Vitaminas antioxidantes

Por : Pecci Saavedra, G.


 

Vitaminas Antioxidantes. ¿Mito o Realidad?


Primera Parte  
    INTRODUCCION  
    LA HIPÓTESIS ANTIOXIDANTE  
    CÓMO FUNCIONAN LOS PROCESOS OXIDATIVOS EN EL ORGANISMO  
    VITAMINAS ANTIOXIDANTES  

 

 

INTRODUCCION                                       principio

Los Antioxidantes y los radicales libres han sido temas ampliamente discutidos, no  solo el la literatura Médica, sino también en la lectura para el público en general.

La publicidad intima a  “declarar   guerra a los radicales libres" y afirma que "los antioxidantes previenen el envejecimiento y las enfermedades degenerativas". 1

                Ante su aparente inocuidad, numerosos profesionales de la salud prescriben su uso o lo alientan en sus pacientes.  Mucha gente, al ser fármacos de venta libre, lo utiliza indiscriminadamente.  Se estima que en Estados Unidos, el 40% de la población está recibiendo algún tipo de suplementacíon vitamínica. 2

                Pero, son realmente inocuos?  Producen efectivamente algún beneficio para la salud

 

I . - LA HIPÓTESIS ANTIOXIDANTE                                   principio

 

 

                El interés por los antioxidantes surge a partir del conocimiento de que gran cantidad de radicales libres son generados en los procesos de metabolización del oxígeno y que la aparición de determinadas patologías asociadas a esto se deberían, según los casos, a un exceso en su producción,  a un inadecuado sistema de defensa antioxidante.

                Existen además fuentes externas capaces de producir radicales libres (radiaciones ionizantes, tabaco, polución).

                Los RADICALES LIBRES son especies químicas que contienen uno o más electrones no apareados. 

Son ejemplo in vivo:

·          peróxido de hidrógeno

·          oxígeno molecular ( O )

·          ácido hipoclorhídico

·          radical superóxido

·          oxhidrilos

·          óxido nítrico

 

Si no son capturados por un antioxidante, estas moléculas reaccionarán con grasas, proteínas, carbohidratos, ADN, ARN más cercano, alterando su estructura y función.  Dichas interacciones pueden a su vez generar nuevos radicales libres, especialmente en ácidos grasos poliinsaturados.

                El núcleo de ADN de una célula recibe diariamente 10.000 agresiones oxidativas, lo cual nos indica que las células están siendo bombardeadas por estos radicales libres en forma constante.

                Existen, por lo tanto, sistemas de defensa antioxidante que incluyen

 

                                         superóxido dismutasa

·          Enzimas                     catalasa

                                        glutation peroxidasa

 

                                                                                  albúmina  

·          Proteínas extracelulares ligadoras                  transferrina

                                   de hierro y cobre                  lactoferrina

                                                                                   haptoglobina

                                                                                   ceruloplasmina

 

                                                vitamina C

                                                vitamina E

·          Antioxidantes                  quinonas

                                                glutation

                                                ácido úrico

                                                bilirrubina

                                                carotenoides

 

 

·          Componentes polifenólicos          flavonoides        contenidos en frutas, vegetales

         endógenos y exógenos                          lignitos                 y legumbres

 

 

·          Enzimas nucleares específicas de reparación

 

 

·          Proteasas

 

 

Stress Oxidativo.  Es el término utilizado para describir la condición de daño oxidativo que resulta cuando el balance entre la generación de radicales libres y las defensas antioxidantes es desfavorable.

                Existen situaciones de stress oxidativo a corto plazo que se producen en tejidos injuriados por trauma, infección, calor, radiación, hiperoxia, toxinas y ejercicio excesivo.  Éstos tejidos injuriados generan un aumento en la producción de enzimas generadoras de radicales libres ( xantinooxidasa - lipoxigenasa - ciclooxigenasa ), actuación de fagocitos, liberación de iones de hierro y cobre y una disrupción de la cadena de fosforilación oxidativa, produciendo un exceso de especies oxígeno reactivas.

                De acuerdo con esta hipótesis, el resultado es el daño tisular como sucede en la artritis reumatoidea, el síndrome de distress respiratorio del adulto, enfermedades hepáticas, injurias por isquemia o reperfusión, etc.

