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Algunas lesiones deportivas de cabeza y cuello Por : Pecci Saavedra, G.
LESIONES
CERVICALES Muchas
lesiones cervicales no resultan ser más que pequeños esguinces. El
mecanismo de lesión cervical grave más frecuente es la sobrecarga axial. A
velocidades de impacto relativamente bajas, una sobrecarga axial puede
provocar fractura espinal o luxación, con resultado de tetraplejía (parálisis
completa de las cuatro extremidades). Diagnóstico.
Si el deportista está inconsciente y no se mueve, debe realizarse una
exploración inicial. En los deportistas con déficits neurológicos focales
o dolor brusco intensísimo de cuello hay que sospechar siempre una lesión
espinal del cuello, hasta que no la descarte una exploración radiológica. Tratamiento.
Valorar rápidamente la vía aérea, la respiración y la circulación del
paciente, estabilizarle el cuello y trasladarlo a un servicio de urgencias.
Al retirar al deportista del campo de juego o del lugar donde ha ocurrido la
lesión, hay que tomar las debidas precauciones para su inmovilización
correcta. Si el deportista lleva casco, no se le debe quitar hasta que se
encuentre en el servicio de urgencias. TRAUMATISMOS
DE CRANEO, CERRADOS La
conmoción es una alteración del estado de consciencia, con trastornos
visuales o del equilibrio, etc., como consecuencia de una afectación del
tronco cerebral secundaria a un impacto. El
síndrome posconmocional consiste en la aparición de cefalea (especialmente
tras el ejercicio físico), trastornos del equilibrio, fatiga, irritabilidad
y trastornos de la memoria y de la concentración. Estos síntomas pueden
persistir varias semanas o incluso meses. La
arteria meníngea media discurre
por un surco óseo del cráneo y cuando ocurre una fractura craneal que lo
atraviesa, la arteria se desgarra y aparece el llamado hematoma epidural.
Puesto que la hemorragia es de sangre arterial, se acumula un coágulo a
presión elevada que puede provocar lesiones cerebrales graves. En
cambio, el hematoma subdural está causado por rotura por impacto o desgaste
crónico por traumatismos pequeños continuados, en la red de venas
aracnoideas que rodean el cerebro. Diagnóstico/
Tratamiento. La identificación y clasificación de una conmoción puede
simplificar su tratamiento: ·
Los
signos clásicos del hematoma epidural
son la pérdida de la consciencia durante un tiempo variable, seguida de una
recuperación en la que el paciente recobra una completa lucidez. A su vez,
esta fase se sigue de otra con inicio de una cefalea (dolor de cabeza) cada
vez más intensa, disminución del nivel de consciencia, dilatación
unilateral de la pupila (por lo general, se dilata la pupila del lado
enfermo) y debilidad. ·
Los
pacientes con hematoma subdural agudo
tienden a presentar un intervalo de lucidez más prolongado después de la
lesión y en el momento del ingreso están conscientes con mucha mayor
frecuencia que en el caso del hematoma epidural. En
los pacientes con traumatismos craneales cerrados debe realizarse una
exploración neurológica completa, habitualmente con tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear (RMN). Obviamente,
el paciente no debe volver a competir hasta que hayan desaparecido todos los
síntomas y se haya resuelto por completo el problema. |