La obesidad y su tratamiento farmacológico

Por : Pecci Saavedra, G.


 

La obesidad responde a un exceso calórico mantenido, cuando el organismo recibe en forma de alimentos cantidades de energía mayores que las que gasta entonces se produce el aumento de peso, en consecuencia el aporte de energía es mayor que el gasto.

Cuando el paciente acude al médico a causa de su obesidad, los hábitos personales y ambientales en materia de alimentación y de ejercicio físico suelen estar ya firmemente establecidos. Reducir en estos casos la ingestión de alimentos supone un durísimo esfuerzo para el paciente, que se ve privado de uno de sus más gratificantes placeres, como es el comer determinados ingredientes: salsas, pan, dulces... para conseguir en ocasiones resultados cuantitativamente escasos, por ello una ayuda farmacológica es necesaria en muchos casos.

 

Riesgo para la salud
La obesidad es un elemento negativo para la salud, puede ayudar al desarrollo de enfermedades como:

·         Cardiopatía isquémica

·         Hipertensión arterial

·         Accidentes cerebro-vasculares

·         Diabetes no dependiente de la insulina

·         Hipertriglicemias

·         Insuficiencia pulmonar

·         Asimismo, puede restringir la actividad física en tal grado que interfiera la realización de un mínimo ejercicio.

Dietas

Cuando el organismo recibe en forma de alimentos cantidades de energía mayores que las que gasta ocurre el aumento de peso. Se almacena 1 gramo de grasa por cada 9,3 calorías de exceso de energía.

Las dietas hipocalóricas son uno de los métodos más eficaces y naturales que existen. En general deben ingerirse al dia 1.000 calorías menos de las que se gastan lo que supone unas 1.500 para el váron y unas 1.000 para la mujer.

Para evitar desequilibrios deberán contener un 40% de hidratos de carbono, 25-35% de proteína, 30-35% de grasa, esto es para dietas de largo tratamiento, diferente es las dietas cortas o espontáneas para perder algo de sobrepeso en pocos días (sobrepeso no es lo mismo que obesidad en que ya existe riesgo de enfermedades).


Todas las dietas requieren cambiar los hábitos alimenticios de la persona por ello se requiere apoyo psicológico grande si no se quiere fracasar.

Las dietas en general debe estar compuesta por alimentos familiares al paciente y suele ser muy recomendables a las dietas especiales ricas en fibra y proteínas o muy bajas en calorías o carentes de ciertos principios esenciales.

 

       La Fibra

Es la parte de la dieta que no se ingiere enzimáticamente y por tanto como tal, no tiene función nutricional alguna sin embargo contribuye en los distintos procesos digestivos.

Son la celulosa y la hemicelulosa procedentes de paredes celulares vegetales, las pectinas (formando parte de la sustancia dura de las frutas) y gomas (compuestos no estructurales de las células vegetales, manzanas y las porciones blancas de los cítricos). Su digestivilidad es nula.

Su acción hace que al ingerirla normalmente combinada con líquidos disminuyen la capacidad estomacal (es decir ocupan un espacio en el estómago) lo que provoca más rapidamente la acción en el centro hipotalámico de la saciedad, a nivel de eliminación de sobrantes actúan como reguladores del tránsito intestinal al aumentar el bolo alimenticio, activa el estímulo de la defecación.

Dentro de las fibras también podemos incluir los mucílagos que contienen las algas,sobre todo el fucus vesiculosus.

Las fibras son una importante ayuda en todas las dietas ya que básicamente no tienen aporte calórico pero si dan sensación de saciedad. Por lo general todos los preparados farmacéuticos tipo batidos, barritas, bombones etc. tienen su base en la gran cántidad de fibras y mucílagos que poseen de ahi que en sus indicaciones siempre deban ingerirse con una elevada cántidad de agua, (los mucílagos se hinchan en le estómago con el agua).

Los alimentos más ricos en fibras son:

-          Salvado (en granos enteros de trigo, avena o maíz)
- Nueces
- Leguminosas
- Tubérculos
- Frutas en general

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Gimnasia y actividad física

Si la ingesta de alimentos no puede controlarse, el único modo natural de que no se acumule la energía es gastarla y si el interes es adelgazar el desgaste energético ha de ser mayor al ingerido. Aunque cuando existe una obesidad muy elevada es muy difícil pretender adelgazar solo aumentando el ejercicio físico.