                El stress oxidativo a largo plazo ha sido relacionado con enfermedades cardiovasculares porque las lipoproteínas de baja densidad oxidativa serían el requisito para generar células espumosas y aterogénesis.  La iniciación , promoción y progresión del cáncer, así como los efectos colaterales de la radiación y quimioterapia, han sido relacionados con el balance entre radicales libres y sistemas de defensa antioxidante.  Los radicales libres han sido relacionados también en la inducción y complicaciones de la diabetes mellitus, enfermedades oculares relacionadas con la edad y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. 3

 

                A raiz de los datos anteriores, se realizaron numerosos estudios intentando demostrar que el disbalance existente en el stress oxidativo podría ser revertido mediante la suplementación con vitaminas antioxidantes ( vitamina C  -  vitamina E  -  carotenos ).

 

II . - CÓMO FUNCIONAN LOS PROCESOS OXIDATIVOS EN EL ORGANISMO                                   principio

 

 

                Para poder evaluar la efectividad de los antioxidantes y su posible suplementación es de gran utilidad conocer qué son los radicales libres, su origen y los mecanismos de defensa antioxidantes que existen en el organismo.

                Los radicales libres son generados continuamente por las células expuestas a un medio aeróbico.  Los mecanismos de defensa antioxidantes han evolucionado junto al metabolismo aeróbico a fin de contrarrestar el daño oxidativo producido por los radicales libres.

                A pesar de estas defensas antioxidantes, el daño que estos radicales libres produce en proteínas y ADN se acumula a lo largo de la vida, y se ha postulado que conduce hacia algunas enfermedades dependientes de la edad, como ateroesclerosis, artritis, enfermedades  neurodegenertivas y cáncer.  Gran parte de los factores de riesgo endógenos y exógenos del cáncer generan radicales libres.

                Es por ello que existe la esperanza de revertir el aumento de estas enfermedades en la población añosa, disminuyendo las fuentes de radicales libres o aumentando los mecanismos de defensa.

 

 

ETIOLOGÍA DE LOS RADICALES LIBRES

 

                Los radicales libres son moléculas con uno o más electrones no apareados.  Aquellos radicales responsables del daño tisular , son generalmente especies de corta vida producidos in situ y son generados tanto por el metabolismo celular normal como por el patológico.

                Una característica de los radicales libres en su reacción con no radicales, es que producen nuevos radicales que conducen a reacciones en cadena.  Los aceptores de electrones como el oxígeno molecular, reaccionan fácilmente con los radicales libres y se convierten en radicales ellos mismos.  Esto explica porqué en la vida aeróbica, donde el oxígeno es pieza fundamental, éste se convierte en el principal mediador de estas reacciones.

                La primer reducción del oxígeno molecular lo convierte en el Radical Superóxido ( O2- ).  En el metabolismo aeróbico, el 1 a 2 % del consumo total tiene como resultado la producción de este radical.  In vivo el O2-   puede actuar como agente reductor, como sucede junto con Fe+3, o como oxidante ( oxidación de grupos tiol ).  De todos modos el O-2  tiene una baja reactividad y toxicidad, pero puede funcionar como un importante segundo mensajero a nivel celular.  Sin embargo una parte de los efectos tóxicos del O-2  son el resultado de sus productos secundarios.

                La dismutación del O-2  origina peróxido de hidrógeno ( H2O2 ).  Esta reacción puede ocurrir espontáneamente o ser catalizada por superóxido dismutasas.  La elevada reactividad del H2O2 in vivo es explicada por la reacción de Fenton, donde el H2O2 reacciona  con iones metálicos parcialmente reducidos como Fe+2 o Cu+ para formar radicales hidroxilos (OH).  Dicha reacción puede continuarse in vitro con la presencia de agentes reductores débiles como el O-2  ó el ácido ascórbico que reciclan los iones metálicos oxidados.  Los OH pueden producir daño directo sobre el DNA.  Son considerados los radicales más importantes en el daño celular debido a radicales libres.                  Además de los metabolitos del oxígeno molecular, muchas otras moléculas pueden actuar como mediadores en los procesos oxidativos in vivo.  La reacción de radicales libres provenientes del oxígeno con otras biomoléculas, produce radicales orgánicos que pueden propagar el daño oxidativo.  Así la peroxidación de los lípidos de membrana en radicales peroxilo orgánicos, inician una reacción en cadena que explica muchos efectos de los radicales libres provenientes del oxígeno.

