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Actividad
física y gestación
Pecci
SaavedraG. M.D.
PRACTICA DE LA ACTIVIDAD FISICA DURANTE LA GESTACION
A principios de los años 60's el ejercicio era practicado más por hombres, en la actualidad es practicado por ambos sexos en forma indiferente.
La mujer deportista presenta varias particularidades, como es el caso de la menstruación, la actividad hormonal, el embarazo y la menopausia.
¿Cómo se comporta su organismo en cada una de esas circunstancias y con la práctica regular de la actividad física?
Durante el embarazo la mujer tiene que tener una visión completa sobre las posibilidades de realizar una práctica segura de deporte tanto para ella como para su bebé. Los beneficios de la actividad física en la mujer no embarazada son bien conocidos. Sin embargo, el ejercicio en mujeres embarazadas genera cierto grado de polémica en cuanto a los cambios producidos que presenta su cuerpo.
Para tal fin, el American College of Obstetricians and Gynecologists ha creado unas pautas para la mujer embarazada, que quiere continuar su práctica deportiva sin generar riesgos para ella o para el niño.
¿Qué cambios en el cuerpo son generados por el embarazo?
Los cambios generados por el embarazo son muchos y en diferentes sistemas, por tal razón, es importante evaluarlos cada uno en forma independiente.
Cambios en músculos, huesos y articulaciones
El incremento de peso durante el embarazo oscila de 8 a 10 kilos, generado por el aumento del tamaño de los senos, útero y el crecimiento del feto. Esa situación conlleva cambios en la postura, sobre todo de la denominada lordosis lumbar, es decir, el aumento de la curva de la porción más baja de la espalda, lo que produce traslado del centro de gravedad (zona donde confluyen todos los pesos del cuerpo para mantener el equilibrio y poder adoptar una posición de pie).
Dichas modificaciones causan problemas en el balance del cuerpo lo que asociado a ejercicios físicos que requieren de movimientos repentinos, pueden incrementar las posibilidades de lesión. Muchas veces se produce incomodidad a nivel del vientre y la región pélvica determinada no sólo por el peso del útero sino, además, por la tensión ejercida sobre los ligamentos que lo mantienen en su posición.
El embarazo aumenta la laxitud de las articulaciones
(mayor elasticidad de los ligamentos y articulaciones) permitiendo un movimiento más amplio por efecto de las hormonas liberadas durante la gestación, lo cual facilita las posibilidades de esguinces (torceduras) de tobillo, rodilla, hombros y dedos. Por tal razón, es recomendable practicar deportes que no requieran de saltos, estiramientos excesivos y utilizar calzado apropiado, también es útil realizar ejercicios de calentamiento de las articulaciones de hombros, tobillos y rodillas.
Temperatura materna y fetal
El metabolismo, es decir la energía consumida por diferentes funciones del cuerpo se incrementa, como consecuencia de la práctica de deporte como el mismo embarazo, resultando en una mayor producción de calor. Algunos estudios realizados en animales sugieren que el aumento de calor corporal genera alteraciones en el sistema nervioso del feto sobre todo, cuando la temperatura alcanza niveles de 39.2 grados centígrados. Esos cambios no han podido ser evaluados en el hombre, sin embargo, es importante evitar realizar ejercicios durante el primer trimestre en áreas con temperatura alta.
Circulación durante el embarazo
El ejercicio y el embarazo incrementan tanto la frecuencia cardíaca (número de contracciones del corazón por minuto), como el volumen sistólico (cantidad de sangre expulsada por el corazón en cada contracción). Cuando una persona realiza un ejercicio intenso parte de la sangre se desvía de las vísceras hacia los músculos para suplir sus necesidades, con disminución de hasta 50% en el aporte oxígeno que llega a los órganos. En teoría ello podría generar hipoxemia fetal (falta de oxígeno), sin embargo, los resultados de las investigaciones hasta el momento son contradictorios. A pesar de estos cambios que pueden ser desfavorables para el feto, el organismo materno compensa esos desequilibrios aumentando la eficiencia del corazón.
La posición acostada de la madre puede disminuir la cantidad de sangre que retorna al corazón en 9%, causada por la compresión que ejerce el útero agrandado sobre los vasos sanguíneos; adoptar posición acostada pero de lado optimiza el regreso de la sangre al corazón. La posición estática y de pie por largos períodos también disminuye el retorno de sangre en 18%. Es ideal que la mujer permanezca activa cuando adopta la posición de pie y que evite permanecer acostada por períodos prolongados.
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