas. Hubo una inesperada similitud en la concentración arterial de ácidos grasos libres, así como también se observó una similar captación de ácidos grasos libres en obesos y normopeso, durante ambas condiciones metabólicas. Tal vez, de haberse encontrado aumentados los niveles de ácidos grasos libres en plasma (más característico en obesos), este grupo hubiese tenido una mayor captación absoluta de ácidos grasos en comparación a normopeso. En cuanto a la tasa de oxidación de lípidos en la pierna, se encontró que el cuociente respiratorio (CR) en condiciones postabsortivas en obesos y normopeso fue de 0.90 ± 0.02 y 0.83 ± 0.02, respectivamente. En condiciones insulino estimuladas la situación fue 0.91 ± 0.02 y 0.99 ± 0.03, para obesos y delgados, respectivamente. En resumen, se encuentra que obesos al pasar de la situación de ayuno a la insulino estimulada no tuvieron un cambio significativo en la tasa de oxidación de lípidos, siendo incapaces de suprimirla (CR 0.90 vs 0.91); por otra parte, delgados si modificaron la preferencia en el sustrato a oxidar, reprimiendo la oxidación de lípidos ante la infusión de insulina, dando lugar a una mayor tasa de oxidación de glucosa (CR 0.83 vs 0.99). Hasta hoy es lamentable que frente a la gran cantidad de información relacionada con el ejercicio físico, los efectos del entrenamiento y la metabolizacion de substratos, estos modelos experimentales descritos anteriormente  no hayan incluido la variable respectiva. Al parecer según estudios previos pero no definitivos, los sujetos modifican su CR no solo, por los niveles de hormona o susbtratos suministrados sino que también por el nivel de capacidad funcional del msuculo y que de manera empírica, podría especularse que independientemente del peso corporal o mas bien dicho que la dependencia del peso corporal sobre la utilización de uno u otro tipo de substrato es menor que la que podría ejercer el estado funcional de músculo propiamente tal.

Esta incapacidad de los obesos por modificar su oxidación de sustratos al pasar de una situación de ayuno a otra estimulada por insulina se ha denominado Inflexibilidad Metabólica, manteniendo una tasa de oxidación de grasas constante independiente de la condición metabólica en que se encuentre. En cuanto a la actividad muscular de CAT y COX, se observó que ambas tuvieron menor actividad en obesos comparado con delgados. Esto confirma observaciones previas en que los obesos presentan una combinación de empeorada capacidad de entrada de ácidos grasos a la mitocondria como también de oxidación de los mismos.

Tal situación en concordancia con evidencias, ha llevado a postular que un menor catabolismo de grasa por el músculo esquelético permitiría que los ácidos grasos se acumulen en el miocito en forma de TAGim generando el ya descrito fenómeno de RI. No debemos dejar de lado los estudios en que se puede observar la distribución en el citosol de los TAGim en que en el músculo no sometido a entrenamiento están prácticamente invadiendo todo el citosol sin discriminar organelos ni citoesqueleto de la celua, sin embargo en el musculo entrenado, que como dijimos anteriormente la cantidad de TAGim es mayor, estan ordenados  y ligados a la membrana externa de la mitocondria otorgando supuestamente una mayor facilidad para su transporte y un menor posibilidad de entorpecer las señales intracelulares entre las que se encuentran las relacionadas con la translocacion de GLUT 4. La anterior es una hipótesis altamente atractiva que requiere ser examinada en condiciones más fisiológicas de respuesta insulínica, tal como frente a una dieta mixta. En la actualidad no se dispone de suficiente evidencia que permita confirmar que tal inflexibilidad metabólica es inherente a los obesos en general o a aquellos que presentan obesidad asociada a otras características particulares o alteraciones como RI.