                El rol del óxido nítrico ( NO ) en las reacciones redox celulares es ampliamente reconocido.  El NO puede reaccionar con el O-2  formando el anión peroxinitrilo                 ( ONOO- y OH ).

                En contraste se ha demostrado que, también el NO puede actuar como antioxidante contra la peroxidación lipídica.

 

III . - VITAMINAS ANTIOXIDANTES                                   principio

 

 

                Debido a sus características químicas, tanto la vitamina C como la vitamina E, funcionan como antioxidantes en variadas reacciones bioquímicas.  Los CAROTENOIDES han sido reconocidos históricamente como los precursores de la vitamina A, pero en los años ´70 a través de resultados obtenidos de diferentes estudios epidemiológicos, comenzó a sugerirse que los mismos -más allá de su condición de provitaminas- podrían protegernos de determinados tipos de cáncer.  Actualmente se han demostrado otras numerosas funciones de los carotenoides, como su capacidad para capturar radicales libres y su habilidad para funcionar como antioxidantes de las grasas solubles, con presiones bajas de oxígeno como sucede en la mayoría de los procesos biológicos. 

Tanto en modelos experimentales como en estudios in vitro, se ha observado que las concentraciones de dichos micronutrientes están inversamente relacionadas con los indicadores bioquímicos de stress oxidativo.

                El conocimiento de las características de estos micronutrientes nos proveerá la base para evaluar su aplicación nutricional.1

 

 

Vitamina C:

               

Es el nombre genérico utilizado para todas aquellas sustancias que exhiban cualitativamente la actividad biológica del ácido ASCÓRBICO ( tanto al ácido ascórbico como a su forma oxidada el ácido dehidroascórbico ).

                El ácido ISOASCÓRBICO, utilizado como conservante, posee propiedades antioxidantes pero carece de actividad antiescorbútica.

                Más del 80% de la vitamina C en las dietas occidentales proviene de alimentos de origen vegetal:  frutas cítricas, vegetales verdes, tomates, frutillas y papas.1  En menor proporción proviene de alimentos enriquecidos o fortificados, carnes rojas, pescados, huevos y lácteos, y prácticamente nada se obtiene de los cereales.12

                El contenido de vitamina C varía en las diferentes frutas y vegetales frescos, aún dentro del mismo tipo de fruta o vegetal y sus cantidades disminuyen notablemente por la cocción y por pérdida en agua de cocción.

                Su absorción, en el intestino humano, se lleva a cabo a través de un transporte activo dependiente de energía, que es saturable y dosis dependiente.  En bajas dosis      (  30 mgdía ) se absorbe casi completamente y un 70 a 90% de la dosis ingerida con la dieta diaria es absorbida ( 30-180 mgd ).

La absorción disminuye al 50% con una dosis de 1,5 gr. y cae al 16% con una dosis de 12 gr.  Grandes cantidades de vitamina C no absorbida en la luz intestinal producen diarrea osmótica y disconfort intestinales.

La máxima absorción se obtiene con la ingestión de muchas dosis, espaciadas, cada una de ellas menor a 1 gr. y a lo largo del día y no con una sola megadosis.

La EAR (dosis de requerimiento ) ha sido estimada en 100mg/día, y la RDA (dosis recomendada) en 120 mg/día.  78-92

                Si bien aún no existen resultados contundentes, se cree que la biodisponibilidad  del ácido ascórbico tanto natural como sintético es similar.

                El pool de vitamina C alcanza como máximo a los 20mg/kg ( alrededor de los 1500 mg )  en un adulto promedio.  Este valor se obtiene con la ingesta diaria de 100 mg de vitamina C que producen una concentración plasmática de 57 Mol/L.  Cuando esta concentración excede los 68 Mol/L el exceso se elimina por vía renal, produciendo concentraciones plasmáticas similares en individuos que ingieren dosis de 0,5 gr - 1g ó 2 g/día durante 1 semana.

                La vitamina C participa en numerosos procesos  biológicos como hidroxilación hepática del colesterol a nivel microsomal, y además por sus propiedades reductoras mejoran la estabilidad y utilización del ácido fólico y la vitamina E.

