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El
entrenamiento y las Fibras Musculares
Pecci
Saavedra, G., MD.
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En la nomenclatura actual existe una confusión importante
sobre la denominación del tipo de fibra muscular.
Así encontramos fibras:
• rápidas o lentas
• ST o FT
• rojas o blancas
• oxidativas o glucolíticas
y un sin fin de denominaciones que lo único que consiguen es llevarnos a confusión de manera irremediable.
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En el cuadro vemos las diferentes nomenclaturas utilizadas:
| Fibras lentas |
Fibras rápidas |
| Tipo I |
Tipo II |
| Rojas |
Blancas |
| Oxidativas |
Glucolíticas |
| ST (slow tire) |
FT (fast tire) |
La clasificación de la fibra se realiza dependiendo del tipo de miosina por el que está compuesta, encontrando diferentes isoformas de miosina. En parte el problema de nomenclatura viene dado porque en la década de los 90 se empezó a utilizar un nuevo método de diferenciación de las isoformas encontrando nuevos tipos de fibra.
En la actualidad hablamos de fibras de contracción lenta que son llamadas de tipo I y fibras de contracción rápida conocidas como tipo II, entre las que diferenciamos tres subtipos, II A; las más lentas dentro de las rápidas, II X; intermedias y II B; las más rápidas de todas. En el ser humano, las II B son prácticamente inexistentes por lo que nos quedamos con la clasificación que aparece a continuación:
• FIBRAS TIPO I
Se trata de las fibras de contracción mas lenta, presentan una gran resistencia a la fatiga, aunque los potenciales de acción de sus contracciones son pequeños.
Estructuralmente las distinguimos por el pequeño desarrollo de los sistemas de acoplamiento excitación-contracción, esto se debe a que los potenciales de acción de estas fibras son transmitidos con poca frecuencia y por tanto hay un tiempo relativamente largo entre contracción y contracción, por lo que estos sistemas no son tan importantes y de esta manera se consigue un ahorro energético.
Obtienen la mayor parte de la energía a través del metabolismo oxidativo por lo que encontramos en ellas mitocondrias de gran tamaño, así como importantes almacenes de triglicéridos intramusculares de donde consiguen la energía.
• FIBRAS TIPO II
Son las fibras que presentan una mayor velocidad de contracción, pudiendo diferenciar varios subtipos dependiendo del tipo de miosina que expresan.
• IIA: Son las fibras más lentas y de carácter mas oxidativo de todas las rápidas.
• IIB: Prácticamente inexistentes en el ser humano, son las fibras más rápidas que se conocen, utilizando casi exclusivamente la vía glucolítica.
• IIX: Son fibras de características intermedias a las anteriormente citadas.
Las fibras tipo II cuentan con un sistema de acoplamiento excitación-contracción mucho más desarrollado que las fibras tipo I. Esto se debe a que en este tipo de fibras los potenciales de acción son muy fuertes y su frecuencia es muy rápida, para ello, tienen la capacidad de poder almacenar más cantidad de calcio (Ca2+) y liberarlo al sarcoplasma mucho más rápido, permitiendo una contracción muy rápida de las fibras, además el Ca2+ liberado regresa al retículo sarcoplásmico en menos tiempo, permitiendo una relajación mucho más rápida también.
En cuanto al metabolismo energético, dentro de las fibras tipo II debemos diferenciar; por un lado las IIA obtienen la energía necesaria para la contracción, tanto a través de las vías oxidativas como de las glucolíticas, pudiendo tener mayor relevancia la primera. Por el contrario las IIB obtienen la energía principalmente a través de la vía glucolítica, teniendo así una baja densidad mitocondrial. Por último las IIX presentan características intermedias, pudiendo llegar a tener mayor protagonismo el matabolismo glucolítico.
• RECLUTAMIENTO DE FIBRAS
Las Fibras musculares son reclutadas en orden inverso a su velocidad de contracción, es decir, las que primero son reclutadas son las de tipo I, a continuación las IIA y por último las IIX. Las fibras tipo II se reclutan principalmente durante ejercicios de muy alta intensidad y de corta duración, ya que son fácilmente fatigables, mientas que las de tipo I son las que actúan durante ejercicios de intensidad baja y larga duración, ya que su resistencia a la fatiga es muy alta.
• FIBRAS HÍBRIDAS
Existen fibras musculares que contienen más de una isoforma de miosina, por lo que se consideran fibras híbridas o intermedias, su número no suele ser representativo, aunque en ocasiones pueden jugar un papel importante en la contracción muscular. Así encontramos fibras IIXA, IIAX, IIXB, IIBX, etc según posean más o menos cantidad de una u otra isoforma de miosina.
El hecho de que un sujeto tenga más cantidad de fibras de un tipo u otro, depende fundamentalmente de factores genéticos, auque bien es cierto que existen otros factores que pueden tener influencia, así por ejemplo:
• Sexo: En sujetos sedentarios de mediana edad encontramos entre un 45-55% de tipo I, siendo mayor el porcentaje en el sexo femenino.
• Edad: A mayor edad, menor velocidad de contracción, por atrofia de las fibras, especialmente las tipo II.
• Entrenamiento: Adaptación de las fibras al tipo de ejercicio, pudiendo presentar mayor nivel oxidativo o glucolítico dentro de un mismo tipo de fibra dependiendo del entrenamiento realizado.
• Electroestimulación: Se han encontrado adaptaciones importantes (similares a las obtenidas con el entrenamiento convencional) de la fibra muscular tras programas de electroestimulación.
• ADAPTACIÓN AL ENTRENAMIENTO
Las adaptaciones que puedan surgir con el entrenamiento, sólo se darán en los grupos musculares trabajados, no generalizándose al resto de músculos. Existe una gran controversia con respecto a la posibilidad de transformación de una fibra de un tipo a otro. Los estudios existentes hasta la fecha, parecen decantarse por la siguiente teoría:
• Fibras tipo I: No parece que el porcentaje de fibras tipo I se altere de manera significativa con el entrenamiento.
• Fibras tipo II: Se han encontrado transiciones fibrilares importantes entre los distintos subtipos de fibra II, disminuyendo la cantidad de IIX para pasar a IIA, además se han encontrado aumentos en cuanto a las fibras híbridas a las que anteriormente hacíamos referencia.
En conclusión podemos decir que el entrenamiento puede jugar un papel importante en cuanto a la distribución de los diferentes tipos de fibra.
El entrenamiento de resistencia además va unido a un aumento de la capilarización del músculo y una mayor presencia de mioglobina en el mismo así como un aumento en el número y tamaño de las mitocondrias, en definitiva, con este tipo de entrenamiento se potencian sus capacidades oxidativas.
Por otro lado, el entrenamiento de la fuerza conlleva una hipertrofia de las fibras, especialmente de las de tipo II y una mejora de las capacidades glucolíticas del músculo.
Pero... no todo es entrenamiento tradicional, también contamos con las nuevas tecnologías como la electroestimulación, que según los último estudios realizados parece producir adaptaciones muy importantes comparables a las del entrenamiento convencional.
Pecci
Saavedra, G., MD.
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