En este estudio al combinar variables como captación y oxidación de ácidos grasos, puede establecerse almacenamiento neto de lípidos en la pierna. Se observa que en condiciones de ayuno existió un acúmulo mayor de ácidos grasos en obesos vs delgados, mientras que en condiciones insulino estimuladas la situación fue inversa. Si se calcula la situación encontrada en ambas condiciones se obtiene que el balance final es similar en obesos y delgados. Esto sugiere que existiría una compensación del depósito neto de lípidos entre la condición postabsortiva e insulino estimulada.

A partir de lo anterior pudiera ser concluido que obesos y delgados poseen tasas de oxidación inversas que al cabo de un cierto tiempo resultan tener un balance neto de lípidos similar. Sin embargo, es conveniente comentar las condiciones en las cuales fueron ejecutadas estas determinaciones. La evaluación en ambas condiciones fue realizada por igual lapso de tiempo (40 min), representando en la condición insulino estimulada los últimos 40 min de un período de infusión mantenida de insulina por 3h. Por lo tanto, ante una condición más fisiológica en la cual la hiperinsulinemia no se mantiene por tanto tiempo (por ejemplo ante una dieta mixta, incluso alta en carbohidratos), puede especularse que la represión en la oxidación de lípidos en controles no será tan marcada, mientras que en obesos es de esperar que la oxidación de lípidos se mantenga o al menos no aumente sobre el valor encontrado en la condición postabsortiva. De esta forma, el almacenamiento neto de ácidos grasos al final de ambos períodos metabólicos será mayor en obesos respecto a delgados. Esta condición, indudablemente, también estaría amplificada si el sujeto fuera sometido a entrenamiento muscular apropiado

Manteniendo presente lo anterior, una menor oxidación de grasa postabsortiva en músculo esquelético pudiera efectivamente considerarse como un factor gravitante en la mayor acreción de lípidos observada en obesos.

Otro estudio de los mismo autores, evaluó la capacidad de utilización de ácidos grasos en obesos y diabéticos tipo II28. Un aspecto altamente interesante fue que la determinación se realizó en condiciones postabsortivas y durante 6h posterior a la ingestión de una comida mixta. Además evaluaron en condiciones basales la actividad de distintas enzimas vinculadas al metabolismo de lípidos, junto con un análisis histológico del tipo de fibras musculares (proporción, dimensiones y vascularización). Se encontró que la captación y oxidación de ácidos grasos a través de la pierna estuvo disminuida en diabéticos comparado a obesos bajo condiciones postabsortivas. Por otra parte, el promedio de captación y oxidación de lípidos de 6h a través de la pierna mostró que los diabéticos fueron incapaces de suprimir la captación de ácidos grasos, encontrándose tasas de captación no diferentes entre la condición basal y postprandial, lo cual permitió que diabéticos tuvieran una mayor captación de ácidos grasos en la condición post ingesta. Por su parte, la oxidación de grasa de la pierna también fue menor a la observada en obesos, y un hallazgo interesante es que fue similar a la determinada en condiciones postabsortivas (6% menor), mostrando la dificultad por suprimir la oxidación de grasa en condiciones insulino estimuladas en este grupo de diabéticos. Por su parte, los obesos tuvieron una oxidación de grasa postprandial que representó en promedio un 75% de la observada en condiciones postabsortivas. Respecto a las actividades enzimáticas evaluadas (COX, 3OHDH, 6FF, entre otras) no se observaron diferencias significativas entre grupos, no obstante, debe mencionarse que no se midió la actividad de CAT. Sobre el análisis histológico no se detectaron diferencias significativas en el tipo de fibras musculares entre los grupos. En este trabajo una vez mas aparece el concepto de inflexibilidad metabólica esbozado anteriormente, manteniendo los diabéticos CR prácticamente invariables desde la condición basal al estado postprandial. Desafortunadamente, los autores no incluyeron un grupo control ni tampoco establecieron la respuesta insulínica de los obesos, por lo tanto el efecto de una posible RI en ellos no puede ser diferenciada ni descartada. No estaría demás preguntarse si estos diabéticos fueran sometidos a entrenamiento de su musculatura a umbrales en que tanto lípidos como glucógeno fueran consumidos de manera importante por dicho tejido, durante algunas semanas de entrenamiento, habrian presentado diferencias con los obesos no entrenados en los parameros descritos en este experimento.