                Muchos moduladores del sistema inmunológico se ven afectados por los niveles de vitamina C.

                Es popular la utilización de megadosis de vitamina C en la prevención y tratamiento del resfrío común.  De todos modos no se han comprobado beneficios consistentes.  Los resultados son muy variables con los diferentes estudios realizados. 

En un estudio doble ciego realizado con 24 mujeres sanas recibiendo dosis entre 1 y 4 gr/d de vitamina C, se observó un aumento en los niveles séricos, comparándose con las que recibían el placebo, pero no mayores concentraciones leucocitarias de vitamina C ni mayor actividad leucocitaria.  Se ha demostrado que la vitamina C capta radicales superóxido y oxhidrilo y que actúa como oxidante interrumpiendo la cadena de la peroxidación lipídica.  Actúa también, indirectamente, protegiendo las membranas lipídicas, a través dela regeneración de la forma activa de vitamina E que se une a las membranas ( no completamente demostrado ).

                La vitamina C parecería ser importante en la protección antioxidante del plasma, así como en otros fluidos extracelulares, en membranas e intracelularmente.

                Los altos niveles de vitamina C en neutrófilos se cree que proveen protección celular ya nivel ocular proveería protección antioxidante a córnea, humor vítreo y retina.

                En cuanto al cáncer, la asociación con vitamina C proviene de estudios epidemiológicos que demostraron menor incidencia en poblaciones con ingesta elevada de vitamina C a través de los alimentos y podría pensarse en que ésta se debería a su actividad antioxidante y su relación con el sistema inmunológico.

                La probada efectividad de la vitamina C en prevenir la formación de NITROSAMINAS en alimentos y en el tracto gastrointestinal se ha intentado relacionar con la prevención de cánceres gástricos.  Existen evidencias epidemiológicas y experimentales que sugieren además posibles roles  de la vitamina C en la producción y prevención de enfermedades coronarias a través de la relación de la vitamina C con el metabolismo lipídico, integridad del tejido vascular, y episodios trombóticos pero aún no se ha demostrado.1

                De todos modos, la suplementación con altas dosis de vitamina C puede producir efectos adversos.  A modo de ejemplo podemos citar la aparición de cálculos renales.5 

 

 

 

 

 

                Diarrea, y distensión abdominal pueden producirse por la ingesta de varios gramos en una misma dosis (78).

 La vitamina C es especialmente peligrosa en aquellos individuos con elevados depósitos corporales de hierro ( lo cual se halla genéticamente determinado ) que transforma a la vitamina C en violentamente prooxidante.6-7-8

                Se ha observado además que aumenta las concentraciones de LDL colesterol.9

                No se deberían recibir altas dosis de vitamina C en forma indiscriminada sin por lo menos tener un dosaje de ferritina sérica y ferremia.7

                En la sobrecarga de hierro debido a terapia transfusional, en pacientes con talasemia o drepanocitosis, la vitamina C puede movilizar, de los depósitos corporales, suficiente cantidad de hierro como para sobrepasar la capacidad de las proteínas ligadoras de hierro y producir la muerte entre minutos y hora por una falla cardíaca inducida por hierro.10

                Otro dato a tener en cuenta al recomendar el uso de vitamina C en fumadores debido al déficit que estos individuos presentan de la misma, es que ésta podría aumentar el riesgo de cáncer de pulmón y mortalidad, ya que la vitamina C aumenta la excreción urinaria de nicotina, haciendo que fume mayor cantidad de cigarrillos para mantener los niveles plasmáticos de nicotina.11

 

 

Vitamina E:

 

                Es el nombre genérico utilizado para describir a un grupo de al menos 8 componentes que exhiben la actividad biológica del   tocoferol ( , , ,  tocoferol y , , ,  tocotrienol ).

                El  tocoferol es la forma más activa  de la vitamina E, siendo superior al resto también en su actividad antioxidante.

