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Actividad vs Inactividad Por : Pecci Saavedra, G.
En
esta sección nos parece útil el hecho de poder citar evidencias objetivas
acerca de la comparación que se puede hacer entre un organismo físicamente
entrenado y uno carente de actividad física regular. Está
claro que los sujetos racionalmente y regularmente entrenados, es decir,
descartando a los deportistas de elite, sufren menos alteraciones en su
salud, visitan menos a los médicos internistas, (quizás aumentan sus
consultas al traumatólogo), consumen menos cantidad de fármacos, (pero
quizás más de suplementos), enferman menos, ( al menos del cuerpo) y viven
más años que los que no hacen ejercicio físico, pero puede que no lo
pasen tan bien, según el concepto vulgar y moderno de "pasarlo
bien". Es
claro que el perfil bioquímico, denominado "metabolic fitness"
actualmente, es mejor en la población entrenada que en la no entrenada. Los
tests de tolerancia a la glucosa se acercan más a las curvas normales, los
niveles de triglicéridos y colesterol están en el borde de lo normal, los
HDL, colesterol bueno, es definitivamente superior a los sedentarios, los
niveles de presión arterial son inferiores, la frecuencia cardiaca en
reposo es significativamente inferior y los niveles de catecolaminas
circulantes también son inferiores. A
nivel de sistemas podemos indicar que el volumen sanguíneo es mayor y las
cifras de presión arterial, frecuencia cardiaca, respiratoria, de
ventilación y consumo de oxigeno son también más óptimos en sujetos
entrenados que en sedentarios para una misma edad y sexo. A nivel celular,
especialmente del tejido muscular, que como describiéramos, al parecer es
fundamental en la posibilidad de mantener adecuados niveles de salud: el
numero de capilares por fibra muscular es mayor, la densidad y volumen
mitocondrial es también significativamente superior, la actividad
enzimática glicolítica y oxidativa también es mayor, la mantención de
fibras musculares en el tiempo del tipo IIa y IIb también es mayor y la
sensibilidad de receptores hormonales también es mayor. Concomitante a
ésto los procesos de síntesis de proteínas también están más
estimulados y mejor balanceados y la actividad catabólica del tejido
muscular esta debidamente estimulada. Los depósitos energéticos están
aumentados y el nivel de hidratación también es mayor. Todo esto permite que las funciones de órganos y sistemas puedan estar mayormente solicitados y por ende los mecanismos de adaptación estén más desarrollados modificando umbrales que permiten una mayor eficiencia y tolerancia ante el stress fisiológico producido por agentes externos. Del mismo modo el sistema inmunológico también esta en mejores condiciones de defender a nuestro organismo de elementos patógenos, sin embargo, en los extremadamente entrenados este sistema esta debilitado exponiendo al deportista a una mayor vulnerabilidad a dichos agentes. En
definitiva los sujetos entrenados racionalmente, poseen características y
niveles de desarrollo de órganos y funciones que hacen que dichos sujetos
puedan tener mejor calidad de vida y mayor sobrevida y esta
característica es independiente de edad y sexo, es decir, la
posibilidad de profitar de este fenómeno del ejercicio físico es
beneficioso para ambos sexos y en todas las edades, pudiéndose hoy hacer la
absurda comparación (desde el punto de vista de las variables
fisiológicas), entre viejos entrenados con jóvenes sedentarios o mujeres
entrenadas con hombres sedentarios.
Finalmente,
los profesionales de la actividad física y la nutrición, deberán acceder
a mayores y actualizados conocimientos en el área de la nutrición, del
ejercicio y la salud preventiva y de ese modo, al menos en aspectos de
atención primaria, poder desenvolverse de manera eficiente, contemporánea
y adecuada a las necesidades de la sociedad actual.
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