Sin embargo, una relación interesante entre alteración del metabolismo oxidativo y la respuesta insulínica, se puede inferir al comparar los dos estudios realizados por este grupo de investigadores (el primero compara controles y obesos, el segundo compara obesos y diabéticos). Desafortunadamente, sólo es factible practicar esta condicion en condiciones postabsortivas, ya que la condición insulino estimulada se consiguió en el primero mediante una infusión de insulina mientras que en el otro mediante una dieta mixta. No obstante, desde el punto de vista de lo que se ha planteado hipotéticamente, tal vez sea suficiente la comparación bajo estas condiciones. Se encuentra que los obesos del 2º estudio responden con una tasa de oxidación de lípidos similar a la encontrada en controles del 1er estudio (42.9 ± 4.8 vs 47.4 ± 5.1 mg/min/dL pierna, respectivamente). Los obesos del 1er estudio, en cambio, tuvieron una oxidación similar a los diabéticos del 2º estudio (28.5 ± 4.2 vs 24.3 ± 3.9 mg/min/dL pierna, respectivamente). De haberse cruzado los grupos de estudio en ambos trabajos, ciertamente las conclusiones hubieran sido diferentes. Lo anterior sugiere la necesidad de diferenciar a los obesos según su condición de resistencia insulínica.

ESTUDIOS METABÓLICOS DE CUERPO ENTERO

En esta parte se revisarán estudios realizados en condiciones de reposo y otros en que se ha incorporado ejercicio físico. Los primeros representan tal vez la información que menos se pueda vincular con la evidencia presentada anteriormente, dado que los resultados obtenidos a nivel sistémico son determinados en alrededor de un 30% por el metabolismo muscular29,30. En cambio, cuando se evalúa bajo una condición de ejercicio físico el componente muscular toma marcada relevancia.

Uno de los estudios afines a este proyecto por la comparación de obesos con variado compromiso metabólico fue realizado por Felber et al31, quienes evaluaron el metabolismo de glucosa y ácidos grasos en condiciones postabsortivas, durante un test de tolerancia oral a la glucosa con una dosis de 100g de glucosa y durante un clamp euglicémico-hiperinsulinémico (40mU insulina/min/m2). Se evaluó un grupo control y tres grupos de obesos (todos incluyendo hombres y mujeres); tolerantes a la glucosa, intolerantes a la glucosa y diabéticos tipo 2 en condiciones de reposo. En general la oxidación de grasa fue mayor en obesos comparado con controles en cualquiera sea la condición observada, existiendo una tasa de oxidación mayor en función del grado de compromiso metabólico (obesos DMNID > Obesos IG > Obesos no IG > Controles). Este resultado ciertamente es contrapuesto a lo mencionado anteriormente para el nivel celular y de segmentos corporales; lo cual pudiera obedecer a lo descrito en el párrafo anterior. Un hallazgo que fue claro en este estudio es la incapacidad de los obesos por suprimir la oxidación de grasa ante una condición estimulada por insulina comparado con delgados, lo cual ya ha sido enmarcado previamente en la así llamada inflexibilidad metabólica.

No es facil poder entregar datos concluyentes en relación a causa y efecto cuando los sujetos experimentales son sometidos a esfuerzos en que grandes masas musculares estan en juego ya que la proporción o el grado o intensidad de compromiso con que participa uno u otro músculo va a provocar efectos agudos y crónicos diversos en cada sujeto. Esto es peor aun cuando los analisis requieren de un estudio por tipo d fibras musculares por separado.