                Las fuentes principales de vitamina E son los aceites vegetales.  Los aceites de maiz y soja contienen proporcionalmente mayores cantidades de  tocoferol.  El alfa tocoferol predomina en los acites de oliva, canola y girasol.  Frutas y vegetales proveen aproximadamente el 20% de la vitamina E en las dietas occidentales, siendo fuentes adicionales los cereales, huevos, nueces y maníes.1  Otras fuentes son el germen de trigo y las margarinas.12

                Aunque se considera que una ingesta diaria de 10 mg de  tocoferol ( 15 UI/d ) es adecuada1 y que la ingesta diaria de tocoferoles totales es aún del doble o triple13, los estudios clínicos tipicamente utilizan la adminsitración de 134 mg/d ( 200 UI/d ) o aín dosis mayores como suplementos.1

                La absorción de la vitamina E es bastante insuficiente.  Una dosis fisiológica sólo 20 al 40% es absorbido y el porcentaje de absorción decrece al aumentar la dosis ingerida.  La absorción es facilitada con la ingesta y digestión conjunta de grasas ya que tanto sales biliares como secreción  pancreática se sugieren para la absorción de la vitamina E.  Es captada por el enterocito y secretada en los quilomicrones, luego captada por el hígado y enviado nuevamente a la circulación junto a las VLDL.  El ser humano parecería ser capaz  de absorber sólo  y  tocoferol.  El aumento en la ingesta de  tocoferol se acompaña de una disminución en las concentraciones tisulares de  tocoferol.

                La vía fecal parece ser la principal forma de excreción de vitamina E.

                En el plasma de vitamina E circula en asociación con las lipoproteínas, fundamentalmente unido a las LDL, por lo tanto las concentraciones lipídicas en sangre son el principal determinante de la concentración de vitamina E circulante.  El  tocoferol es el principal antioxidante en relación con las LDL.  En personas bien nutridas, la relación molar es de 6:1 (  tocoferol/LDL ).  En las mujeres se encuentra mayor cantidad de  tocoferol en relación a ls HDL.

                La captación tisular del tocoferol se realiza a través de los receptores LDL y también a través de vías carentes de receptor.

                El tejido adiposo es el principal depósito conteniendo el 80 a 90 del  tocoferol.

                Los niveles tisulares pueden incrementarse con la ingesta de altas dosis de vitamina E ( 800 mg/d ) aunque el aumento con estas dosis es sólo del 10 a 20% luego de 1 año.  La remoción tisular ocurre lentamente en relación a cambios en la dieta o en la suplementación.

                En cuanto a sus funciones y actividad biológica, la vitamina E es un antioxidante biológico y ésta parecería ser su función como micronutriente esencial.  Los síntomas clínicos por déficit, se exacerban con el déficit de Selenio.

                 A nivel celular, la mayor parte de la vitamina E se sitúa adyacente a los ácidos grasos insaturados que son vulnerables al ataque de los radicales libres.

                La vitamina E capta radicales del oxígeno y corta la cadena de reacciones de los radicales libres.  Luego de su interacción con el radical  libre, el radical tocoferoxi puede ser regenerado por el ubiquinal, glutation reducido y probablemente la vitamina C.

                El déficit de vitamina E produce en humanos, anemia hemolítica y neumopatía.

                Mucho se ha investigado sobre el rol de la vitamina E en el envejecimiento, curación de heridas y función inmunitaria, pero su significaión clínica aún no ha sido establecida.1

                Se ha observado además, en cuanto a la utilización de megadosis, que por ejemplo, las dosis farmacológicas utilizadas para prevenir ataques cardíacos, tienen a su vez una acción prohemorrágica, la cual podría predecir sangrados excesivos.5-14.  Dosis elevadas de vitamina E aumentan la actividad inmunitaria y por lo tanto prodrían promover la progresión de enfermedades inmunitarias y autoinmunitarias, tales como asma, alergias alimentarias, diabetes, artritis reumatoidea, esclerosis múltiple y lupus.15

                Durante 1998 se realizó otro estudio que contradice todo lo anterior suplementando durante 4 meses a 88 adultos sanos de más de 65 años, con dosis entre 60 y 800 UI/d.  No se observó efecto alguno en el peso corporal.

