Enfermos diabéticos y ejercicio físico

Por : Pecci Saavedra, G.


  

El control de la diabetes tipo I y tipo II incluye el tratamiento farmacológico, la dieta y el ejercicio regular. Los médicos deben educar a estos pacientes sobre las formas de monitorizar y regular la glucemia antes, durante y después del ejercicio y también deben explicar los signos de alarma que produce la hipoglicemia, la hiperglucemia, la cetoacidosis y la deshidratación, así como los métodos para prevenir su aparición. Además los pacientes con diabetes tipo I, deben conocer los efectos del ejercicio sobre las necesidades de insulina.

 

Los beneficios del ejercicio en estos pacientes son evidentes, si bien se encuentran en desventaja en ciertos aspectos. Ellos tienen los almacenes de glucógeno disminuidos, tienen una menor glicolisis y una producción de lactatos disminuida. También el músculo diabético no capta grandes cantidades de glucosa, pero sí la liberan en gran proporción (Glucógenolisis aumentada).

 

En los pacientes con diabetes tipo II el ejercicio es un factor primordial. En efecto, el ejercicio regular, la pérdida de peso y la dieta hipocalórica pueden ser suficientes para controlar este tipo de diabetes no insulino dependiente. Además el ejercicio puede ayudar a estabilizar a los pacientes mal controlados, reducir el peso, mejorar los niveles de lípidos séricos y reducir la frecuencia de enfermedades cardiocirculatorias, disminuyendo las complicaciones tales como la neuropatía y la retinopatía.

En los pacientes de tipo I, las necesidades de insulina pueden reducirse por el efecto del ejercicio. Pero el ejercicio puede conducir a ciertas complicaciones por lo que es aconsejable controlar la ingesta de carbohidratos, los niveles de glucosa y la dosis de insulina antes del ejercicio.

 

La planificación del ejercicio ideal para pacientes con diabetes tipo I y II, incluiría la práctica de ejercicio físico preferentemente aeróbico (Caminar, bicicleta, natación, esquí de fondo, de tres a cinco veces por semana, durante al menos 30 minutos por día, con una intensidad suficiente como para mantener la frecuencia cardíaca entre el 50 y el 70 por ciento de la frecuencia cardíaca máxima. (Frecuencias entre 160 de máxima y 100 ó 120 latidos por minuto de mínima suelen ser adecuadas).

Las condiciones que contraindican la práctica de ejercicio físico deben ser tenidas en cuenta a la hora de controlar a este tipo de pacientes

 

Muchas personas con diabetes presentan un cuadro de neuropatía periférica con clara pérdida de sensibilidad y signos de enfermedad vascular periférica. Ellos necesitan un control exhaustivo de sus pies y de su calzado, incluyendo consulta al podiatra para garantizar el cuidado de las úlceras y ampollas recurrentes. De esta forma, pueden mantener la actividad física sin riesgo de complicaciones. Los pacientes con retinopatía que experimentan una elevación de la tensión intraocular durante el ejercicio con riesgo de hemorragia del vítreo, tienen un riesgo mucho mayor durante las prácticas de levantamiento de peso, sprints cortos y otros ejercicios intensos. Por ello, el ejercicio aeróbico moderado es muy seguro después de haber realizado la reparación retiniana con la terapia de láser.

Existen unas contraindicaciones temporales como son el aumento de la glucemia basal por encima de 290 mg/dL, la cetonuria superior a 36 mg/dL o el nivel del ácido beta hidroxibutírico mayor de 9 mg/dL, la hipoglucemia antes del ejercicio y la deshidratación.

Todas estas contraindicaciones deben mantenerse hasta que se corrija la condición requerida.