Como ya fue mencionado anteriormente, el metabolismo muscular cobra mayor importancia durante el ejercicio físico donde la participación del músculo esquelético en el metabolismo oxidativo llega a ser del 90% ó más en ejercicios de alta intensidad32. Para fines de comparación, la presente revisión se ha restringido sólo a aquellos estudios que evalúan los efectos agudos del ejercicio en el metabolismo de substratos en obesos y delgados sedentarios, excluyendo aquellos precedidos por un período de entrenamiento. Esto pues deseamos evaluar de manera aguda la situación del metabolismo oxidativo, lo más cercano a las condiciones existentes en el músculo esquelético de individuos sedentarios, por ser el grupo mayoritario y de más riesgo.

En este sentido, Ezell et al33 sometió a mujeres de diferente condición nutricional: normopeso, obesas y post obesas, a ejercicio en bicicleta ergómetra por 60 min a una intensidad equivalente al 60-65% del VO2

máx individual. Esto fue practicado después de 2h de haber ingerido un desayuno estándar. Los resultados obtenidos fueron comparados con el metabolismo de sustratos en una condición de reposo. La medición del gasto energético y oxidación de sustratos fue realizado por calorimetría indirecta de corta duración. Los resultados obtenidos muestran que los tres grupos tuvieron un incremento similar del gasto energético, lo que es esperable en ejercicios con bicicleta ergómetra con comparable carga de trabajo entre grupos, debido a que éste se hace independiente de la masa corporal del sujeto, permitiendo una adecuada comparación al momento de evaluar la oxidación de ácidos grasos y glucosa. Sobre esta variable, se encontró que la oxidación de sustratos en los 3 grupos fue en términos absolutos similar, como también después de ajustar por peso y masa libre de grasa. Los niveles plasmáticos de ácidos grasos libres, glicerol y catecolaminas incrementaron de manera similar con el ejercicio independiente de la condición nutricional.

Horowitz et al34 comparó la respuesta de mujeres obesas abdominales y controles a un ejercicio en bicicleta ergómetra al 53-54% del VO2 máx por 90 min en condiciones de ayuno nocturno. Se encontró que la oxidación total de grasa evaluada en intervalos durante el ejercicio fue 25% mayor en obesas comparado con controles una vez ajustado por masa libre de grasa. Se midió también los niveles de insulina, catecolaminas y la tasa de captación de ácidos grasos mediante palmitato marcado y de lipólisis a través de glicerol marcado. Sobre estas últimas variables no hubo diferencias en la respuesta de obesos durante el ejercicio en relación a los cambios observados en controles.

Otro estudio realizado por Perez-Martin et al35 determinó el metabolismo oxidativo en 32 obesos en comparación con 26 controles. El test consistió en 4 sesiones de 6 min de ejercicio submáximo de intensidad creciente. Se encontró, a diferencia de los dos estudios anteriores, que los obesos tuvieron una oxidación de grasas significativamente menor respecto a controles. Los obesos además, comenzaron a oxidar una mayor proporción de glucosa a una menor intensidad de carga de trabajo (33.3 ± 2.0% vs 50.1 ± 3.4 VO2 máx en obesos y controles, respectivamente).

Un estudio muy similar al anterior fue realizado en hombres obesos. En este se determinó el efecto de la intensidad del ejercicio sobre la proporción de sustratos oxidados en condiciones de ayuno nocturno36. Para ello se evaluó la respuesta al ejercicio de intensidad creciente en un “treadmill” con cargas equivalentes al 40, 47 y 58% de la VO2 máx durante 5 a 6 min. A diferencia del estudio anterior, se encontró que los individuos no modificaron la oxidación de lípidos con el incremento en la carga (0.50, 0.43 y 0.40 g/min, respectivamente). Donde si se observaron cambios significativos fue en la oxidación de glucosa, la que incrementó significativamente con la intensidad del ejercicio (0.93, 2.65 y 4.64 g/min, respectivamente). Al respecto, cabe destacar que hay estudios donde las mujeres durante el ejercicio tienden a oxidar mayor cantidad de grasas que los hombres, por lo cual es necesario diferenciar esta variable37.