 

proteínas plasmáticas, albúminas, glucosa, lípidos plasmáticos, bilirrubina total , fosfatasa alcalina, TGO, TGP, lactato, deshidrogenasa, nitrógeno ureico, hematocrito, recuento de glóbulos blancos, tiempo de sangría, hemoglobina, hormonas tiroideas, concentraciones plasmáticas y urinarias de creatinina.  No se modificaron tampoco las concentraciones plasmáticas de otras vitaminas antioxidantes, minerales, glutation peroxidasa, superóxido dismutasa y homocisteína.  No se halló variación significativa en las concentraciones plasmáticas de inmunoglobulinas no específicas o anticuerpos antiADN o antitiroglobulina.68

 

 

CAROTENOIDES

 

                Son pigmentos que se encuentran en plantas y microorganismos, pero no son sintetizados por animales.  Aproximadamente 600 han sido identificados pero menos del 10% pueden ser metabilizados a retinol y funcionar, como precursores de vitamina A en mamíferos.

El plasma humano contiene sólo una fracción del total de carotenoides que han sido aislados de los alimentos.

Los principales carotenoides hallados en el plasma humano son: luteína,                   criptoxantina,  caroteno, y  caroteno.

                Existen diferentes isómeros ( cis y trans ) que pueden interconvertirse por acción de la luz, energía térmica o reacciones químicas.  Al cocinar los vegetales, se estimula la transformación de los isómeros trans a cis.

                Se han demostrado funciones específicas para los retinoides y que podrían existir también para los carotenoides.  Los  carotenos sintéticos son casi por completo TRANS.

                Los diferentes tipos de carotenoides poseen diferente capacidad de generar vitamina A, función antioxidante, farmacocinética y distribución en alimentos y tejidos.  Lo mismo sucede entre la vitamina A y los carotenoides, que si bien coinciden en determinadas funciones y actividades, muestran marcadas diferencias en la absorción y depósito tisular.

                Las mayores fuentes de carotenoides de la dieta occidental son las frutas y vegetales ingiriéndose en promedio unos 6 mg/d de los principales carotenoides.

                Se absorben en cantidades apreciables a través de la mucosa intestinal y son incorporados y secretados sin modificación, con los quilomicrones.

                La eficiencia de la absorción es bastante baja ( 10 a 30 % ) y disminuye marcadamente al aumentar la ingesta.  Las grasas de la dieta son el factor más importante que influye en la absorción, ya que los carotenoides sólo se absorben en presencia de sales biliares y en una suspensión micelar apropiada.  Se realizó un estudio donde se demostró que la adición de 20 ml de aciete de oliva a la ración diaria de zanahorias, aumentó la captación en 5 veces.  Lo mismo pudo observarse al dosar niveles de  carotenos en plasma de individuos suplementados que consumían dietas con alta cantidad de grasas ( 60 gr ) con otras que ingerían pequeñas cantidades          ( 6 gr ).  Incluso se demostró que altas dosis orales ( 51 gr ) no modificaron la concentración sérica de  carotenos cuando fueron adminstrados sin grasas.

                Las fibras de la dieta ( especialmente las pectinas ) tienen un efecto inhibitorio en la absorción de los  carotenos.

                También interactúan entre sí los diferentes tipos de carotenoides, la suplementación crónica con  carotenos disminuye los niveles séricos de luteínas.

                A menos que los carotenoides sean convertidos en vitamina A en el enterocito, son incorporados al quilomicrón y captados por el hígado.  La mayoría son encontrados luego en la circulación asociados a las lipoproteínas.  Existe una variación inter individual en la respuesta plasmática a los suplementos o a los carotenoides contenidos en la  dieta, bastante apreciable.  Existen sujetos caracterizados por tener siempre baja respuesta y otros alta respuesta a las dosis orales.  Esto sugeriría tanto una absorción como un metabolismo polimórfico en humanos.

                La vía principal por la cual el  caroteno y otros carotenoides son metabolizados a retinal y luego convertidos en retinol, sería  un clivaje central realizado por la  caroteno 15-15 dioxigenasa.  Un clivaje exéntrico es otro mecanismo alternativo que se ha demostrado en tejido intestinal.  Se ha demostrado también el metabolismo de  carotenos en tejidos periféricos como el tejido adiposo humano, pulmón y riñón en primates y cuerpo lúteo bovino.

                Poco es conocido acerca del metabolismo de otros carotenoides en humanos.  La evidencia sugiere que los carotenoides podrían ser metabolizados a compuestos diferentes de la vitamina A y estos metabolitos símil retinol podrían actuar  sobre la regulación del crecimiento y otras actividades celulares.  No se han identificado metabolitos de excreción de los carotenoides. 

Como resultado de una absorción ineficiente, la mayor parte de los carotenoides ingeridos son excretados con las heces.

                En cuanto a su distribución y transporte, podemos decir que los carotenoides son transportados en asociación con las lipoproteínas y se distribuyen entre ellas de una manera similar a la distribución del colesterol.  Los lípidos plasmáticos son determinantes de importancia de las concentraciones plasmáticas de los carotenoides.  A diferencia de la vitamina E, la depleción dietaria se asocia con rápida disminución en la concentración plasmática.  La masa corporal, el hábito de fumar y el alcohol, se ha observado que son inversamente proporcionales a las concentraciones plasmáticas de carotenoides.

                Tanto en primates como en humanos, el tejido adiposo es el principal depósito de almacenamiento de carotenoides aunque dichos compuestos han sido identificados también en hígado, pulmón y otros tejidos.  Altas concentraciones de carotenoides se han hallado en el cuerpo lúteo y en tejido adrenal, posiblemente relacionadas a los recptores LDL.  La mácula óptica es rica en luteína y zeaxantina pero no en otros carotenoides, lo cual podría tener relevancia clínica.  También se ha observado la diferente distribución que tienen los isómeros cis y trans de los  carotenos.  Los trans son hallados predominantemente en circulación, mientras que los cis en tejido periféricos.

                En cuanto a la función biológica como micronutriente, ésta reside en que son precursores de la vitamina A ya que son la fuente principal de ésta en la dieta.

                Los carotenoides son eficientes cazadores de O- y pueden capturar directamente radicales libres.  La vitamina A, en comparación, es un pobre oxidante.  También existe diferencia en la capacidad antioxidante de los diferentes carotenoides.  Por ejemplo, las licopinas exhiben una mayor capacidad antioxidante comparadas con los  carotenos y la luteína.  Comparada con el  tocoferol, la cantidad de  carotenos asociada a las LDL es mucho más limitada con una relación de sólo 0,33 (  carotenos/LDL ).

                No existen evidencias clínicas que apoyen la relación entre carotenoides y enfermedad cardiovascular.  De los diferentes estudios realizados, se han obtenido resultados tanto positivos como negativos.

                Como resultado de numerosos estudios tanto de laboratorio como epidemiológicos, los carotenoides sí podrían ser importantes en la prevención de diferentes tipos de cáncer y el consumo de dietas ricas en ellos luego del diagnóstico, ha sido asociado con un pronóstico favorable.  Aunque los carotenoides han sido popularizados como antioxidantes, no se conoce en realidad si esta actividad está relacionada con sus efectos antineoplásicos.

                Entre las actividades biológicas de estos compuestos se incluyen efectos en la inmunomodulación, actividad sobre el citocromo P-4SO, regulación de proteínas que establecen comunicación intercelular todas actividades no relacionadas con su efecto antioxidante.

                Estudios in vitro demostraron que los carotenoides podrían afectar la capacidad proliferativa celular y su diferenciación, actuando por sí mismos o a través de sus metabolitos con efectos quimioprotectores celulares similares a los de los retinoides.1

 

 

Fuentes dietarias de carotenoides

 

 carotenos             zanahorias, brócoli, espinaca, melón

 

 carotenos             zanahorias

 

licopina                 tomates

 

 criptoxantinas     naranjas, mandarinas, duraznos

 

luteína                    espinaca, brócoli, maiz, arvejas, chauchas 1

 

                En cuanto a los posibles efectos adversos de la administración de vitamina A a altas dosis, se calcula que el tiempo necesario es de 71/2 meses de dosis de 500.000 UI/d y de 31/2 meses recibiendo 500.000 UI/d en un hombre de 70 Kg.2

                A continuación se describirán signos, síntomas y dosis necesarias para producir una intoxicación aguda y una crónica de vitamina A.

 

 

·          Intoxicación Aguda:  dosis entre 500.000 UI a 3 millones UI han producido en un lapso de horas a 2 días intoxicaciones agudas.  Los síntomas son:

·          Aumento de la presión intracraneal

·          Papiledema

·          Anorexia

·          Somnolencia

·          Irritabilidad