En nuestra interpretación estos dos últimos estudios señalan la incapacidad de los obesos por aumentar la oxidación de grasa a medida que aumenta la demanda metabólica por lípidos, tal como ocurre en controles.

Es importante recordar a esta altura del articulo que los sujetos sometidos a este protocolo , es decir en cinta rodante, estaban soportando su propio peso corporal y que si bien para todos la carga de trabajo podría haber sido lo misma, ya que se ajustan a la intensidad de la máxima capacidad, esto no ocurre en cargas progresivas ya que al factor peso se le agrega el factor de eficiencia mecánica. Por otro lado sujetos

de peso similar, mucho mas si son de peso diferentes, pueden ante una misma carga relativa de trabajo, es decir al 30 % de su maxima capacidad aerobica, unos, frente a esta misma carga pueden estar empleando mecanismos anaerobicos de producción de energía muy importantes, lo que trae por consecuencia una producción de metabolitos, de regulación hidrosalina y una termogenesis totalmente diferente  lo que entre otras cosas condiciona una utilización diferente de susbtratos.

Claramente, la información de cuerpo entero permite ser menos categórico que los revisados en las secciones precedentes. Es aquí donde deseamos considerar y describir el rol que pudieran cumplir las reservas de glicógeno muscular sobre la oxidación de grasas. Sobre este punto, Flatt38 en la década pasada planteó que los depósitos de glicógeno muscular serían los responsables de la regulación del balance oxidativo entre CHO y grasa.

Es así, que sujetos con RI al tener una menor captación de glucosa se condiciona una disminución del glicógeno muscular39,40. En este sentido, con el fin de recuperar los depósitos de glicógeno muscular, una mayor proporción de la glucosa se destinaría para este fin, obteniéndose la energía a expensas de un incremento en la oxidación de ácidos grasos. Un hallazgo que permite apoyar esta hipótesis es la aportada por el excelente estudio de Schrauwen et al41. Ellos lograron aumentar la oxidación de grasas tanto en obesos como delgados luego de disminuir a través de ejercicio físico intenso las reservas de glicógeno muscular, demostrando que tanto obesos como delgados fueron capaces de ajustar su oxidación de grasa con el fin de repletar este almacén. Por otra parte, estudios de segmentos corporales como los presentados en la sección respectiva, muestran que sujetos diabéticos en los cuales se dan todas las alteraciones en el metabolismo del glicógeno muscular, presentan en oposición a lo planteado por Flatt38, una menor tasa de oxidación de ácidos grasos comparado a sujetos en los cuales las reservas de glicógeno debieran ser mayores. De acuerdo a lo expuesto, es difícil realizar una explicación unitaria.

De todas formas, este aspecto nos reafirma la necesidad de controlar la ingesta de carbohidratos en los días previos al estudio así como evitar el ejercicio intenso, con el fin de evitar una depleción de glicógeno muscular que conlleve a interpretaciones erróneas.

Conclusión

De la presente revisión de literatura, se puede esbozar que los estudios a nivel celular o de segmentos corporales tienden a demostrar que existe una disminución en la capacidad oxidativa de ácidos grasos en obesos, la cual estaría mediada tanto por una menor entrada de ácidos grasos a la mitocondria como por una incapacidad en su posterior metabolización intramitocondrial. En cuanto a los estudios de cuerpo entero francamente la situación es mucho más confusa, siendo difícil obtener una conclusión general, en la cual hay algunos que ratifican lo anterior, mientras que otros son incapaces de distinguir diferencias o incluso se muestran en un sentido opuesto. Esto puede estar influido por los distintos diseños metodológicos empleados. Por ejemplo, en los estudios anteriormente citados la cantidad de grasa oxidada es expresada como cantidad absoluta o en otros ajustada por masa y composición corporal lo cual dificulta la comparación entre estudios. También la condición alimentaria fue variada, en algunos la oxidación de sustratos fue medida en ayuno o luego de algunas horas post ingesta. Tampoco es posible asegurar, el control de variables importantes como dieta y ejercicio intenso en los días previos, lo que puede modificar la concentración de glicógeno muscular. Finalmente, un hecho común a todos los estudios revisados es la insuficiente caracterización metabólica de los sujetos.

Basados en la evidencia anterior, en conjunto con la presentada en la sección VII (Trabajo Adelantado por los Autores del Proyecto) se plantea comparar la tasa de oxidación de lípidos en condiciones de reposo en 3 grupos de sujetos: 1)controles normopeso no resistentes a insulina, 2)obesos no resistentes a insulina y 3)obesos resistentes a insulina. La principal ventaja de esta primera parte del proyecto, es que nos permitirá distinguir en un período más largo de tiempo (18h) si, efectivamente existen bajo condiciones de reposo diferencias en el perfil oxidativo de grasas, las que pudieran depender del estado nutricional, la calificación de RI de los individuos y de una insuficiente representación del balance oxidativo en estudios de corta duración. La segunda parte, plantea evaluar en los mismos grupos en igual unidad de tiempo la tasa de oxidación de grasa, esta vez ante una condición de ejercicios físicos realizados durante la estadía en la cámara calorimétrica. De esta forma, podremos acercarnos a observar si una vez que el músculo esquelético se hace predominante en la economía sistémica, es posible evidenciar un comportamiento diferente entre grupos.

Cabe destacar que durante el desarrollo de este proyecto, se consideró realizar una biopsia muscular, no obstante, dado el mayor acúmulo de grasa en obesos, la muestra por punción pudiera no ser adecuada, siendo necesario ejecutar una incisión bajo condiciones quirúrgicas, lo que permite asegurarse se obtener una porción suficiente de músculo esquelético. Dado el riesgo de infección y posibles secuelas estéticas se optó por no incluirlo.

Repercusión de los resultados

Los resultados de este estudio permitirán aclarar la relación entre obesidad, RI y oxidación de grasas. Al momento, como se ha discutido previamente, ésta información es necesaria para la comprensión de la relación entre obesidad y RI, permitiendo establecer una hipotética secuencia desde que el sujeto comienza a ganar peso hasta que se hace resistente a la insulina.

Cualquiera sea la diferencia encontrada entre la oxidación de grasas de obesos (como grupo o diferenciados por RI) y controles normopeso, estimulará la investigación de las causas que condicionan una menor tasa de oxidación de lípidos.

El abordaje dietético de la obesidad requiere conocer los efectos que los alimentos producen en el metabolismo de los sustratos energéticos durante las distintas actividades diarias y en el reposo. Identificar las condiciones que mayormente promueven la movilización o el depósito de grasas requiere efectuar determinaciones que representen todo el efecto de una comida. Dado que este efecto llega a tardar >5 horas, el uso de calorimetría de larga duración constituye entonces una herramienta valiosa para determinar los efectos aislados de la dieta o combinados con ejercicio.

  Finalmente, la comparación del efecto de varias sesiones de ejercicio con la condición de reposo será interesante en la determinación del gasto de grasa. Esto permitirá establecer la intensidad y duración del ejercicio requeridas para producir una movilización de lípidos que sea significativa para el manejo de la obesidad.

  Para poder obtener una informacion autorizada y mas actualizada de este tema recomendamos:

RESPUESTAS AGUDAS CELULARES Y MOLECULARES AL EJERCICIO FISICO: SEÑALES

Y RESPUESTA DE INSULINA EN EL MUSCULO. J.Appl. Physiol. 93:369 –403, Julio 2002

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